Salud

Silencio en el pasillo de los enfermos

En ese pasillo hay unas 30 personas esperando a tener noticias de sus familiares. En la última semana han sido testigos de cómo gente llega y se queda dentro. También de cómo otras están siendo sacadas en camillas, sin vida.

A Miguel le han dicho en dos ocasiones que su hermano ha dado negativo a SARS-CoV2 (COVID-19). En otras tres le dijeron que sí es un paciente activo, y que apenas la noche del viernes fue entubado para recibir respiración artificial.

Su hermano se llama Cruz Adrián. Entró al Hospital General Regional número 1 del IMSS el domingo por la noche. Lo hizo caminando, por un pasillo que se adaptó junto a las áreas de Urgencias y Tococirugía. Se le examinó y lo hicieron pasar. Sigue en ese lugar.

No solo es Miguel. En ese pasillo hay unas 30 personas esperando a tener noticias de sus familiares. Les han dicho que adentro están atendiendo a personas con problemas respiratorios graves.

En la última semana han sido testigos de cómo han llegado personas y se quedan dentro. También de cómo otras están siendo sacadas en camillas, sin vida.

“Aquí luego llegan las ambulancias y gritan que vienen los infectados y todos se abren a que pase”, cuenta Miguel.

Esto inició con la contingencia por la pandemia por COVID-19.

De acuerdo con la Dirección General de Epidemiología, hasta la noche del viernes, México se encuentra en Fase 2 de la contingencia sanitaria.

La dependencia ha registrado hasta mil 688 personas infectadas, de las cuales 60 han fallecido.

En Sinaloa se tiene el registro de 64 personas infectadas, pero 5 ya fallecieron debido a la enfermedad.

Hay mujeres y hombres esperando. Les han dicho que a las 6 y a las 11 de la mañana les darán información sobre sus familiares. Lo mismo que a las 6 de la tarde y a las 11 de la noche. Ahí están.

Esa información ha sido escasa, se ha limitado a que una trabajadora social hable fuerte desde una puerta y anuncie la situación de cada paciente. Mientras todos guardan silencio.

Para que eso sucediera, Miguel y su familia denunciaron al personal del Instituto, por omisión de la información. Antes, un subdirector de apellido Laura trató mal a una de las hermanas de Miguel que pedía saber qué pasaba.

Ahora ahí esperan, en silencio, esperando que pasen las horas para que salga la trabajadora social o un médico que les informe de sus familiares.

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