Sexualidad

¿Cuánto sabes del sexo kinky? | Los juegos sexuales: del tabú a la práctica cotidiana

Quizás hablar de sadomasoquismo suene un poco más familiar que el termino kinky, sin embargo hablan de lo mismo, ‘prácticas consensuadas que involucran, pero no se limitan a, esclavitud y disciplina, dominación y sumisión, sino a una dinámica de poder entre compañeros sexuales promulgada a través de diversas actividades. Desde el furor por la saga […]

Quizás hablar de sadomasoquismo suene un poco más familiar que el termino kinky, sin embargo hablan de lo mismo, ‘prácticas consensuadas que involucran, pero no se limitan a, esclavitud y disciplina, dominación y sumisión, sino a una dinámica de poder entre compañeros sexuales promulgada a través de diversas actividades.

Desde el furor por la saga de películas de Las 50 sombras de Grey, seguido por un montón de producciones relacionadas a esta práctica aterrizando en Bounding y POSE que narran estas dinámicas de poder, utilizadas para experimentar atracción hacia actos de poder y sumisión.

Se podría decir que el sexo kinky, contrasta con el sexo tradicional, que definiría a lo convencional o normativo. No tiene una definición médica o técnica, pero hace referencia a una práctica sexual que cae fuera de la convención, lejos de actos como la conversación romántica, los besos, la penetración vaginal, la masturbación y el sexo oral. Así, dentro del sexo kinky se encuentran:

  • BDSM: Incluye una gama extremadamente amplia de actividades, desde azotes ligeros y juegos de roles dominantes / sumisos hasta fiestas de esclavitud y juegos de dolor.
  • Fantasía y juegos de rol. Una de las formas más comunes de sexo perverso consiste en crear escenarios imaginarios. Podría ser tan simple como hablar de una fantasía en la cama o tan complejo como usar disfraces o representar escenas frente a extraños.
  • Fetiches: Uno de cada cuatro hombres y mujeres está interesado en el juego fetiche, definido como tratar sexualmente un objeto no sexual o una parte del cuerpo. Los fetiches comunes incluyen los pies y zapatos, cuero o goma, y los pañales (autonepiofilia).
  • Voyeurismo o exhibicionismo. Ver a alguien desvestirse o ver a una pareja tener relaciones sexuales sin su conocimiento son fantasías comunes de voyeur, mientras que tener relaciones sexuales en un lugar público es una forma de exhibicionismo. Ambas son sorprendentemente comunes: el 35% de los adultos encuestados estaban interesados en el voyeurismo.
  • Sexo grupal: Tríos, fiestas sexuales, orgías y más: el sexo grupal es cualquier acto que involucre a más de dos personas.

Pero no es tan ‘raro’

Según una encuesta a gran escala realizada hace una década por Susan Wright, los comportamientos sexuales menos convencionales más frecuentes dieron estos porcentajes: entre el 75% y el 90% de los practicantes fueron esclavitud, disciplina, dominio, sumisión, azotes, cuero, juegos de rol, exhibicionismo, poliamor, vestimenta fetiche y voyeurismo.

Según el estudio Sexual Exploration in America Study publicado en 2015 en la revista PloS One, más del 22% de los adultos sexualmente activos participan en juegos de roles, mientras que más del 20% se han involucrado en ser atados y azotados.

¿Es malo?

No. Aunque la práctica suele asociarse con el abuso y la violencia, estudios muestran que el individuo promedio que se involucra en este tipo de prácticas sexuales consensuales tiene una salud psicológica superior al promedio. Todo lo que necesitas es imaginación y un compañero que te siga el juego.

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