Culiacán

Historias de histeria | Otro escape

-¡Vámonos pues!- Le dijo, limpiándose la cara.

En la ciudad de Culiacán, los altos niveles de violencia han propiciado una grave descomposición social que se traduce en hechos que parecen sacados de relatos de terror, relatos que han trascendido la fantasía y se han convertido en el día a día de los habitantes de la urbe. En historias de histeria hacemos un recuento de aquellos sucesos que nos hablan de la necesidad de emprender acciones para devolver la paz y tranquilidad a todos los culichis.

Susana dejó todo, a su familia, su casa, la escuela, las amigas, las ganas que una vez tuvo de ser maestra y la colección de Barbies que le tomo más de 15 años completar. Todo por escapar con Francisco, que le lleva más de 10 años.

Habían pasado más de 4 años y ella ya era mayor de edad, tenía 20 años la segunda vez que tuvo que escapar, ahora por su vida y la de Emiliano, su pequeño de 2 años.

Cuando decidió que quería estar con Francisco, él todavía tenía un trabajo modesto en una ferretería muy popular en Barrancos. Con el tiempo y sus ganas de independizarse, él tuvo que optar por otro tipo de ingresos, primero siendo puntero y después haciendo algunos otros encargos  ‘más complicados’.

Ella estaba consiente, pero también le gustaba más esa vida que la que tenía en casa de su suegra, hacía como si nada y siempre lo persignaba cuando salía de casa, hasta el día que ya no regresó.

Largos se le hicieron los días y las noches viendo por la ventana de aquel pequeño departamento en Las Quintas, cuidando a Emiliano y cuidándose ella y haciendo rendir el dinero que le depositaba su cuñado, el hermano de Francisco cada lunes por la tarde.

No preguntaba y tampoco respondía las preguntas sobre él, así pasaron alrededor de 5 meses, Emiliano aprendió a comer por su propia cuenta, a poner videos en el iPad que le regaló su abuela y a decir papá al viento o a cualquier extraño que lo tomaba en los brazos.

Aquella noche se desvelaron más de la cuenta, ya eran como las 11 cuando se apagaron las luces del departamento. Susana acostó al pequeño en su cuarto y se fue al suyo muerta de cansancio, ya había adoptado una rutina completamente diferente, entre los depósitos de su cuñado y la venta de productos por catálogo se alcanzaba a dar uno que otro lujo como el pago del internet.

Entonces sonó la puerta, cuatro estruendosos golpes que alcanzaron a despertar a Emiliano y a Susana, que corrió a abrazarlo.

Cuando lo tranquilizó, se dispuso a asomarse a la puerta pero ya no había nadie, entonces sonó la puerta del patio. Llena de miedo se dispuso a asomarse por la ventana del fregadero y entonces alcanzó a verlo, era él.

Lo dejó entrar y le dio un abrazo fuerte, un beso como los que le daba cuando eran novios y se sentaron en el comedor a platicar un buen rato.

Ahí le contó lo que había pasado. Le había disparado a alguien a quien no debía, pero también le había hecho la tarea a alguien más, quien decidió protegerlo y llevárselo a la sierra. Ahí estuvo casi 6 meses comunicándose solo con su hermano para que le echara la mano con un poco de dinero para ella.

También le dijo que iba por ellos, porque le había ofrecido un mejor trabajo, del mismo gremio, pero ahora en Tamaulipas, porque estar en Culiacán no era seguro, ni para él, ni para ellos estando juntos. Se los quería llevar en ese momento.

A ella los ojos se le hicieron agua, pero no dejaba de verlo, había regresado así como si nada y por todo.

Se quedó ida como por media hora viendo el retrato de Emiliano colgado en la sala. Lloró, se rió, se volvió muda de nuevo y luego se paró decidida.

¡Vámonos pues!– Le dijo, limpiándose la cara.

Prepararon dos maletas y la mochila del pequeño.

Se fueron sin decir nada, como la primera vez que se escaparon.

¿Será que la constante exposición a hechos de violencia, narcotráfico, corrupción e impunidad y muchos otros más que ocurren constantemente en Culiacán y Sinaloa empiezan a afectar el correcto funcionamiento de la psiqué de los sinaloenses?

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo