Salud

Ellos cuidarán a los niños ante el Covid-19

Ya esperan un médico, una enfermera y una trabajadora social. Están vestidos con caretas, cubrebocas, batas especiales de color azul, gorros y guantes que se cambian por cada paciente.

Entras al pasillo principal, el que antes de la contingencia fue la recepción general, y se escucha a lo lejos el llanto de un niño. No se puede ver, no a simple vista. Está apartado junto con otros tres que son sospechosos de SARS-CoV2 (Covid-19), la enfermedad que ha puesto al Mundo de cabeza porque no se puede controlar.

FOTOGRAFÍA: Marcos Vizcarra/Revista ESPEJO.

Es el Hospital Pediátrico, que ha sufrido una reconversión para atender en cuatro secciones a los niños del Estado: el área Oncológica, Urgencias -que ahora también tiene consulta externa-, consulta general y un área adaptada para Cuidados Intensivos.

Se ha dicho que el Covid-19 no es un riesgo para las niñas y los niños, pero ese es un mito que puede constatarse al estar en el Hospital. Se puede ver a personas en la entrada, donde hay mujeres esperando como un primer filtro. Ellas piden que te limpies las manos, toman los datos y luego pasan a los pacientes a un consultorio.

“Aquí los hemos estado atendiendo y aunque no ha pasado nada grave, seguiremos así hasta que termine esto”, dijo María Eugenia López Ortega, jefa de consulta externa del Hospital.

Ya esperan un médico, una enfermera y una trabajadora social. Están vestidos con caretas, cubrebocas, batas especiales de color azul, gorros y guantes que se cambian por cada paciente.

FOTOGRAFÍA: Marcos Vizcarra/Revista ESPEJO.

En el consultorio, revisan a los niños y niñas, los examinan y preguntan sobre qué han sentido, si han estado cerca de alguien con problemas respiratorios.

Si resultan sospechosos, son llevados a un área donde hay más médicos y enfermeras vestidas de la misma manera, pero que entran y salen, toman muestras y las envían al Laboratorio Estatal.

No se ha confirmado ningún caso, pero de resultar positivo, se quedará ahí hasta su recuperación.

Esta enfermedad es dolorosa, han descrito los médicos. El pecho se cierra, la respiración se vuelve difícil. Tomas aire y aunque sientes que se han llenado los pulmones, te sigue faltando. El cuerpo se pone caliente y cansado.

Si el virus ataca grave, entonces podrás ser conectado a un respirador artificial y serás tratado con tubos intravenosos.

Los niños y las niñas estarán apartados. No es un acto egoísta ni inhumano, sino que ellas y ellos están en una situación crítica que puede contagiar a más personas, ha asegurado la jefa de Consulta Externa.

Los médicos están ahí, se rotan en turnos para descansar algunas horas y luego volver. Están trabajando, incluso, en horas que les tocaba a otros médicos y enfermeras, quienes han sido enviados a sus casos porque también son vulnerables.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha previsto que las personas mayores de 60 años, con enfermedades crónicas y embarazadas tienen un mayor riesgo de contagio por bajas defensas.

Es por esa razón que el Hospital Pediátrico ha reformado sus horarios, protocolos y espacios.

“Sabemos que todos estamos en riesgo, pero debemos hacer las cosas para evitar lo más que se pueda”, dijo López Ortega.

El Hospital Pediátrico ya tuvo una primera reconversión, pero este podría ampliar los espacios si el virus ataca a más niños y niñas en Sinaloa.

FOTOGRAFÍA: Marcos Vizcarra/Revista ESPEJO.

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