Opinión

El análisis de Alejandro Luna

Adiós al cambio de dirigente nacional del SNTE. Esta semana el asunto sindical pasó a ser secundario ante un problema verdaderamente grave: La reforma educativa está entrampada en el Congreso y la CNTE se declara en alerta máxima porque la iniciativa presidencial solo “maquilla” la “mal llamada” reforma educativa y se prevé una serie de […]

Adiós al cambio de dirigente nacional del SNTE. Esta semana el asunto sindical pasó a ser secundario ante un problema verdaderamente grave: La reforma educativa está entrampada en el Congreso y la CNTE se declara en alerta máxima porque la iniciativa presidencial solo “maquilla” la “mal llamada” reforma educativa y se prevé una serie de movilizaciones en todas las regiones en que tiene influencia.

La CNTE tiene 43 diputados que, aunque llegaron por el bloque Morena-PT-PES, su lealtad está con la organización política magisterial y han decidido no apoyar la iniciativa de reforma a la reforma educativa explicada por Moctezuma porque no responde las demandas del magisterio, de tal suerte que sus votos en el congreso se sumarán a los votos en contra que mantienen el PRI y el PAN, lo cual impediría la aprobación de la iniciativa.

Así que, aún con toda su popularidad y con la mayoría en las dos cámaras, el presidente no podrá sacar adelante la reforma educativa. El problema se detonó al anunciarse la convocatoria para el examen nacional de plaza con base en la ley del servicio profesional docente y casi exactamente igual que en los años anteriores.

El argumento de la CNTE es que los cambios a la reforma, a la ley del servicio profesional docente y a la ley del Instituto Nacional de Evaluación educativa, son meramente “cosméticos” ya que se mantiene en la ley cerca del 90% de la propuesta de Enrique Peña Nieto.

El problema se vuelve más complicado porque la principal exigencia de la CNTE es que la asignación de plaza docente vuelva a ser por propuesta  sindical y no por examen y aseguran que esta propuesta es irreductible por lo que no hay forma de que den el voto a favor de la iniciativa presidencial en el congreso si se mantiene esa forma de ingreso al servicio docente.

La posición de la CNTE es bastante radical al respecto pero también la postura del presidente en cuanto a mantener la rectoría del Estado en educación por lo que no se prevé una negociación fácil, sobre todo ahora que el presidente ha declarado que no habrá sindicatos preferidos, por lo que el hecho de haber sido aliados en las elecciones es historia antigua y ahora se trata de medición de fuerzas para la negociación de beneficios concretos, así  que y las simpatías y las afinidades no tienen mayor relevancia en este asunto.

Y si bien, el presidente podría recurrir a una consulta nacional para determinar si la sociedad está de acuerdo con el examen de ingreso al servicio docente o con el ingreso por propuesta sindical, nada puede obligar a los diputados centistas  a cambiar su voto, a no ser por su propio convencimiento. Y los maestros de la CNTE no se intimidan tan fácilmente ni se desisten “con una regañada” como algunos diputados de los congresos estatales, o con una palmada en la espalda como algunos otros grupos de “oposición” por lo que el conflicto se podría ir al extremo y hasta poner en riesgo la chamba al propio Moctezuma si no se encuentran un buena solución.

Mientras tanto, Cepeda que ya se deslizaba suavemente hacia el 24, tratando de nadar “de muertito”, con la cabeza baja y repitiendo el discurso presidencial democratizador –pero sin descartar el “manotazo” en cualquier momento—, ahora ya dibuja discretamente una sonrisa porque se sabe necesario. Sabe que podría ser llamado a contrarrestar a la CNTE y sus bonos subirían considerablemente. O al menos le asegura su permanencia mientras se desactiva el conflicto.

SOBRE EL AUTOR:

Alejandro Luna Ibarra es periodista y docente universitario con más de 30 años de experiencia. Ha ejercido el periodismo en diversos medios impresos, en radio y televisión así como en medios digitales. Realizó estudios de maestría y doctorado en educación y actualmente comparte su tiempo entre la docencia en educacion superior  y la investigación y análisis de temas educativos.

 

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