Ecología

#SinaloaSinPlástico ya es Ley, toca aplicarla a la ciudadanía | Tema de la semana

La aprobación de reformas para prohibir de manera gradual el plástico en Sinaloa es apenas uno de los pasos en el camino hacía sociedades más sustentables; toca a administradores públicos, guiados por la sociedad organizada, trabajar en diversos temas para su consecución, así como el trabajo constante del conjunto de la ciudadanía para una correcta […]

La aprobación de reformas para prohibir de manera gradual el plástico en Sinaloa es apenas uno de los pasos en el camino hacía sociedades más sustentables; toca a administradores públicos, guiados por la sociedad organizada, trabajar en diversos temas para su consecución, así como el trabajo constante del conjunto de la ciudadanía para una correcta aplicación y cumplimiento de la Ley. En el tema del plástico, se trata de recuperar viejos hábitos e integrar nuevos valores.

Tras meses de análisis, esta semana el Congreso de Sinaloa dio lectura y aprobó el dictamen  de reforma a la Ley de Residuos del estado de Sinaloa.

Con los cambios realizados a la misma se establecen los lineamientos legales para que, de manera gradual, se prohíba el uso de plásticos de un solo uso y no biodegradables en el estado. Esto en un horizonte que abarca desde 150 días después de publicada hasta el año 2028.

Los cambios en la legislación estatal se corresponden a iniciativas similares en otras 20 entidades federativas del País, sumándose así Sinaloa a una tendencia nacional y global en pos de sociedades sustentables. Hecho que fue reconocido apenas aprobada la legislación, por Dolores Barrientos Alemán,  representante en México del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. (ONU Medio Ambiente).

Importante es destacar que, desde su planteamiento, la Ley fue consensuada e impulsada tanto por legisladores y actores institucionales como por parte de la ciudadanía organizada en colectivos ambientalistas.

Es decir, la aprobación de un #SinaloaSinPlásticos no solo es un logro institucional, sino también un ejemplo de participación ciudadanía efectiva en alzar la voz, proponer e impulsar cambios en beneficio de la sociedad.

A decir de la diputada presidenta de la Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable, la panista Roxana Rubio Valdez, en el estado solo se trata una tercera parte de  las 3 mil 500 toneladas que se generan día con día. Todos los días los sinaloenses generamos 2 mil 300 toneladas de residuos que no están siendo tratados de ninguna manera. De ese tamaño es el problema.

Para añadirle otra dimensión, Carlos Gandarilla García, titular de la recién creada Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu) ha explicado como solo tres rellenos sanitarios del estado (Culiacán, Los Mochis y Navolato), cumplen con la normativa de operación.

“Es uno de los mayores retos en Sinaloa respecto al manejo de la basura, por eso la importancia de seguir impulsando este tipo de políticas públicas”, reconoció Gandarilla a ESPEJO durante una entrevista realizada desde el relleno sanitario de Culiacán previo a la votación de la Ley en el Congreso.

Durante dicha charla, literalmente parado sobre toneladas de residuos, Gandarilla García explicó los diferentes puntos de alerta que, además de la contaminación por plástico y el tratamiento de residuos, la Sedesu identifica en su radar:

  • Emisiones contaminantes a la atmósfera,
  • la necesidad de impulsar nuevas formas de movilidad,
  • conservar e incrementar las zonas forestales con el fin de no alterar más el ya afectado ciclo de lluvías y, también en ese sentido,
  • apoyar en la protección de bosques ante el riesgo latente de incendios forestales fueron algunos de los temas señalados.

Esta breve lista deja en claro que la prohibición de los plásticos de un solo uso es apenas uno de los primeros pasos en la dirección correcta en el camino de Sinaloa a convertirse en una sociedad sustentable.

Es por eso que, por lo pronto, los cambios hechos a la Ley de Residuos deben entenderse como un banderazo de inicio que invite al conjunto de la sociedad a recuperar viejos hábitos e integrar nuevos valores que nos permitan ‘cambiar el chip’.

Solo de esta manera lograremos entender los graves efectos que acciones tan sencillas, como tirar una bolsa de plástico a la calle, tienen en temas tan diversos como salud, contaminación, clima, sustentabilidad, desarrollo económico, recursos naturales y más.

De ahí la importancia de que, con la guía de la sociedad organizada, los administradores públicos de nuestras sociedades generen más y mejores políticas públicas; pero que, en contraparte, sea el ciudadano el principal impulsor no solo de leyes, sino de una nueva cultura cívica, en la que el cuidado al medio ambiente, a la salud de la población y a nuestros recursos naturales, sean el reflejo de un Sinaloa que tiene claro que un futuro para todos debe tomar en cuenta el cuidado de nuestro hogar y nuestra tierra.

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