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Tema de la semana | ¿Qué espera Sinaloa de la visita de López Obrador?

Con señales recientes de su voluntad por trabajar en coordinación con el gobierno de Quirino Ordaz Coppel, el presidente Andrés Manuel López Obrador inicia hoy en Sinaloa la primera gira oficial que traerá definiciones sobre proyectos estratégicos para el estado y que dará rasgos de la relación del nuevo régimen con esta tierra que requiere […]

Con señales recientes de su voluntad por trabajar en coordinación con el gobierno de Quirino Ordaz Coppel, el presidente Andrés Manuel López Obrador inicia hoy en Sinaloa la primera gira oficial que traerá definiciones sobre proyectos estratégicos para el estado y que dará rasgos de la relación del nuevo régimen con esta tierra que requiere respuestas firmes a problemáticas complejas.

Cuando el viernes 18 de enero Andrés Manuel López Obrador medió para que los diputados del Movimiento Regeneración Nacional le destrabaran el presupuesto que ejercerá el gobierno priista de Quirino Ordaz en 2019, envió indicaciones a los legisladores de su partido y a la sociedad entera en el sentido de que es presidente de todos, indistintamente de militancias, fobias o filias.

Esa intervención presidencial, que en efecto logró que el Congreso del Estado aprobara por unanimidad Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de Sinaloa, con ajustes que fueron cabildeados con el Ejecutivo local, tendió condiciones para que la gira de AMLO le deje a Sinaloa oportunidades de desarrollo fundadas en el pacto federal.

A 56 días de rendir protesta como presidente de México, su presencia en Sinaloa significa el check list de aquellas cuestiones que hoy mismo forman parte de las urgencias de la tierra de los once ríos, que también son las áreas en las cuales los sinaloenses calarán la Cuarta Transformación que encabeza López Obrador.

En ESPEJO destacamos los 5 puntos que de acuerdo a las expresiones ciudadanas necesitan de la colaboración del presidente:

  1. Seguridad pública. Si bien es cierto que el índice de comisión de ilícitos como homicidio doloso y robo de automóviles presentó una baja en 2018, también es verdad que la protección a la vida, bienes y espacios de los sinaloenses requiere de estrategias de más largo alcance y alto compromiso del Estado, capitalizando la fuerte presencia militar y recuperando la eficiencia policiaca para generar paz duradera.
  2. Educación y cultura. Simultáneamente a las estrategias militares y policiacas contra la violencia es importante crecer la inversión pública en educación y cultura para que las semillas de la formación en la escuela, las artes y los valores se siembren a lo largo y ancho de Sinaloa, sobre todo en las regiones más propensas a padecer los diferentes tipos de pobreza. Que el Programa de Estrategia Nacional de Lectura, que se pone en marcha en Mocorito, sea la primera piedra de la gran obra cultural y educativa.
  3. Infraestructura para el desarrollo. Bienvenido el rescate de proyectos como el de la presa Santa María, la definición del destino del proyecto “Playa Espíritu”, que se tratarán en Rosario y Escuinapa, así como los programas de apoyo a jóvenes y adultos mayores que arrancan en Culiacán, sin embargo, deben complementarse con estímulos a la planta productiva e inversiones privadas que generen más y mejores empleos. Hoy mismo las altas tarifas que la Comisión Federal de Electricidad aplica en Sinaloa proceden a inhibir la productividad.
  4. Castigo a la corrupción. Igual que en todo el país, en Sinaloa la ilícita afectación a las finanzas públicas tiene un fuerte impacto en los programas de atención social, con el agravante de que aquellos que incurrieron en actos de corrupción en el desempeño del servicio público continúan impunes. Es importante fortalecer las instancias ciudadanas y gubernamentales de transparencia y rendición de cuentas.
  5. Modernización urbana. Los recientes fenómenos climáticos evidenciaron la vulnerabilidad de las ciudades sinaloenses y la necesidad de dotarlas de equipamiento para amainar los efectos de desastres naturales que amenazan. El drenaje pluvial, entubamiento de arroyos que cruzan zonas urbanas, desazolve de cauces de los ríos y reubicación de la población en situación de riesgo solo serán posibles mediante la mezcla de recursos federales y estatales etiquetados. Además, la modernización vial con enfoque sustentable y mejores sistemas de transporte público son pasos que Sinaloa necesita dar ya.

La agenda de transformación en Sinaloa es amplia. Fenómenos como las desapariciones forzadas, éxodo en comunidades afectadas por la inseguridad y la grave incidencia en feminicidios, necesitan de medidas altamente eficientes y complementadas con políticas públicas de visión de futuro que al cerrarle las entradas a la criminalidad abran puertas hacia el progreso con certidumbre y estado de derecho.

López Obrador tendrá ante sí las dos caras de Sinaloa: una, fuente inagotable de morbo, que da cuenta de la violencia, narcopolítica y organizaciones criminales que son minoría pero con bastante capacidad para corroer el tejido social, y otra, manantial infinito de esperanza, integrada por la gran mayoría que construye el futuro de paz, oportunidades dignas y apego a la ley como fundamento del orden. Bienvenido, presidente.

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