Justicia

Ahora que fue Mariana | “Sé que piensas en mí”

Don Eduardo se apura a sacarse el collar que le regaló Mariana. “Mire, mi nieta esto es lo que me dejó”, y enseña, orgulloso, la placa con el siguiente mensaje: “Aunque no estoy contigo sé que piensas en mí“. Luego le da vuelta y presume una foto en miniatura. Es él unos 15 años más […]

Don Eduardo se apura a sacarse el collar que le regaló Mariana.

“Mire, mi nieta esto es lo que me dejó”, y enseña, orgulloso, la placa con el siguiente mensaje: “Aunque no estoy contigo sé que piensas en mí“.

Luego le da vuelta y presume una foto en miniatura. Es él unos 15 años más joven, con una bebé en brazos: Mariana.

“Aquí la tengo en mis brazos cuando tenía un año, dos años. Cómo no la voy a querer…”

Y junto al collar trae un silbato. Y silba y silba mientras marcha recordando a su nieta, con una camiseta blanca y la foto Mariana.

Pítame papá, pítame papá, recuerda que le pedía aquella niña que dice adorará siempre.

Y don Eduardo vuelve a silbar y a silbar. Porque esa es la mejor forma que tiene para llamar a su nieta, para buscar el encuentro y el abrazo con Mariana.

DURO GOLPE

Muy duro el golpe, don Eduardo.

“Muy duro, duro porque es una niña inocente… Y aparte como la dejaron. ¿Por qué hicieron eso con mi hija?”, dice el abuelo de Mariana.

Es por eso que hacemos esta manifestación pacífica, explica, para que las autoridades nos entiendan y comprendan nuestro dolor. No estamos en contra de las autoridades, al contrario, necesitamos su apoyo para seguir adelante. Nosotros somos pobres. Si trabajamos comemos, si no trabajamos no comemos.

María Consuelo, tía de Mariana, intenta calmarlo. Pero continúa la idea:

“Sí, bastante duro el golpe porque eso no se hace. No se sabe nada, por qué ni quién”.

LA MARCHA

Ahora que fue Mariana la gente ha venido a gritar, a llorar y a abrazarse. A plantarse en la raíces de las escaleras de La Lomita y marchar.

Ahora que fue Mariana la gente trae consigo un repudio renovado, el mismo hartazgo contra el feminicidio.
Trae pancartas y mensajes. Coraje, impotencia.

Ahora que fue Mariana son más mujeres que hombres, 200, 250 tal vez. Podrían ser más o menos pero es un mismo grito.

¡Justicia!

Justicia por Mariana Moreno, la jovencita de 17 años de edad que fue encontrada asesinada el pasado 16 de diciembre, que permaneció cinco días desaparecida.

Un cartel de la alerta Amber de Mariana está pegado en un poste abajo de La Lomita. Se encontró asesinada. Feminicidio 44, escribió alguien sobre la información oficial que resultó inútil para localizarla con vida.

Ahora que fue Mariana la marcha se desprenderá de La Lomita, escurrirá por la avenida Álvaro Obregón en sentido contrario, ocupando dos carriles, hasta la Catedral.

De templo a templo y con temple, el nombre de Mariana no dejará de escucharse por toda la ruta.

LA HERMANA

A Melisa Moreno el asesinato de su hermana la ha ido llevando a asumir un rol de activismo. Fue la primera en aparecer para pedir ayuda a la ciudadanía cuando nada se sabía de Mariana, la que suplicó por su vida a quien o quienes se la habían llevado el 11 de diciembre luego de salir de casa de una amiga en la colonia Miguel Hidalgo.

Por eso ahora, rodeada de decenas de jovencitas y familiares, toma una bocina y da un mensaje que busca generar conciencia. Por eso ahora ordena la marcha, acomoda a los participantes y da la señal de inicio.

“Esta marcha no solo es por mi hermana, es por todas las que fueron… No queremos que le pase a nadie más. Es lo único que queremos. Debemos cuidarnos entre nosotras”.

Dice que nunca había estado en una situación similar, que la familia no sabe aún cómo fue la muerte de Mariana ni sospechan de nadie; que no han solicitado protección a la Fiscalía General del Estado.

“Vulnerables somos todos en la ciudad. Cuántas familias están aquí, cuántas chicas… Que la ciudadanía haga conciencia: hoy fue mi hermana, mañana es tu hermana, tu esposa. A cualquiera nos puede pasar; les pido que se cuiden y busquen estar juntas. No hay palabras para describir en qué situación estamos si la estamos viendo…”

Y sufriendo.

EL GRITO, LA CONSIGNA

La culpa no era tuya, Mariana. Hagamos conciencia… No te quedes callado. Queremos justicia para todas. #Ni una menos… #Ni uno menos. Todos somos Mariana. Justicia para Mariana. Es el mensaje de la pancarta más grande, la que va adelante, con la foto de la jovencita asesinada.

!Señor, señora no sea indiferente… Se mata a las mujeres en la cara de la gente!”, la consigna truena en Ciudades Hermanas, aparece en el Zapata, se replica en Juan José Ríos, en el Leyva Solano, reaparece en el Madero, en la Colón y revive frente a Catedral.

¡Justicia para Mariana! ¡Justicia para Mariana!

LA MADRE

Ahora que fue Mariana, su madre, Lucía llora en las escaleras del kiosco de la plazuela Obregón, cuyo barandal luce saturado de mensajes que recuerdan a Mariana.

La familia y las amigas la abrazan. Y ella habla de su hija, de su muerte, se pregunta y agradece.

Soportó toda la ruta con una cartulina en las manos. La alzaba y la bajaba. Gritaba fuerte y continuaba avanzando. ¡Mariana!

¡Mariana!

Ahora que fue Mariana dicen que es el feminicidio número 44 en Sinaloa en lo que va de 2019. Feminicidios, ese lastre al que hasta hoy nadie ha dejado caer el hacha sobre la raíz.

“Aunque no estoy contigo sé que piensas en mí“.

El mensaje también podría ser para toda esta ciudad.

Hay grito constante pero la verdad no ha sido mostrada.

Y mientras tanto Culiacán seguirá aprendiendo a golpes, a crímenes.

Seguirá conociéndose a través de los ruidos por sus muertas y sólo le quedarán los nombres de sus mártires.

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