Economía

Igualdad económica para las mujeres, todavía un tema pendiente

En Sinaloa la brecha de participación femenina en el mercado laboral se ubica en 30 por ciento, la décima más baja en el plano nacional, de una lista que encabezan, con las brechas más bajas, la Ciudad de México y Colima.

Este 8 de marzo, se cumplieron 43 años de que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designara de manera oficial esta fecha como el Día de la Mujer a nivel internacional. Antes, 75 años atrás, en 1945, la ONU firmó la Carta de las Naciones Unidas que se convirtió en el primer acuerdo internacional que establecía el principio de igualdad entre mujeres y hombres.

El acuerdo constituyó, en términos formales, el inicio del proceso por conseguir la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres en los ámbitos económico, social y político, en reconocimiento y memoria de un grupo de mujeres que el 8 de marzo de 1908 murieron calcinadas en una fábrica de Nueva York al exigir mejores salarios, reducción de la jornada laboral y el derecho al voto.

Para bien, muchas cosas han cambiado a partir de aquellos años en los que se materializó en acuerdos formales el camino para lograr la equidad de género. Sin embargo, en todos los ámbitos, en algunos lugares del mundo más que en otros, persisten diferencias en las oportunidades que hombres y mujeres tienen para incorporarse, en igualdad de condiciones, a la vida productiva, a las actividades políticas y, para acceder al bienestar, incluyendo los aspectos económicos, de educación y salud.

Particularmente en materia económica, la desventaja de las mujeres es más que evidente. Un análisis de Valeria Moy, apoyándose en datos de un estudio titulado Una ambición, dos realidades, señala que se estima que las mujeres, que representan aproximadamente la mitad de la población mundial, generan el 37 por ciento del PIB global. Por regiones, las contribuciones al producto difieren, ya que por ejemplo en Europa, la aportación de las mujeres al PIB se estima en alrededor del 38 por ciento, mientras que en Estados Unidos se aproxima al 41 por ciento. En América Latina es casi del 33 por ciento. Pero por otra parte, el 75 por ciento del trabajo no remunerado a nivel mundial es realizado por mujeres y se estima que prácticamente la mitad de los graduados universitarios son mujeres, pero solo el 25 por ciento alcanzan puestos como funcionarios o directivos.

Este año, el Foro Económico Mundial recién publicó su Informe de brecha de género global 2020, en el que analiza el comportamiento y la evolución de 153 países en su progreso hacia la paridad. El estudio considera las 4 áreas decisivas de la igualdad entre hombres y mujeres: participación económica y oportunidades; el nivel educativosalud y supervivencia; y empoderamiento político. Las primeras posiciones las ocupan Islandia, Noruega, Finlandia, Suecia y Nicaragua. El top 10 lo completan, Nueva Zelanda, Irlanda, España, Ruanda y Alemania.

En el ranking general, México ocupa la posición 25 y es uno de los países que más posiciones escaló (mejoró 25 posiciones), desde la última evaluación en 2018. En realidad un cambio tan significativo se debe a la mejoría en el subíndice de empoderamiento político, en el que nuestro país ocupa el puesto 14 a nivel mundial. Se trata de un subíndice en el que se evalúa el porcentaje de mujeres en el parlamento, las mujeres en puestos ministeriales y los años con una mujer como jefe de estado, indicador en el que seguimos en cero. 

En igualdad en educación ocupamos la posición 54 y en salud y supervivencia, nos ubicamos en el puesto 46. Nuestros mayores rezagos y mayores brechas, evidencia el estudio, siguen estando en los temas económicos y laborales, ya que en el subíndice de igualdad en participación económica y oportunidades, México se ubica en el puesto 124. Por indicadores del subíndice, ocupamos el puesto 128 en la tasa de participación en la fuerza laboral (47.1% mujeres y 82.6% hombres); el 127 en porcentaje de legisladores, altos funcionarios y gerentes (36.1% mujeres y 63.9% hombres) y; el 48 en trabajadores profesionales y técnicos (49.3% mujeres y 50.7% hombres).

En refuerzo de esta información, retomamos los datos del INEGI contenidos en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo correspondientes al último trimestre del 2019. A partir de su análisis, se conoce que en México el 60.4 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) está formada por hombres y que el 39.6 por ciento son mujeres. Además, que aunque se ha mejorado en los últimos años, la tasa de participación femenina en el mercado laboral, que es de 45.4 por ciento, sigue siendo baja, considerando que la de los hombres es de 77.1 por ciento, lo que evidencia una brecha de género en el ámbito laboral de 31.7 por ciento.

