Tema de hoy

Quedarse en casa es una orden, no es opcional

Arrinconados entre la decepción de lo federal y la fe en que las autoridades locales hagan lo correcto, la única probabilidad de hacerle frente a la pandemia es que nos quedemos en casa todos los sinaloenses que podamos.

Las señales encontradas en los tres niveles de gobierno es la causa principal de que no funcione del todo el llamado población a quedarse en casa para reducir la línea de contagios por coronavirus. Por una parte el exceso de confianza que persiste en el presidente Andrés Manuel López Obrador, el de la crisis transitoria y de la cual México saldrá victorioso, y por otro el esfuerzo pacífico en los estados y municipios para mantener a la gente alejada de los sitios de concentraciones masivas.

Todavía ayer, al dar a conocer el indescifrable y decepcionante plan de apoyo económico para paliar los efectos de la pandemia, López Obrador se aferró al lenguaje de la división al partir al país en los rescatables y los sacrificables, sin lograr estructurar el mensaje de unidad que nos haga creer a los mexicanos que las instituciones han dejado de lado prejuicios y mentiras para ir articuladas a atender la emergencia.

El presidente aprovechó la expectativa generada en enormes audiencias que esperaban respuestas relacionadas con la pandemia, capitalizando esa atención nacional para colocar otro de sus acostumbrados informes de gobierno en los cuales reutiliza datos y conceptos para mantener viva la esperanza. Aquí es donde se dice que la montaña parió un ratón: más allá de sus programas sociales, el combate a la corrupción y la referencia a conservadores, no dijo ni ofreció algo nuevo.

De esa manera deriva a manos del gobernador Quirino Ordaz Coppel y de los presidentes municipales la responsabilidad de que los sinaloenses salgamos lo mejor librados de la contingencia por los efectos del Covid-19. Así, mientras el mandatario estatal y los alcaldes proceden a asumir medidas drásticas, el gobierno federal parece apostarle todo al sacrificio de los que generan desarrollo económico y al manipuleo de las cifras reales de infectados por el virus originado en Wuhan, China.

Y arrinconados entre la decepción de lo federal y la fe en que las autoridades locales hagan lo correcto, la única probabilidad de hacerle frente a la pandemia es que nos quedemos en casa todos los sinaloenses que podamos, atendiendo la orden (que no se nos plantea como opción sino como mandato) de desalojar los espacios comunes de convivencia y vacaciones para que el sistema de salud pública haga lo que le corresponde y sobre todo permitir que el gobierno local corrija lo que el ámbito federal complica. Estar lo mejor que podamos ya no es cosas de chairos o de fifís; es asunto de todos, por las buenas o mediante la coerción

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