Salud

CRÓNICA | Un León frente al COVID-19

“Soy de 1948”, dice. Y ese dato la pone también en la primera línea de los posibles infectados por el Coronavirus.

De entre las cobijas el León se asoma al mundo, a su mundo. Saca una garra y la levanta, tan recta como una espada.

Se mira el brazo y revisa cómo le cuelga la piel. Cómo las arrugas vapulean donde antes hubo plenitud y varilla. Despacio y en silencio baja la mano.

Lo han rapado para emparejar esa calvicie que empezó a insinuársele hace más de 20 años y que hoy se ha enseñoreado de su cráneo.

La barba despunta de nuevo, se le encarama en el labio inferior y raspa en el cimiento de sus pómulos saltados por las enfermedades de los últimos meses.

Está viejo y jodido. Eso es lo que escucha todo aquel que le pregunta por su estado de salud.

“¿Qué te duele?”, le pregunta su hija cada mañana.

“Todo. Me duele todo”, dice León.

Por las mañanas despierta preguntando dónde está. En qué casa, en qué ciudad. Le dicen que en su casa, la que él construyó; le explican que está en Navolato, no en Dixon ni Winters ni Vacaville ni Sacramento ni Los Ángeles.

Le dicen que ya amaneció. Y el León se apura buscando levantarse para ir a trabajar. Pronto se da cuenta que no puede, que está imposibilitado, que las piernas no le responden como quisiera. Hace meses que no ha vuelto a caminar, que un paso le ha sido imposible dibujar.

A veces, en las noches, le habla a su hermano muerto hace más de 15 años. También les habla a su madre y abuela, sepultadas en las últimas décadas del siglo pasado.

Pero también a veces su tino sobre las cosas del mundo desmiente su demencia senil. Se refiere a sus recuerdos con una nitidez que asombra. Pero ya no habla de política ni de su decepción por los gobiernos.

Padece insuficiencia respiratoria. Tiene rémoras cardiacas y hace tres meses se le complicó un cuadro de neumonía y otro de trombosis.

Además, los demonios del cigarro a través de la EPOC, le han averiado los pulmones.

EL VIRUS Y EL LEÓN

Cada día le renuevan la llegada del virus. El arrase y arrastre de la pandemia. De las ciudades solas. Del cierre de empresas, de la gente que trabaja desde casa. De un Nueva York desierto. De los muertos en China, en Francia, España.

Y el León escucha. Pone atención pero en cosa de nada todo se le olvida. Y al día siguiente, o esa misma tarde, le renuevan la historia del virus.

León tiene 74 años de edad, que aunada a la insuficiencia respiratoria, a los problemas del corazón crecido y a la neumonía recientemente superada, lo colocan en la primera línea de las personas propensas a ser infectadas por el COVID-19.

De acuerdo a datos del boletín epidemiológico de la Secretaria de Salud y el Consejo Nacional de Población (Conapo) del 2019 recopilados por el Buró de Información Estratégica , en Sinaloa hay más de un millón de habitantes en la línea crítica, donde el Coronavirus tiene injerencia.

En Sinaloa la población en riesgo por el COVID-19 alcanza las 740 mil personas y el millón 159 mil por ser mayores de 60 años de edad.

El León forma parte de esas 721 mil con enfermedades cardiacas, de esas 209 mil 817 con enfermedades del corazón y de esas 12 mil 8 con neumonía.

Lleva tres meses en cama en esta habitación de paredes naranjas con lunares de zancudos aplastados. Ahora las visitas se han reducido por la emergencia sanitaria del país. Y él ha ido sorteando este casi mes y medio desde que el virus apareció en Sinaloa.

Y allí a su derecha, erguidos junto a la ventana, le acompañan dos tanques de oxígeno para cualquier apuro, para exorcizar los embates de la vejez.

REZAR CONTRA EL VIRUS

La mujer de León tiene los nombres de dos vírgenes: María Guadalupe. Tal vez de ahí se desprenda su devoción por los santos, los crucifijos y apego al catolicismo.

“Soy de 1948”, dice. Y ese dato la pone también en la primera línea de los posibles infectados. Además, tiene diabetes (52 mil en Sinaloa), es hipertensa (55 mil) y carga con cierta obesidad (60 mil).

Todo un cuadro ideal para ser infectada. Sin embargo, ya tiene su prohibición: nada de ir a Navolato a surtir la despensa. Nada de ir a cobrar el apoyo del gobierno federal, sus principales vueltas a la cabecera municipal, donde ya se han dado tres casos positivos.

Y allá en el cuarto contiguo, todas las noches, María arranca de su memoria trozos de un Ave María y tramos de un Padre Nuestro en busca de alejar al virus.

Pide por su salud y la de León. Pide porque “ese virus se vaya lejos”. María reza en defensa propia a como su Dios le da a entender.

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

Sinaloa ve agravar su salud y siente ya los estragos de la pandemia.

El COVID-19 le ocupa hospitales, le enferma a sus mujeres y hombres. En emergencia sanitaria, paradójicamente, Sinaloa vive este 7 de abril el Día Mundial de la Salud.

Los registros de enfermos de la Secretaría de Salud del estado se han ido incrementando en las últimas dos semanas. Las cifras indican que el Coronovirus gana terreno en la entidad.

Con 13 personas fallecidas, Sinaloa ocupa el segundo lugar a nivel nacional con más decesos por COVID-19, solo por debajo de la Ciudad de México.

Pero el porcentaje de letalidad del Coronavirus es el más alto en todo el país: 12.37, mucho más arriba del 5.13 que marca la media nacional.

El problema es real. El problema está aquí, en Sinaloa.

Y la carta publicada ayer por la Sociedad Médica del Hospital Ángeles Culiacán abre una realidad que ya está encima.

“En menos del tiempo que habíamos pensado, el sistema de salud colapsará, no habrá hospitales o personal médico suficiente para la atención de nuestros pacientes infectados por COVID-19 u otras enfermedades. Hasta el día de hoy, en algunos hospitales privados se encuentran internados alrededor de 12-15 pacientes altamente sospechosos por COVID-19; algunos de ellos ya en unidad de cuidados intensivos y algunos de ellos sin diagnóstico confirmatorio por falta de pruebas o por el tiempo de espera del resultado de la misma, ya que puede variar de 3 a 4 días si el estudio es mandando a la CDMX. Lamentablemente algunos de ellos han muerto sin tener si quiera el resultado de la prueba”.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo