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Tregua de Navidad II | El partido de la paz

“El futbol es un deporte en el que juegan once contra once durante 90 minutos y al final siempre gana Alemania”. —Gary Lineker. El cese al fuego espontáneo que se dio en plena Primera Guerra Mundial, en muchos puntos de las fronteras de Bélgica y Francia durante Noche Buena y Navidad de 1914, es conocida […]

“El futbol es un deporte en el que juegan once contra once durante 90 minutos y al final siempre gana Alemania”.

—Gary Lineker.

El cese al fuego espontáneo que se dio en plena Primera Guerra Mundial, en muchos puntos de las fronteras de Bélgica y Francia durante Noche Buena y Navidad de 1914, es conocida como la tregua navideña. Los combates y disparos de artillería se suspendieron y los soldados se dedicaron a cantar villancicos y convivir con el enemigo, al que muchos veían de cerca por primera vez.

Durante la tregua, los soldados enterraron a los suyos, compartieron comida y bebida, se mostraron fotografías familiares y platicaron entre ellos sin que los detuviera la barrera del lenguaje. Una de las historias más famosas es la de un partido de futbol entre dos escuadras, germana e inglesa, que supuestamente fue ganado por los alemanes con un marcador de 3-2.

Muchos historiadores afirman que es imposible que se hubiera jugado futbol en la tierra de nadie pues este espacio entre las trincheras estaba lleno de impactos de artillería, cadáveres y dado el clima, sería un gélido lodazal. Otros sostienen que la historia es un mito preservado por el escritor británico Robert Graves, quien en su cuento Tregua de Navidad, recreaba:

“Mientras tanto, el capitán Pomeroy vuelve a salir con su linterna y organiza un partido de futbol de Navidad: saque inicial a las diez y media… La tierra de nadie nos había parecido tener diez kilómetros de ancho cuando los que hacíamos la patrulla nocturna nos arrastrábamos por allí, pero ahora vimos que no tenía más anchura que dos campos de futbol. Nosotros proporcionamos el balón y colocamos camillas para hacer de porterías, y el reverendo Jolly, nuestro capellán, hizo de árbitro. Nos ganaron por tres a dos, pero es que el capellán mostró demasiada caridad cristiana: el extremo izquierdo alemán marcó el gol definitivo cuando estaba totalmente fuera de juego y así lo admitió en cuanto sonó el silbato”.

A pesar de esta polémica y por increíble que parezca, existen reportes de más partidos de futbol jugados durante la tregua. Mike Dash, en un artículo para Smithsonian.com afirmó que hay evidencia de que en aquella Navidad se jugaron varios partidos, casi todos entre soldados de la misma nacionalidad, “pero en al menos en tres o cuatro lugares se dio entre las tropas de los ejércitos enemigos”.

Dash incluye el reporte del teniente Albert Wynn de la Royal Field Artillery sobre un partido contra un equipo alemán de prusianos y hannoverianos que se jugó cerca de Ypres, Bélgica y terminó en empate. Los Fusileros de Lancashire, en las trincheras de la costa de Le Touquet, jugaron su propio juego contra los alemanes usando una lata de racionamiento y perdieron 3-2, igual que el mítico partido al que nos referimos con anterioridad.

Pehr Thermaenius en su libro The Christmas Match, sostiene que el encuentro existió y reconstruye las circunstancias en las que se jugó, en particular mediante el testimonio del teniente alemán Johannes Niemann, quien también es citado por Dash:

“Tomé mis binoculares y mirando con cautela sobre el parapeto, vi la increíble escena de nuestros soldados intercambiando cigarrillos, aguardiente y chocolate con el enemigo. Más tarde apareció un soldado escocés con una pelota de futbol que parecía venir de la nada y unos minutos más tarde comenzó un verdadero partido de futbol. Los escoceses marcaron su portería con sus extrañas gorras e hicimos lo mismo con la nuestra. No era fácil jugar en el suelo helado, pero continuamos, respetando rigurosamente las reglas, a pesar de que solo duró una hora y que no teníamos árbitro”.

En 2014, a cien años del juego, el máximo organismo europeo del futbol, la UEFA, celebró el papel que jugó el balompié durante la Tregua de Navidad. Tal vez sea exagerado decir que el futbol detuvo la guerra, pero lo cierto es que ese partido les permitió a los soldados de ambos bandos recordar su infancia y convivir como lo hacían al jugar en el patio de su escuela o en las calles de sus hogares. Y esa era toda la magia que necesitaban.

Escoceses del Equipo del 93 Regimiento, temporada 1911-1912.

Lee la historia completa acá:

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