Culiacán

Bodorria

Saludos amigos hoy además de esta foto de Luz y Fanny, las hijas del general Francisco Cañedo, les traigo un chisme especial, a mis tres lectores, se trata de la bodorria de una de ellas, de Fanny, nomás para que vean como se cocían las habas en ese entonces.

Claro que no fue una boda tan pomposa como las que nos cuenta Cervantes, pero sí, les puedo decir que el matrimonio civil y eclesiástico de Fanny con Guillermo Collignon, fue todo un acontecimiento pomaroso en el estado.

La bodorria por supuesto se llevó a cabo aquí en Culichi City, abarcó dos días, el 27 y 28 del mes de Octubre de 1904 y para la raza que todavía vive hilvanando la tela del recuerdo, o que simplemente es igual de metichona que yo, ahí le va todo el rollo, así que voy con mi hacha.

El contrato civil se celebró a las 9 de la noche en la residencia del general Francisco Cañedo, gobernador del estado, ante una numerosa y selecta concurrencia, firmando como testigos el acta matrimonial, los señores Dres. Ruperto L. Paliza, Ramón Ponce de León, Agustín Haas, Lic. Eriberto Zazueta y Manuel L. Choza.

El Sr. Ramón J. Corona, Oficial del Registro Civil de esta Capital, leyó los artículos del Código Civil relativos a los deberes y obligaciones de los cónyuges, y después de interrogar a los contrayentes sobre su voluntad de unirse en matrimonio, dijo poniéndole mucha crema a sus tacos la siguiente declaración:

Yo, Ramón J. Corona, Oficial del Registro Civil de esta Capital, declaro, en nombre de la sociedad, unidos en perfecto, legítimo e indisoluble matrimonio al Sr, Guillermo Coilignon y a la Srita. Francisca Cañedo.

Después de esta solemne y flamante declaración, la pareja fue a presentar sus respetos a la Sra. Francisca B. de Cañedo, madre de la novia, y luego pues a pistear, se ha dicho, pero no con cualquier cosa, no señor, la pisteada fue con champagne, cerveza y sándwiches que entonces eran todo un lujo, el pan fue traído desde los yunaires estates porque pos esas rebanadas tan suavecitas aquí ni de dónde.

Con motivo de la ocasión el frente de la casa de Cañedo, se veía profusamente iluminado de acetileno y ya saben una verdadera multitud de curiosos se agrupaba delante del edificio, en el costado Oeste de la Plaza “Rosales, deseosos de saber cómo iba todo, y algunos por supuesto se aventuraban a sacar sus propias conjeturas.

Los Azulitos, la Banda de la Escuela Industrial, estuvo tocando afuera para la delicia de todos tanto los de afuera como los de adentro las mejores piezas de su repertorio, hasta cerca de las 10:30, de la noche, hora en que se retiraron los invitados, y se los menciono nomás para que vean que clase de invitados hubo:

Señoras: Francisca Bátiz de Cañedo, Concepción Collignon de Cañedo, Veneranda Cañedo de Choza, Luz Cañedo de Urrea Haas, Guadalupe Bátiz de Zazueta, Rosario Izábal de Gastélum, Dolores Salido de AImada, Josefa Rendón de Praslow, Rosario Bátiz de Haas, Francisca Bátiz de Rocha, Rosaura Armienta de Ponce de León, María Urrea de Valadés, Teresa de la Vega de Molina, Jesús Inzunza de Avilés, Virginia Rojo de Izaguirre, Guadalupe Padrés de Salazar, Eufemia Izábal de Izábal, Concepción Gaxiola de Bonilla, Carolina Armienta de Paredes, e Isabel Paredes de Bátiz.

Señoritas: Antonia de la Vega, Luz Gastélum, Carmen, Matilde, Guadalupe y Ángela Peláez, Enriqueta y Ernestina Izábal, María Martínez de Castro, Soledad y Chalina Paliza, Teófila Peiro, Mercedes Espinoza, Guadalupe y Josefina Salazar, Jesús y Clementina Gómez, Dolores Zepeda, Francisca, Luz y Antonia Padilla, Mariana Valdés, Juana Avilés, Leonor Praslow, Carmen Izábal, Veneranda Bátiz, Ernestina, Carolina y Julieta Paredes e Isabel Roiz.

