Derechos Humanos

La Covid evidenció desigualdad, incremento de la pobreza y políticas públicas egoístas: CDDHS

La Comisión de Defensa de los Derechos Humanos ha documentado una serie de quejas sobre el trabajo en los hospitales privados.

¿Cuál es el costo del coronavirus? y ¿a qué aprendizaje nos convoca?, se ha preguntado Leonel Aguirre Meza, presidente de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos durante el informe de labores 2020 de la organización.

Luego reflexiona: Hasta el día 19 pasado los casos confirmados en el mundo son más de 5 millones y las vidas que ha cobrado son más de 325 mil; las correspondientes en México son 54 mil 346 y 5 mil 666 respectivamente. Y las cifras que hablan de enfermos y muertos sólo son una parte de las estadísticas del dolor, pues habrá que sumar las que corresponden a la crisis económica que ya nos complica demasiado la vida y que daba pasos lentos, pero no tímidos, desde 2019. 

El IMSS ha dicho que durante esos aciagos meses fueron despedidos 500 mil trabajadores. Hay analistas que aseguran que pueden ser un millón. Como en México tener un empleo no es sinónimo de estar asegurado, ser despedido en esa condición, es una tragedia que pasa de noche a las estadísticas del Seguro Social. Y aún falta considerar una constelación de oficios en los que no hay patrón, pero sí pérdida de ingresos: músicos, vendedores ambulantes, costureras, albañiles, plomeros, choferes, boleros, jardineros, dueños de pequeños negocios, entre muchos otros.

La Comisión es un organismo civil que es trabajado por activistas, como Aguirre Meza y Óscar Loza Ochoa, Historiador que ha estado frente a distintas protestas sociales contra la desigualdad y las violaciones a los derechos humanos desde la década de 1970.

En esta también participaron Jesús Michel Jacobo, Jorgue Aguirre Meza y Norma Corona. Los tres fueron asesinados por ejercer ese activismo en defensa de los derechos humanos en Sinaloa.

Ahora, la reflexión en medio del informe se volcó hacia la pandemia que ha azotado el planeta y ha revelado la situación de los cuerpos sanitarios para atender enfermedades como la Covid-19, que ha provocado más de 5 millones de contagios y más de 300 mil muertes en el Mundo.

Pero también ha sido un visor de otros problemas sociales, como la desigualdad, la pobreza y las políticas públicas egoístas y mal enfocadas, ha sostenido Leonel Aguirre Meza.

El modelo económico actual nos ha dado más dolores de cabeza (y de estómago) que satisfacciones, al menos a la mayoría. Los recursos de la naturaleza son finitos y algunos de ellos (metales, energías fósiles y agua para consumo humano) están cerca de su agotamiento. Hemos creído que podíamos crecer económicamente y consumir sin límite. 

Todas las últimas crisis nos gritan a la cara que eso no es cierto. Por eso hoy la novedad es que hay que hablar de decrecimiento de economía. Hablar de producir lo que resuelva necesidades fundamentales de la sociedad y mantener una relación de armonía con la naturaleza en la que vivimos. Lo que veníamos haciendo era caminar hacia el suicidio. Hacia la erradicación de la propia especie. 

El activista y también regidor en Navolato habló de una visión acortada de la realidad en torno a la pobreza, pues las cifras que ha otorgado Gobierno del Estado sobre atención a personas pobres y vulnerables no encajan con los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

El Gobierno de Sinaloa ha señalado que su política social durante la contingencia sanitaria será la de otorgar 40 mil despensas mensuales con 17 artículos, así como otras 60 mil a través de DIF.

Sin embargo, el Coneval ha indicado que en Sinaloa hay al menos 220 mil familias en condición de pobreza y pobreza extrema, lo que ha llevado que organizaciones civiles o particulares hayan decidido comprar despensas y entregarlas a familias conocidas por ellos.

¿Por qué hemos solicitado donación de alimentos y los llevamos a los más vulnerables? Además de atender la función principal, que es la recepción de quejas, su seguimiento y la emisión de medidas cautelares y recomendaciones, no quisimos quedarnos con los brazos cruzados ante el problema de ausencia de recursos y de alimentos de muchos ciudadanos. La pandemia pintaba mal el horizonte de quienes de antemano identificamos como en pobreza extrema, sumándose los que fueron desempleados y no reciben ingresos.

La Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, prosiguió, ha documentado también una serie de quejas sobre el trabajo en los hospitales privados que, de mano de los gobiernos, mantienen la atención de personas sin que los costos sean cubiertos por el Estado.

Queda abierta una ventana, que por demás dramática, además de los estragos de la enfermedad, provocan los costos excesivos por los servicios dentro de los hospitales privados, que en el caso particular de pacientes atendidos por COVID 19, se acentúa mucho más, pues no se cuenta con una cobertura mínima financiera de parte del Gobierno Federal, como del Estado de Sinaloa que sirva de respaldo o de un apoyo mínimo para que los familiares de los pacientes puedan garantizar los elevados costos generados por la atención hospitalaria, ni siquiera una gestión de manera oficiosa por parte de dichos gobiernos para la operación de algún descuento sustancioso que aliviane un tanto el pesar de los familiares de los pacientes o de sus deudos en caso de fallecimiento. 

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