Salud

Entrevista al secretario de salud | ‘Hospital de Culiacán se encamina a ser deficitario’

El pasado 10 de abril el Congreso del Estado acordó llamar al secretario de salud, Alfredo Román Messina, a una comparecencia junto al secretario de administración y finanzas, Carlos Ortega Carricarte, con el fin de explicar al detalle el proyecto de construcción del nuevo Hospital General de Culiacán. Durante la sesión de ese jueves, el diputado […]

El pasado 10 de abril el Congreso del Estado acordó llamar al secretario de salud, Alfredo Román Messina, a una comparecencia junto al secretario de administración y finanzas, Carlos Ortega Carricarte, con el fin de explicar al detalle el proyecto de construcción del nuevo Hospital General de Culiacán.

Durante la sesión de ese jueves, el diputado del PAN, Esteban García Castro, cuestionaba ante el Pleno de la LXII Legislatura si “es cuestión importante generar un nuevo hospital o es mejor meterle algo de recurso al que ya tenemos y mejorar las instalaciones”.

Cabe recordar que hace casi exactamente un año, el martes 25 de abril del 2017, Román Messina compareció para dar cuenta de la situación en que la nueva administración recibía la Secretaría de Salud. “Saqueada y en ruinas”, fue la lapidaria respuesta del funcionario.

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Quince meses después, en entrevista para ESPEJO, el secretario de salud señala como principales problemáticas y retos de la Secretaría un grave desabasto de medicamentos que aún no ha podido ser resuelto del todo; la precaria situación laboral de cientos de trabajadores no basificados en el estado y la omisión de la pasada administración al no otorgar la aportación solidaria estatal de los recursos aportados por el Seguro Popular; afectando así las tareas de equipamiento y mantenimiento de los hospitales y centros de salud en Sinaloa.

“Los pasivos que la Secretaría de Salud nos heredó van a alrededor de los dos mil millones de pesos”, reconoce.

 

Pero a pesar de esto, Messina ve que en poco más de un año la gestión que se ha hecho de los servicios de salud en Sinaloa han dado y seguirán dando resultados.

“Nos quedan todavía algunas asignaturas pendientes, pero le puedo decir que en quince meses de nuestra gestión los servicios de salud en Sinaloa son prácticamente otros… Se está invirtiendo en mantenimiento, se está invirtiendo en equipamiento, se está destrabando lo del abasto de medicamentos y se está haciendo una corrección en la nómina; hemos dado de baja casi 400 trabajadores que no eran necesarios”, abunda.

 

Nuevos hospitales: capacidad de gestión

Para Román Messina la construcción de dos nuevos hospitales generales para Mazatlán y Culiacán son obras cuyo logro recae en la capacidad de gestión de Quirino Ordaz Coppel. “Tenemos un gran gobernador cuya capacidad de gestión va a trascender. Como muestra le menciono dos hechos”, dice para luego detallar el proceso que ha posibilitado la construcción de dichos hospitales.

“Uno: la gestión de mil millones de pesos ante el Seguro Popular para construir el Hospital General de Mazatlán. Esos mil millones de pesos inició su gestión desde el 2016 como gobernador electo y una vez como gobernador en funciones pudo aterrizarlos. Nosotros iniciamos la licitación el año pasado y ya va en un avance de un 20%; hemos aportado la primera ministración con 143 millones de pesos, de los cuales ya se han ejercido 70 y esto está a la vista… es una obra que avanza en tiempo y forma y que esperemos que esté terminada para finales de este año o principios del siguiente”.

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“Por otro lado se acaba de anunciar una inversión de 1,236 millones de pesos para un nuevo hospital en Culiacán, porque el actual ya no cumple con las expectativas de la ciudadanía; tiene 28 años de antigüedad, no es antiquísimo pero para un hospital de estas características, 25 años ya lo hace viejo”, señala.

 

“Él (Quirino Ordaz) gestionó recursos ante el maestro José Narro y el maestro Antonio Chemor, comisionado nacional del DIF… ya tenemos el certificado de necesidad, ayer estuve en la Ciudad de México gestionando un certificado de factibilidad y una vez con este documento se pone en cartera de Hacienda y podemos lanzar la licitación para que en los próximos dos meses, tres máximo, se inicie la construcción”, agrega.

 

—El Hospital de Culiacán tiene 28 años pero, ¿cuáles son las condiciones? ¿Qué es lo que hace que ya no se le pueda meter una “manita de gato” y que siga funcionando?