Los datos revelan que de la totalidad de los puestos ocupados en el mercado laboral en calidad de funcionarios y directivos, solo el 34.6 por ciento corresponde a las mujeres. La brecha existente también se pone en evidencia cuando analizamos los ingresos percibidos por hombres y mujeres, ya que mientras que el 15 por ciento de los hombres reciben como ingreso menos de un salario mínimo, para las mujeres la cifra es de 27 por ciento. Sin embargo, cuando consideramos salarios más altos, mayores a tres salarios mínimos por ejemplo, el porcentaje de hombres que lo reciben es de 14 por ciento, mientras que el de las mujeres es de apenas 10 por ciento.

En Sinaloa las cifras difieren poco de las nacionales en cuanto a la distribución de la PEA entre hombres y mujeres, ya que el 60.6 por ciento son hombres y el 39.4 son mujeres. La tasa de participación femenina en el mercado laboral es de 46.4 (posición 17 en el conjunto de las entidades federativas), superando la cifra nacional, pero distante de las entidades líderes en esta categoría, que son Baja California Sur y Colima, en donde las cifras son de 57.4 y 55.2 por ciento, respectivamente.

Con ello, en Sinaloa la brecha de participación femenina en el mercado laboral se ubica en 30 por ciento, la décima más baja en el plano nacional, de una lista que encabezan, con las brechas más bajas, la Ciudad de México y Colima. 

En nuestra entidad, en el total de puestos en el mercado laboral en calidad de funcionarios y directivos, solo el 36.3 por ciento lo ocupan las mujeres, mientras que para el mismo indicador, la cifra es de 41 por ciento en el caso de Baja California y de 42 por ciento para Baja California Sur.

Se aprecia, al igual que en el país, una brecha salarial, ya que mientras que el 11 por ciento de los hombres reciben como ingreso menos de un salario mínimo, para las mujeres la cifra es de 18 por ciento. Sin embargo, cuando consideramos salarios más altos, mayores a tres salarios mínimos por ejemplo, el porcentaje de hombres que lo reciben es de 22 por ciento, mientras que el de las mujeres es de apenas 13 por ciento.

En Sinaloa, la mayor parte de la fuerza laboral femenina se concentra en el comercio (27.4%) y los servicios (55%), coincidiendo con las actividades que atraen la mayor ocupación femenina en el país, con cifras en este caso de 42.7 por ciento en los servicios y 19.6 en el comercio. A nivel nacional, destacan los casos de la Ciudad de México, en donde la mayor contribución de la mano de obra femenina es en el sector de la construcción (15.7%) y el Estado de México, en donde el 13 por ciento de la ocupación femenina es también en el sector de la construcción y el 12.3 por ciento en la industria manufacturera.

En Culiacán también son el comercio (29%) y los servicios (61.2%) los sectores que concentran la mayor ocupación femenina, contrastando con otras ciudades del noroeste de México, en donde, después de los servicios, es en la industria manufacturera en donde se presenta la mayor participación de la fuerza laboral femenina (22.5% en Mexicali y 26.7% en Tijuana). También en Mexicali y Tijuana se tienen los mayores porcentajes de participación de las mujeres en el total de ocupados con puestos como directivos y funcionarios (40.2 en Mexicali y 41.7% en Tijuana), mientras en Culiacán la cifra es de 34.3 por ciento, un poco mejor que en Hermosillo (34%), pero peor que en la Paz (37.8%).

Llama la atención, que precisamente en las ciudades más industrializadas de la región (Mexicali y Tijuana), sea en donde se presentan los mayores porcentajes de mujeres con ingresos por debajo de los dos salarios mínimos (58.5% y 68.3%, respectivamente). El tercer puesto es para Culiacán, con 44.6 por ciento.

Con base a lo anteriormente señalado, la fecha que nos ocupa parece propicia para reflexionar en la conveniencia de acelerar la reducción de la brecha existente entre mujeres y hombres en términos de su participación en el mercado laboral y, sobre todo, reducir la brecha salarial en la que por cierto México tiene la de mayor tamaño en América Latina, con una diferencia de poco más del 16 por ciento entre mujeres y hombres. 

La tarea no es fácil y pasa, entre otras medidas, por el diseño de políticas públicas que reduzcan el tiempo que las mujeres dedican a la atención de las tareas domésticas (por ejemplo, con más guarderías) y por la implementación de las licencias por maternidad y paternidad balanceadas e intransferibles que contribuyan a promover la corresponsabilidad en el hogar para vencer los estereotipos de género.

Otras medidas que facilitarían una mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral, tienen que ver con extender la educación a las mujeres en situación más vulnerable y con fomentar la flexibilidad laboral. Los estudios realizados hasta ahora señalan que el esfuerzo valdría la pena, en tanto se estima que cerrar las brechas existentes puede generar en México un aumento del PIB en casi 5 puntos porcentuales.

Se sabe, que una mayor participación laboral femenina no sólo beneficia a las mujeres, sino que también provoca una mayor productividad en las empresas, un mayor desarrollo económico y el avance hacia sociedades más equitativas.

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