Sociedad

No era esencial, era el alcoholismo

En la mayoría de los casos de violencia familiar reportados al Cepavif existe el uso de drogas y alcoholismo.

FOTO: Rolando Carvajal/Revista ESPEJO.

FOTO: Rolando Carvajal/Revista ESPEJO.

Enojarnos tanto por el cierre como alegrarnos por el levantamiento de la restricción de la venta de alcohol, es un problema de salud pública que no se había visualizado en medio de la contingencia sanitaria por Covid-19: la adicción al alcohol.
“Por este motivo mueren al año aproximadamente (en México) 24 mil personas en accidentes automovilísticos relacionados con el consumo de alcohol”, señala la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Pero hay otro dato: el consumo de alcohol es un factor determinante para enfermar por cirrosis hepática, la tercera causa más común de mortalidad en hombres y la séptima en mujeres en País.
Y uno más tiene que ver con la violencia familiar.
“Los datos nos muestran que el 80 por ciento de los casos que llegan a Cepavif o a línea de emergencia son violencia de alto riesgo, que es decir que el acto de violencia se está dando en ese momento y que en todos o la mayoría existe el uso de drogas y alcoholismo”, dijo Natalia Reyes, Socióloga Feminista, integrante del Colectivo de Mujeres Activas de Sinaloa.
Este 19 de mayo se levantó la restricción sobre la venta de alcohol que se había impuesto por el Consejo Estatal de Salud, luego de que se identificó las bebidas alcohólicas como un factor detonante para que se llevaran a cabo reuniones en Sinaloa.
Esas reuniones, de acuerdo con la Secretaría de Salud local, podrían significar posibles brotes.
La medida causó molestia y hubo decenas de comentarios de usuarios en las cuentas oficiales de Gobierno del Estado y del Gobernador Quirino Ordaz Coppel, que después de 5 semanas prefirió levantar la restricción.
Eso ocurrió cuando ya se reportaba que Sinaloa estaba sobre la frontera de los 300 fallecimientos y los 2 mil 14 casos positivos acumulados.
La fotografía de un día después del anuncio sobre el levantamiento fue el de decenas de personas afuera de los expendios de cerveza, listos para comprar, incluso, a un precio mayor al que se tenía previo a la contingencia sanitaria por Covid-19.
Esto, señaló Reyes, es también una muestra sobre los problemas de alcoholismo que ha sido desatendido por las autoridades sanitarias.
“Por desgracia, históricamente el Estado de Sinaloa en el tema de política pública de prevención o de atención a las adicciones no ha tenido buenos alcances y resultados”, expresó.
Esos reclamos o señalamientos sobre restricciones, prosiguió, no han sido los mismos sobre otros temas, como el del cierre de papelerías, pese a que las niñas y niños se mantienen en clases y han requerido de materiales didácticos.
Tampoco ha sucedido sobre las áreas de venta de ropa en supermercado o en las tiendas dedicadas a ese tipo de comercio.
Cristhian Aldo Muñoz Madrid, Comisionado Estatal de Prevención, Tratamiento y Control de las Adicciones (CEPTCA), rechazó que el problema sea la dependencia del alcohol.
“Durante las cinco semanas ya se hubieran presentado situaciones de riesgo, como vandalismo, situaciones de violencia intrafamiliar… eso es cuando una persona es codependiente de la sustancia”, señaló.
En cambio, mencionó, la medida que se aplica ahora es de índole económico, mas no por ser un problema de salud.

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