—Mire, en el caso del Hospital de Culiacán, primero no tiene estacionamiento; es un caos vial ahí. Segundo, las áreas son insuficientes; tiene doce mil metros cuadrados de construcción. Para un hospital de 120 camas es muy pequeño, los quirófanos son pequeños, los cuartos no son suficientes, las áreas de urgencias están totalmente rebasadas y ya no cumplen con los estándares de calidad que la misma Federación exigen para certificarlos.

 

Si un hospital no se certifica en sus procesos el Seguro Popular no acepta que atienda a sus enfermos; si el Seguro Popular no acepta que atienda a sus enfermos, el hospital no tiene revolvencia… prácticamente ese hospital vive bajo lo que el Estado le da y no recupera ni un centavo.

 

En cambio, si yo tuviera un infarto al corazón, tuviera un infarto al cerebro, si tuviera un cáncer, si tuviera necesidad de una cirugía y tuviera Seguro Popular, todo ese dinero lo recupera el hospital para poder emplearlo en otros enfermitos que no tiene la bendición del Seguro Popular.

 

De tal manera que al no acreditar sus procesos un hospital queda completamente desamparado y es cuestión de tiempo en que llegue a ser absolutamente deficitario.

 

—Entonces, bajo ese esquema, ¿el Hospital General de Culiacán se encaminaba a ser un lastre para el Estado?

—Así es, con muy poca vigencia futura, probablemente dos o tres años de ser útil. El señor gobernador nos pidió un análisis de inversión: se ocupaban 700 millones de pesos para remodelar un hospital viejo y con 1,236 millones se hará un hospital totalmente nuevo con toda la amplitud y las comodidades que requiere.

Por otro lado, la plantilla laboral se queda. Esa gente se queda, no hay necesidad de contratar más gente porque es un hospital por sustitución, pero de 91 camas censables que tiene ahorita, más 74 no censables, va a pasar a 120 camas censables y 83 no censables, es decir, su capacidad va aumentar en alrededor de un 24%.

 

Salud pública y salud privada

De oficio neurocirujano, Alfredo Román Messina se ha desempeñado en la práctica médica, así como en la investigación y la administración de hospitales.

“Básicamente volcado a la iniciativa privada en una unidad de investigaciones de Guadalajara donde fui subdirector y en un hospital privado en la ciudad de Mazatlán, donde fui director durante más de 15 años”, comenta.

 

—¿Cuál es la diferencia entre la administración privada de salud y la administración pública?

—Bueno, de entrada la magnitud del reto. Aquí hablamos, con la incorporación del Hospital Pediátrico de Sinaloa, de alrededor de 11 mil trabajadores. Hablamos de casi 25 hospitales importantes, alrededor de 300 centros de salud, más los otros que le mencioné para darme casi 500 centros de atención médica.

La magnitud de los recursos, que son insuficientes, pero no dejan de ser cantidades importantes. La Secretaría de Salud tiene un presupuesto entre federal y estatal de alrededor de cuatro mil millones de pesos, eso marca una diferencia muy importante.

Es muy diferente, pero en el fondo hacemos lo mismo, luchar por la salud del sinaloense, nada más que en diferentes trincheras.

 

—Menciona que los recursos, que a pesar de ser insuficientes son grandes. ¿Cómo vislumbra las finanzas de la salud publica en Sinaloa en los próximos años? ¿Seguirá habiendo carencias? ¿Cómo se van a atender?

—Yo pienso que de seguir la gestión del gobernador Quirino Ordaz, las cosas van a ir mejorando rápidamente, pero nunca serán las ideales.

Para el gobierno, los servicios de salud son deficitarios en alrededor de 700 millones de pesos anuales; es lo que le cuesta al Gobierno subsidiar a servicios de salud para que salga en números negros.

Pero además hay pasivos, esos 1,500 millones de pesos que quedaron en deuda se han ido negociando y se han ido amortizando poco a poco, de tal manera que la carga para el Gobierno ha sido muy alta y eso explica por qué los problemas no se resuelven de tajo, se tienen que ir resolviendo poco a poco.

 

—En estos momentos el anterior secretario de salud está llevando un proceso penal por corrupción. ¿En ese proceso la Secretaría está considerada como víctima?, ¿esperan poder recuperar algunos de esos recursos faltantes?

—No tengo ningún comentario que hacerle al respecto. Cero comentarios, corresponde a la Unidad de Transparencia y a la Contraloría hacerle esos comentarios. Los déficit, los pasivos que yo le menciono no significa que tenga necesariamente que ver con esos recursos.

 

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