Economía

¿Y para la comida, cómo le vamos a hacer?; Pobreza: la otra crisis en medio de la contingencia (Parte 2)

Así como Ignacia y Esperanza Michel, viven 3 de cada 10 sinaloenses, en pobreza o pobreza extrema.

Lee la primera parte de esta serie de historias aquí.

“¿Y para la comida, cómo le vamos a hacer?”, se pregunta Ignacia López Burgos, de 67 años, mientras busca en su celular el número de aquel licenciado que le dijo que podía arreglar sus papeles de la pensión de su esposo.

Se sienta, suspira y se rasca la cabeza. Vuelve a ver su teléfono y mientras contesta.

¿Qué piensa de todo esto, del Coronavirus?

“Pues… muy difícil todo esto, porque tú crees que tanto dieron para que no se trabajara, están cerrando… ¿y para la comida, cómo le vamos a hacer?, no podremos ni salir…”

“Yo casi no salgo. No salgo porque me da miedo, porque como yo tengo las defensas bien bajas, pues yo te pepeno cualquier enfermedad. Si una persona tiene una gripa o tiene algo y está retirado, agarro todo eso y me da miedo porque ya para mi edad eso ya… para aguantar…”

Hace cinco años murió su esposo, Manuel. En aquel tiempo Ignacia aún trabajaba en un bar como cocinera y afanadora. Nada agradable, dice, porque tenía que trabajar casi 10 horas parada, con lumbalgias y una ceguera que se fue agravando.

“Yo trabajé… para qué le voy a decir que no, yo trabajé varios años, pero en la cocina haciendo la comida, haciendo el aseo, pos a todo para ganar un cinquito más…”

“Hay veces que trabajaba todo el día, salía hasta las 10 de la noche para venirme con 200 pesos, pero me aguanté más porque tenía seguro y estaba asegurada la niña y me hicieron tres operaciones a mí, de la matriz y la vista, pero no me quedó bien la vista”.

Ignacia López y su nieta Milagros Michel. FOTO: Marcos Vizcarra/Revista ESPEJO.

Ignacia tiene dos hijos, pero ellos ya viven con sus parejas. Ambos la visitan, le llevan dinero y comida.

“Yo no estoy trabajando ahorita, porque estaba trabajando y me enfermé, me agarró el dolor de la columna y como yo casi no miro bien, tengo que ponerme lentes y ahorita estoy sin trabajar”, dijo.

“Pero estoy esperando que pase todo esto para ponerme a trabajar en una casa aunque sea unos dos o tres días a la semana, y ahorita yo estoy con lo que me ayuda mi hijo, con unos 70, 80 pesos con lo que agarra en el camión”.

Con ella vive una de sus nietas, que adoptó desde hace casi 14 años. Se llama Milagros Michel.

Ella nació con daño cerebral e Ignacia se ha hecho cargo de que no le falte nada.

“Y come muy bien, de todo”

Ambas viven en una casa de madera, lámina y cartón en una invasión al sur de Culiacán junto a otras 40 familias.

“Aquí nos ayudamos todos”

3 de cada 10

En este lugar no hay servicios de drenaje, agua potable o luz eléctrica, sino que se cuelgan de los cables para poder conectar televisores, cargar sus celulares y prender focos. Acarrean agua y han hecho fosas sépticas.

Es un lugar que aparenta estar recóndito, pero no es así, está entre un panteón municipal y una unidad habitacional del Ejército, en la colonia 21 de marzo, en Culiacán.

FOTO: Marcos Vizcarra/Revista ESPEJO.

Así como Ignacia y Esperanza Michel, viven 3 de cada 10 sinaloenses, en pobreza o pobreza extrema.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) establece que la mayoría de las personas en esas condiciones están en Badiraguato, Choix y Cosalá, así como en las periferias de ciudades como Culiacán, Mazatlán y Los Mochis.

También se ha documentado que el 35 por ciento de la población de Sinaloa vive en vulnerabilidad por carencias sociales, es decir, que se encuentra debajo de la llamada línea de bienestar social.

El Economista Rafael Figueroa Elenes recuerda también que el 65 por ciento de la población tiene al menos una carencia social, como servicios de salud, educación, calidad y espacios en viviendas, alimentación, seguridad social y/o servicios básicos en viviendas.

Por todos estos datos que te doy, de cuántas personas sobreviven con uno o dos salarios mínimos, cuántas personas tienen establecimientos muy pequeños, prácticamente son la mitad de la población”, dijo el también coordinador general del CEDEL, exdirector de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UAS y actualmente se desempeña como profesor e investigador de la UAdeO.

Ahora, la crisis por la pandemia de SARS-CoV2 (COVID-19) ha revelado que todas estas carencias sociales podrán incrementar, ha señalado Figueroa Elenes.

La razón es que en medio de esta crisis sanitaria también han parado los mercados, se han suspendido inversiones y hay ya el registro de despido de personas.

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