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Porque soy milenial | ¿Estoy destruyendo la economía?

La forma en que consume la ‘generación Y’ podría ser el apocalipsis para diversas fuentes de derrama económica. En menos de diez años, los milenials constituirán el 75% de la fuerza de consumo en el mundo, una cifra que ha alegrado a negocios emergentes que han encontrado su nicho en plataformas digitales, pero a la vez […]

La forma en que consume la ‘generación Y’ podría ser el apocalipsis para diversas fuentes de derrama económica. En menos de diez años, los milenials constituirán el 75% de la fuerza de consumo en el mundo, una cifra que ha alegrado a negocios emergentes que han encontrado su nicho en plataformas digitales, pero a la vez pondrán en riesgo a un gran número de negocios para los que ha sido difícil subirse al tren de lo cibernético.

Con nuevas exigencias, sobre todo en los rubros de eficiencia y calidad, los milenials no están dispuestos a invertir de manera equivocada su presupuesto. Aunque consumen más por emotividad que por funcionalidad, los milenials han hecho de su forma de compra un arma de dos filos para diferentes tipos de mercados que no han encontrado una simbiosis exitosa entre el uso de las social media y la nostalgia con la que esta generación disfraza su adicción por las compras.

Se ha hablado constantemente de la preferencia que los nacidos a finales de los 80 y en los 90 tienen por las experiencias y las emociones de impacto, antes que por los bienes materiales, evadiendo cualquier tipo de compromiso económico si esto representa sacrificar sus pequeños lujos de rutina, como lo es una buena comida, un café, un concierto, evento o viaje.

Lo cierto es que este sentimiento de libertad que parece salido de una cuenta muy cool de Tumblr, está teniendo un impacto sustancial en diferentes negocios del país y también a nivel local.

Las compras en línea están sustituyendo de manera despiadada las compras convencionales, lo que parece ser un sistema de fácil acceso y que evita la fatiga de ir a revisar las tiendas, ha encendido la alerta de centros comerciales que día con día ven caer un poco más sus ventas físicas y le comienzan a dar más valor a las ventas virtuales, convirtiendo muchos establecimientos con un vasto número, en simples centros de canje que poco a poco se irán deshaciendo de personal.

Agencias de viajes, negocios de renta de espacios publicitarios, bancos, comida rápida y un sinfín de establecimientos han tenido decaídas muy marcadas en los últimos años debido al uso de aplicaciones para ejecutar este tipo de servicios, eliminando la necesidad de contratar numerosos grupos de empleados, ya que los sistemas de organización de estas aplicaciones pueden resolver estas cuestiones en segundos.

Los milenials crecieron con la tecnología a su alcance. Utilizando estas herramientas ya indispensables para las comunidades virtuales, como medios para informarse, evaluar servicios, conocer lugares, comparar precios e invertir mejor su presupuesto.

Los milenials no están matando la economía, la están transformando. Poco a poco han hecho que incluso las más conservadoras empresas utilicen redes sociales o se apoyen en influencers para darse publicidad y capturar a este mercado tan voluble. La forma de consumo ha cambiado y esta es solo una llamada de atención para darle nuevos aires a las maneras de hacer y vender publicidad, para mejorar a diario la atención al cliente y la calidad de los productos que se ofertan y a la vez idear nuevas alternativas para convertir a la tecnología en una aliada confiable. Renovarse o morir.

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