Artes

El mimeógrafo | Un ‘arma secreta’ del movimiento estudiantil del 68

El mimeógrafo es una técnica de reproducción de documentos precursora a la copiadora. Al ser un aparato mecánico y de fácil uso se convirtió en la herramienta perfecta para que grupos disidentes pudieran reproducir y comunicar sus mensajes.  Con una lectura del texto ‘Elegía al mimeógrafo‘ del poeta, editor, escritor Hermann Bellingahusen, la artista y fotoperiodista Eunice […]

El mimeógrafo es una técnica de reproducción de documentos precursora a la copiadora. Al ser un aparato mecánico y de fácil uso se convirtió en la herramienta perfecta para que grupos disidentes pudieran reproducir y comunicar sus mensajes. 

Con una lectura del texto ‘Elegía al mimeógrafo‘ del poeta, editor, escritor Hermann Bellingahusen, la artista y fotoperiodista Eunice Adorno dio inicio a su Taller Mimeográfico, a la que el citado escritor califica como el ‘arma secreta del movimiento estudiantil del 68’.

De visita en Culiacán para presentar su exposición ‘Casa Estudiantil Octubre Rojo‘, un trabajo de 6 años de documentación sobre dicha casa del estudiante en Mazatlán, herencia y legado del movimiento estudiantil, la artista aprovechó la visita para ofrecer un taller y dar a conocer esta vieja técnica de reproducción utilizada ampliamente por los movimientos sociales como método de propaganda para hacer llegar sus mensajes a la sociedad.

Lee más:  Casa Octubre Rojo | Una mirada de Eunice Adorno a la herencia del movimiento estudiantil del 68

El mimeógrafo utiliza una hoja o placa conocida como stencil, en la cual se registran textos o imágenes que, al pasarse por el rodillo del aparato puede reproducir rápidamente decenas de documentos a bajo costo.

“El volver a este método de reproducción es un poco detenernos, unirnos y trabajar en comunidad”, dijo la artista durante el taller para posteriormente explicar que, a diferencia de las nuevas tecnologías que nos separan y encierran en nosotros mismos, técnicas como esta nos impulsan a trabajar en comunidad, generando además una cohesión de grupo durante el trabajo.

Descontinuadas desde hace décadas, este tipo de aparatos fue ampliamente utilizado por instituciones públicas como escuelas y hospitales como método de reproducción de documentos. Ahora, muchos de estos deben estar perdidos en bodegas a lo largo y ancho del país, esperando a ser encontrados por aquellos interesados en los movimientos sociales, la propaganda y las diferentes técnicas impresión de antaño.

LO DIJO:

“Cualquier persona menor de 40 años difícilmente sabe hoy qué era un mimeógrafo. La celebración circular y prominente del movimiento estudiantil de 1968 ha traído de vuelta el olor espeso de la tinta color chapopote que se exprimía de grandes tubos como de dentífrico para inyectarla en la maravillosa imprenta casera y portátil que multiplicaba las copias de un mecanoescrito grabado en el esténcil. ¿Xerox, faxes, archivos flotantes en la nube, impresoras digitales? Ni en ciencia ficción”

– Hermann Bellingahusen. 1968: Elegía al mimeógrafo.

FOTO: César Hernández.

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