De señores ahí estuvieron: Gral. Don Francisco Cañedo, Ilmo. Sr. Obispo don Francisco Uranga y Sáenz, Dr. Ruperto L. Paliza, Dr. Agustín Haas, Lic. Manuel L. Choza, Dr. Ramón Ponce de León, Lic. Francisco Sánchez Velázquez, Lic. Ignacio Noris, Lic. José Tames, Lic. Ignacio M. Gastélum, Lic. José Blas Inguanzo, Lic. Francisco Alcalde Jr. Juan Izábal, Gabriel F. Peláez, Arturo Bastidas, José H. Salazar, Baltazar Izaguirre, Jesús Almada, Luis R. Izábal, Eduardo Schmekpeppe, Joaquín Redo, Luís Urrea Haas, Juan J. Valadés Jr. Julio G. Arce, Francisco Izábal, José Ramos, Manuel Bonilla, Julián Maldonado, José María Escobar, Severiano Tamayo, Manuel María Bátiz, Ing. Carlos S. Escobar, Felipe S. Gómez, Eladio de la Rocha, Enrique de la Vega, Ing. Luís F. Molina, Ing. Luís G. Orozco, Alfonso Salmón y Marcelo Izaguirre.

Ahora voy con la boda eclesiástica la cual se celebró el día 28 a las 9:30 de la mañana en la Catedral cuyo interior lucía suntuosamente adornado y provisto de asientos para los numerosos invitados a la ceremonia.

El cortejo partió a las 9:15 de la casa del general Cañedo con dirección a Catedral yendo en primer término una elegante “Victoria”, que conducía a la novia y al Sr, Gral. Cañedo. El carruaje estaba artísticamente adornado con numerosas guías de azahar y lazos blancos, y le seguía otro carruaje en el que iban las señoras Francisca B. de Cañedo y Concepción C. de Cañedo y el Sr. Collignon. La comitiva seguía con otros carruajes con las demás personas o sease parentela de los Cañedo y algunos importantes invitados.

La comitiva llevó frente al atrio y allí el Sr. Gral. Cañedo dio el brazo a la desposada, el Sr. Collignon a la Sra. Francisca B. de Cañedo y el Sr. Lic. Eriberto Zazueta, a la Sra. Concepción C. de Cañedo penetrando todos al interior del templo que estaba que no cabía una aguja, y no crean que eran mirones o curiosos nel, pura raza dizque de la buena sociedad.

Total que los novios avanzaron hasta cerca del altar mayor y allí, con toda solemnidad fue bendecida su unión por el Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis, Francisco Uranga y Sáenz, quien ofició acompañado de los señores Cura Antonio Valdés, y Pbros. Felipe Elizondo, Antonio Silva y Donaciano Tango Mascorro, siendo padrinos de velación el Gral. Cañedo y su señora esposa.

En el momento de pronunciar el sí, los contrayentes, órale de volada se empezó a oír la marcha nupcial de Mendhelson, ejecutada nuevamente por la orquesta del maestro Ángel Viderique,

Y bueno, terminada la misa, el Sr. Obispo, con voz sonora, les advirtió sus obligaciones, exhortándolos para que se pusieran bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe.

Fanny, la desposada, lucía un elegante y rico traje de seda flotante con artísticos adornos, llevaba un largo velo de punto de seda bordado y una hermosísima corona de azahar, por su parte el compa Collignon vestía correctamente con levita negra cruzada, pantalón azul y calzado inglés de charol.

La ceremonia religiosa terminó como a las 10:30, regresando la comitiva a la casa del Sr. Gobernador, en donde se sirvió un lunch.

La novia uta recibió un montonal de valiosos regalos. Una hora después, a eso de las 11:30 minutos más o minutos menos, con un montón de parabienes y buenos deseos la pareja salió rumbo a Altata, en donde esa misma tarde se embarcaron para Guaymas y de ahí continuar su luna de melcocha en San Luis Mo. y otras poblaciones de los yunaires estates.

Ahora bien cómo sé tanto de este mitote? Fácil, lo leí en un ejemplar de El Monitor sinaloense perteneciente al Chacho González que recibí en herencia, periódico que se está deshaciendo de puritito viejo y del que ya no sé si pueda rescatar algo más, porque en cuanto lo toco se deshace, y bueno. Tan tan.

Por cierto a ver si adivinan cual de las dos es Fanny.

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