Gobierno Federal

Facturas apócrifas el “hoy negro” del erario público: Celorio Vega

En los últimos 5 años se dejó de pagar 2.7 billones de pesos en impuestos. Jesús Agustín Celorio Vega, presidente del Centro de Estudios en lo Penal Tributario, dijo estar totalmente a favor de de equiparar como delincuencia organizada el delito de uso de facturas apócrifas. Según cifras oficiales por el uso de estas, añadió, se han […]

En los últimos 5 años se dejó de pagar 2.7 billones de pesos en impuestos.

Jesús Agustín Celorio Vega, presidente del Centro de Estudios en lo Penal Tributario, dijo estar totalmente a favor de de equiparar como delincuencia organizada el delito de uso de facturas apócrifas. Según cifras oficiales por el uso de estas, añadió, se han dejado de pagar impuestos por 2.7 billones de pesos durante los últimos 5 años. En realidad, agrega, pudieran sumar 25 billones de pesos.

De visita en Culiacán para ofrecer las conferencias magistrales sobre Delincuencia Organizada en Delitos Tributarios, Celorio Vega explicó que una decisión drástica, como incorporar el fraude fiscal y la venta de facturas falsas a un catálogo de delitos de delincuencia organizada y traición a la patria, es un combate que el Estado desarrolla en contra de un gran flagelo que afecta las finanzas del estado.

“El problema se ve tremendo cuando se compara. Si se pregunta qué se haría con los 2.7 billones: cuántos hospitales, cuántas carreteras, cuántas autopistas, cuántos centros de educación superior se hubiesen podido hacer con esas facturas… pues estaríamos entre las primeras cinco potencias del mundo”, añadió.

“De ese tamaño es el hoyo negro que han causado las factureras y las outsourceras a las finanzas públicas mexicanas”.

El especialista fiscal aclara que este combate no significa que se vea a todos los empresarios como posibles integrantes de la delincuencia organizada.

Explicó que si se tiene a un empresario con una factura que resulta ser apócrifa, pero es producto de una operación cierta y real que él realizó, entonces debe de tener una materialidad que acredite esa operación.

“Es decir, si por alguna circunstancia un proveedor de esa pequeña, mediana empresa o emprendedor, resultó ser enlistado como una empresa facturadora de operaciones simuladas, y afecta a ese pequeño contribuyente, hay salidas.

Asimismo, explicó que si una empresa demuestra que se realizaron las operaciones, entonces esa factura podrá justificarse ante la autoridad correspondiente y añadió qye la situación no es como se pinta, pues para que una empresa sea señalada por delincuencia organizada se requiere cruzar un umbral de los 7.8 millones de pesos en impuestos dejados de pagar.

Así, para ser un defraudador fiscal profesional, el contribuyente tiene que haber comprado más de 7.8 millones de pesos de impuestos con esas facturas falsas.

“Imaginémonos entonces que el ISR es el 30 por ciento, estaríamos hablando de una empresa que facturó más de 23 millones de pesos, no quiso pagar ningún impuesto, compró el veneno fiscal, se lo inyectó y dejó de pagar más de 7.8 millones”.

Con todo y ley, Celorio Vega advierte que el Gobierno Federal tiene frente a sí un problema muy complejo.

“Si matas una facturera, salen 10 nuevas. Si matas 10, salen 100 nuevas. Si matas 100, salen mil, y así, hasta que las factureras se reproducen de tal manera que parece que hay ocasiones en que caminas una cuadra, en una de las ciudades importantes del país, y se encuentran de 50 a 60 despachos u oficinas dedicados a la venta de facturas”.

Con todo lo anterior, el presidente del Centro de Estudios en lo Penal Tributario recomienda a los empresarios en general a tener un nivel de asesoría fiscal contable, y establecer sus programas de cumplimiento normativo, partiendo de un principio de buena fe.

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