Salud

Los Esenciales | “Usa los guantes y agarra el súper”

No. Aquí ya no es igual que hace tres meses, cuando te cruzabas con otra persona en el pasillo de las carnes para elegir el plato con mejor precio, o cuando ibas a comprar bebidas alcohólicas en días festivos.

Gustavo revisa la lista, checa si no se le olvidó algo: crema ácida, tomate, lechuga, pollo, puré, frijoles, leche, harina de hot cakes, mantequilla, atún, tostadas, huevos, refresco, carne para asar, tortillas, plátano, cebolla… sigue leyendo cada artículo, se acomoda el cubrebocas, se rasca la cabeza y vuelve a leer.

Es un empleado de supermercado que parecería estar acomodando productos en los estantes, pero no es así, está haciendo algo que alcanzó a Casa Ley: las compras en línea, donde se eligen uno a uno los artículos a comprar, evitando las largas filas en quincena o los martes de frutas y verduras.

Aquí ya no es como hace tres meses, cuando te cruzabas con la gente en el pasillo de las carnes para elegir el plato con mejor precio, o cuando ibas a comprar alcohol en días festivos.

Ni es ese lugar en el que resonaban los pitidos de las cajas registradoras o se hacían retumbar las campanadas con las que el cajero le hablaba a su supervisor para que ayudarle a cancelar el shampoo que se cobró doble, todo mientras la fila se hacía más larga.

Ya no es igual. Ni será.

La periodista Alejandra Ibarra Chaoul escribió “Entender lo inentendible” para la revista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la que recuerda algo importante: no hay fecha para volver a salir a las calles y disfrutar de eso que alguna vez se llamó “normalidad”.

La nueva normalidad no tiene sentido. Además, no tenemos una fecha clara a la cual aferrarnos como faro guía que nos dé esperanza ante la oscuridad del encierro. Y por todo lo que no sabemos o no podemos controlar, la incertidumbre se ha convertido en nuestra compañera más íntima en el día a día de la pandemia”, escribió.

Y es verdad, el subsecretario Hugo López-Gattel Ramírez, de Prevención y Promoción de la Salud en México, ha dicho que jamás se volverá a esa “normalidad”.

“Yo contestaría que lo más probable es que nunca”, dijo el subsecretario en entrevista para la periodista Denisse Maerker.

Quién mejor para explicarlo que el encargado de atender, coordinar y comunicar las acciones para combatir la Covid-19, esa enfermedad que ha azotado al Mundo de una forma impensable.

A nivel mundial, se han contagiado 4.3 millones de personas y han muerto 300 mil; en México son 40 mil 186 contagiados y 4 mil 220 muertos; y en Sinaloa mil 629 personas enfermaron, de las cuales 248 fallecieron.

Eso ha obligado a cambios como ser más higiénicos en todos los sentidos.

“Debes lavarte las manos por más de 20 segundos”, ha dicho la Secretaría de Salud, con eso podría evitarse la propagación del virus mortal y otras enfermedades que antes ya han aquejado a la humanidad.

En Casa Ley comprendieron que había que adecuarse a esta nueva “normalidad” y agilizaron su plataforma de ventas en línea. Ahora la mayoría se hace así.

Las filas cambiaron

Gustavo dejó el carrito con los artículos en otro lugar, junto a una decena de carritos y otra decena de trabajadores.

Ahí revisan cada uno de los artículos.

En los pasillos hay una veintena más de de trabajadores haciendo las compras de desconocidos y sobre de ellos la mirada de una mujer.

“Usa los guantes antes de agarrar el súper, y si no tienes vaya por unos al checador”, le dice a uno de los empleados y enseguida voltea a otro pasillo, dirigiendo su mirada a las manos u el rostro de ellos, “póngase bien el cubrebocas”, le dice a otro.

Es una rutina de tiendas Ley, donde se puede comprar cualquier cosa, excepto ropa o juguetes, productos catalogados como no esenciales.

En esta nueva “normalidad”, las filas largas ya no están en las cajas, sino en bodega, donde aguardan unos carritos, y en las cajas de “Tu súper a domicilio”, donde otros son inspeccionados por otro grupo de trabajadores.

Dan el último vistazo antes de embolsarlos y llevarlos hasta las casas de los clientes o a la espera de ser recogidos en tienda por los compradores.

Todo esto hace seis meses, antes de que se diera el primer brote por Covid-19 en China, parecería parte de una novela de ciencia ficción o de un capítulo más de Black Mirror, pero no es así.

“De pronto todo se vino de una y tuvimos que adaptarnos”, dice una mujer, mientras ve la nueva lista de compras que tendrá que llenar.

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