Sociedad

¿Cómo entender la violencia y generar espacios para la paz?

Durante la realización del Foro Akbal en conmemoración del sexto aniversario de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la UAS, la catedrática Nayeli Burgueño disertó una ponencia en la que se preguntaba sobre la posibilidad de construir la paz en un entorno donde la violencia ha alcanzado a toda la sociedad. 

CULIACAN, SINALOA, 04ABRIL2017.-  Un enfrentamiento a balazos en la colonia Alturas del Sur dejo como saldo dos agentes de la policía municipal y un presunto sicario sin vida. Los policías caídos fueron identificadas como Jaciel Amador Mendoza, Juan Zurita Hernandez. Decenas de casquillos de alto poder fueron localizados en la escena del crimen.
FOTO: RASHIDE FRIAS /CUARTOSCURO

CULIACAN, SINALOA, 04ABRIL2017.- Un enfrentamiento a balazos en la colonia Alturas del Sur dejo como saldo dos agentes de la policía municipal y un presunto sicario sin vida. Los policías caídos fueron identificadas como Jaciel Amador Mendoza, Juan Zurita Hernandez. Decenas de casquillos de alto poder fueron localizados en la escena del crimen. FOTO: RASHIDE FRIAS /CUARTOSCURO

MC. Nayeli Burgueño Angulo.

¿Qué podemos hacer para contrarrestar los niveles de violencia que vivimos? ¿Cuál debería ser nuestra responsabilidad como individuos preocupados? ¿Cuál debería ser el camino que tomemos para modificar la realidad que nos alcanza?“, fueron las preguntas que la docente de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la UAS, Nayeli Burgueño, lanzó a los alumnos de la escuela durante la presentación de su ponencia Cuando la violencia nos alcanza, ¿es posible la paz?

Durante esta, la académica planteó el problema de la violencia desde una perspectiva en donde la sociedad organizada es la principal responsable de demandar, vigilar y exigir acciones encaminadas a restaurar la paz en nuestras sociedades.

Para lograr esto, planteó un modelo para entender la violencia diferente al tomado por gobiernos y agencias de seguridad en el que los indicadores para la construcción de una sociedad armoniosa y pacífica son el nivel de inclusión social y bienestar para todos.

“El fenómeno de la violencia tiene que ver con relaciones de exclusión y desigualdad”, señaló para luego ejemplificar con datos duros cómo la política social, educativa y de seguridad en el país durante los últimos 20 años han sido el caldo de cultivo perfecto para el desastre que actualmente vive el país en materia de seguridad pública.

LO DIJO:

“La violencia se presenta en todos aquellos espacios en los que no se satisfacen las potencialidades, capacidades y necesidades del ser humano”.

—Johan Galtung. Sociólogo investigador sobre la paz y los conflictos sociales.

El estado y la violencia estructural

Tomando como referencia al sociólogo Johan Galtung, uno de los principales estudiosos de la violencia y los estudios de paz, Burgueño señala que existen tres tipos de violencia: la violencia directa, la estructural y la cultural. “De acuerdo con Galtung, la violencia estructural es la más violenta de todas y explica la violencia directa”, agregó.

Con base en este planteamiento, la académica explica que la puesta en marcha del modelo neoliberal en México ha generado una mayor desigualdad económica causando a su vez un incremento en los niveles de exclusión social.

Producto de esto, a tan solo tres años de la aplicación de las políticas de ajuste en 1994, en 1997 la delincuencia aumentó un 64%, catapultando a México como el segundo país más violento del mundo en 2017, solo después de Siria.

Asimismo, según datos del Coneval al 2016, el 53% de la población en México se encuentra en la pobreza; y de acuerdo con la Encuesta Intercensal del Inegi del 2015, el nivel educativo promedio de los mexicanos es de secundaria terminada, con solo 3 de cada 10 jóvenes entre 19 y 23 años con acceso a la educación superior. “La violencia estructural se observa también en los niveles educativos de la población en México”, remata.

¿Qué podemos hacer?

Ante este difícil escenario, la maestra en ciencias abre el panorama de análisis y deja ver que la respuesta no está en los más de 700 millones de pesos invertidos en Sinaloa tan solo este año en equipo de seguridad, ni en el establecimiento de un estado militar con la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, sino en la construcción de un proyecto social de país que esté cimentado en la justicia, equidad y desarrollo de los individuos.

“Se trata de exigir desde nuestros espacios estos derechos, de sensibilizar nuestro entorno a través del empoderamiento social, de rehuir de la apatía, de ir construyendo espacios de paz en nuestro contexto inmediato, nuestros vecinos, nuestra pareja, nuestra familia, nuestros amigos”, puntualiza.

LO DIJO:

“Encontrar en la violencia espacios para revertirla significa incidir en nuestros gobernantes, en exigir un compromiso con la protección de nuestros derechos y niveles de bienestar a través del ejercicio de nuestra ciudadanía, a través de la construcción de una sociedad civil que sea capaz de participar, demandar, vigilar y exigir estos derechos”.

—Nayeli Burgueño.Catedrática y docente.

 

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