Derechos Humanos

El mal del migrante | ‘Si te dicen que te pares y no te paras… sí te disparan’

La literatura médica describe al mal del migrante o el síndrome de Ulises, como una afectación causada por las dificultades físicas y emocionales de abandonar el hogar y salir en búsqueda de un sueño en las más duras condiciones. “Tristeza, soledad y culpabilidad por haber dejado atrás a su familia son algunos de los síntomas […]

La literatura médica describe al mal del migrante o el síndrome de Ulises, como una afectación causada por las dificultades físicas y emocionales de abandonar el hogar y salir en búsqueda de un sueño en las más duras condiciones.

“Tristeza, soledad y culpabilidad por haber dejado atrás a su familia son algunos de los síntomas que se suman a las afectaciones físicas que sufre el migrante en su camino hacia el ‘sueño americano’. Además de hambre y deshidratación, el estrés crónico sufrido por estas personas puede incluso orillarlos a tomar la decisión de quitarse la vida”, señala el médico internista, doctor Ricardo Chaín.

Descrito como el mal del migrante o el síndrome de Ulises en la literatura médica, el Dr. Chaín señala que a pesar de que Culiacán cuenta con una Casa del Migrante que se esfuerza por dar un lugar donde descansar y recuperarse a estas personas, dicho síndrome es algo que no se puede tratar en estas condiciones, puesto que la afectación requiere un tratamiento largo.

LO DIJO:

“Esa gente hay personas que les ofrecen llevarlos al lugar donde quieren llegar, los extorsionan, los roban, los llevan en condiciones como animales encerrados en cajuelas con doble fondo, muchas cosas por las que pasan. A veces en las mujeres hay incluso hasta violaciones”.

—Dr. Ricardo Chaín.Médico internista.

Tres veces deportado

Los síntomas de este mal se ven reflejados en Carlos, un joven de 25 años de edad que desde antes de cumplir los 20 ha intentado emigrar hacia Estados Unidos ya en tres ocasiones, dejando atrás a familia e hijos y endeudándose con la esperanza de que, ahora sí los polleros logren cruzarlo hacia el “otro lado”.

Durante su estadía en la Casa del Migrante Jesús María Echavarría Aguirre, Carlos cuenta que luego de fracasar en su intento de llegar a Estados Unidos por tercera ocasión llegó a Culiacán desde Sonoyta, Sonora, y decidió quedarse unos días en la ciudad para pedir ayuda, pues sus pies ya no le daban para caminar.

“La primera vez, cuando me deportaron, me volví a regresar más rápido pero venía caminando y en ese lapso quedé inconsciente a media carretera por el sol; estaba más chico, no aguantaba mucho. Me recogió la ambulancia, me llevaron al hospital y de ahí el DIF me dio un boleto hacia la Ciudad de México”, cuenta sobre la primera ocasión en que intentó llegar a Estados Unidos.

Para poder financiar el viaje, en Chiapas existen diversas casas de crédito que otorgan grandes préstamos a quienes busquen cruzar al otro lado. “Pedimos préstamos en mi tierra, si no cruzas quedas embarcado y tienes que pagar”. lamenta.

Luego de su tercer fracaso, que lo dejó con una deuda de 70 mil pesos ante una financiera llamada Financito, Carlos señala que lo único que quiere es regresar a su hogar, pagar la deuda y, solo tal vez, volver a intentar migrar, pero ahora con una visa de trabajo.

 

LO DIJO:

“Muchos polleros te dejan tirado a medio camino y te tienes que regresar solo o te agarra migración. En todas nos dejan tirados… A lo mejor vuelvo a intentarlo pero voy a conseguir una visa de trabajo… con una visa de trabajo mejor”.

—Carlos. Migrante chiapaneco.

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