Salud

La puerta 26 | “No quiero ser positivo, aunque tengo que serlo”

La noticia de ser portadores del VIH/sida cambia de manera inesperada las perspectivas de quienes lo padecen. Rutinas, hábitos, formas de pensar y de comportarse. Hoy en día el riesgo de ser portadores del virus de inmunodeficiencia humana es casi igual al que se tenía veinte años atrás, esto debido a la falta de un […]

Waiting in Emergency department

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La noticia de ser portadores del VIH/sida cambia de manera inesperada las perspectivas de quienes lo padecen. Rutinas, hábitos, formas de pensar y de comportarse. Hoy en día el riesgo de ser portadores del virus de inmunodeficiencia humana es casi igual al que se tenía veinte años atrás, esto debido a la falta de un diagnóstico oportuno y de accesos a programas de salud para los estratos sociales económicamente más vulnerables.

En la puerta 26 de un hospital de la capital sinaloense, un médico especialista atiende y le da seguimiento a un gran número de personas que son portadoras del VIH en Culiacán. Día con día, más de veinte personas entran y salen de su consulta, cada una con su historia ligada al drama o a la búsqueda de un nuevo sentido para su existencia.

Fernando llegó tarde al hospital, pero ya sin miedo como las otras veces. Después de dos años y medio en tratamiento y constantes visitas al consultorio del doctor Steven en la puerta 26, su vida ha regresado un poco a la normalidad, incluso intenta platicar con los otros pacientes que esperan ansiosos su consulta. Le gusta abordar a los que se ven más preocupados, porque aún le es fácil recordar cómo se sentía la primera vez que estuvo en ese lugar, viendo con tristeza la prueba de VIH que dio positivo.

Mientras espera ha hecho buenos amigos, personas de todas las edades, de todos los rincones del estado, de todo tipo de apariencias físicas y con historias incluso más trágicas que la suya. Fernando adquirió el virus en su primera experiencia sexual con otra persona, pero asegura que ese podría ser un relato ameno en comparación con los oscuras narrativas que ha escuchado mientras espera ver a Steven para recibir la receta de su medicamento mensual.

 

Aproximadamente, 1.8 millones de personas contrajeron la infección por el VIH en 2016.

 

“No quiero ser positivo, aunque tengo que serlo”, lo dijo con una sonrisa tan nostálgica como irónica. El trago más amargo fue asumir su realidad, fue cambiando poco a poco algunas de sus costumbres debido a la disciplina que requiere su tratamiento y lentamente fue volviendo a sonreír, aunque quizás no como antes. Está seguro de esa frase que dice que la vida te puede cambiar en un instante, para bien o para mal.

 

LO DIJO:

“Ya tuve mucho miedo y momentos de mucha tristeza, impotencia, todos mis planes cambiaron, sabes, tener VIH no es algo que las personas incluyan en su plan de vida, pero es una situación que está ahí y que se le puede presentar a quien sea, por irresponsabilidad, por ignorancia, como un acto de maldad. Las personas tenemos que entender que la responsabilidad de cuidarnos es nuestra, seas portador o no”.

—Fernando. Diseñador gráfico y portador del VIH.

 

La vida de una persona con VIH que se encuentra en tratamiento o en el polo negativo, que no está en tratamiento y cuyo virus no se ha desarrollado agresivamente es bastante similar a la de cualquier persona que se encuentra completamente sana. Irónicamente es en esa similitud en donde radica el peligro de este virus mortal que ha terminado con la vida de miles de personas alrededor del mundo.

 

Cada 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha Contra el Sida, una fecha dedicada a mostrar los avances contra la pandemia causada por la extensión de la infección del VIH.

 

Fernando trata de ser paciente con su situación, le gusta compartir su testimonio de manera anónima con la esperanza de apoyar a personas en su situación. Para él es mejor saber que tiene VIH y poder atenderlo, ve sus visitas a la puerta 26 de manera positiva, como una segunda oportunidad, aunque admite alegrarse cada vez que revisa en internet sitios que aseguran estar más cerca de la cura.

 

En “la puerta 26” se narran pequeños relatos de portadores del VIH en Culiacán, cuyas vidas cambiaron de manera inesperada y nos comparten sus historias para hacer conciencia sobre esta problemática que silenciosamente acaba con la vida de millones de personas alrededor del mundo.

* Los nombres y escenarios de este relato han sido cambiados para proteger la integridad de quienes nos brindaron su testimonio.

 

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