Salud

Los Esenciales | “Esto es otro mundo”

“A veces pasa que ya estoy harta, ya no quiero lavar nada, no quiero hacer ya nada, por que qué caso tiene estar haciendo todo esto y la demás gente no hace nada, pero luego vuelvo, porque tengo que pensar no solo en mí”.

María es una mujer de 30 años, Enfermera de profesión. Nos ha pedido no dar su nombre real porque prefiere evitar problemas por contar lo que ha vivido dentro de un Hospital IMSS en Sinaloa.

Por María:

Ahora están dando overoles. Ya te están dando tu kit y tú te vistes. Buscas algún lugarcito y te cambias, si quieres sobre el quirúrgico. Algunos compañeros no lo hacen, pero yo me pongo las botas y bolsas sobre estas. Uso tres pares de guantes, porque conmigo es una bronca, yo estoy bien chiquita, las manos las tengo bien chiquitas.

Me pongo dos gorros, uno quirúrgico y otro de elástico. Me pongo mis lentes, mi N95, mi otro cubrebocas y arriba la careta. Pero ahí va lo bueno:

Te vestiste y entras al área Covid y ya no puedes salir. Tienes que hacer pipí antes, ni siquiera puedes tomar agua porque no puedes ir al baño. 

Es un calor horrible, insoportable. Te da comezón y no te puedes rascar, se te empañan los lentes y no hay manera de limpiarlos. No hay manera… te aguantas. Es como si estuvieras dentro de una cápsula, te da ansiedad, desespero, quieres salir corriendo. Todo es un proceso y te vas adaptando.

Hay compañeras que han platicado que se han hecho pipí, que ya no aguantan y para quitarte el traje es un rollote, porque para ponértelo no hay bronca, pero para quitártelo tienes que tener el apoyo de otro compañero y por eso se han hecho pipí donde ya no aguantan.

Hay compañeras que se han deshidratado, porque cualquier errorcito y ahí, ahí es donde se contagian.

Un proceso

Desde que empezó todo ha sido un proceso, no imaginamos todo lo que podía pasar… algo tan drástico. No es un aislado normal, no es una influenza, no es una tuberculosis. No es nada parecido.

No sé por qué ahora están dando protección, yo había comprado ya mi careta, lentes, un paquete de cubre bocas normales y aparte entre varios compañeros mandamos pedir N95, que nos salieron como en 180 pesos. Esos los lavamos, los usamos y dura una semana que trabajamos cada uno. De esos llego a casa, los lavo y los cuelgo dos días y los voy turnando.

Yo ya tengo mi maleta donde llevo también mis batas deshechables que compré, aunque ahorita nos están dando batas quirúrgicas y botas, pero eso ahorita lo están dando, antes no lo daban y por eso nos infectamos todos, porque ni siquiera nos daban cubrebocas.

Llevo aparte mi mochila, donde llevo todo mi material de plumas, baumanómetro, aunque ya no lo uso, se contamina, y lo llego a usar de emergencia. Esa mochila la dejo aquí afuera.

Cuando llego al hospital me toman la temperatura y si tienes 37 o 38 ya no entras, te mandan al Triage Respiratorio y si pasas ese filtro vas a que te den la ropa.

Por todo lo que había estado pasando con compañeros, que los agredían, nos piden que vayamos en quirúrgico, que es lo mismo, pero ya ellos nos dan un pantalón y una blusa, una filipina para que nos cambiemos en el primer cuartito que encontremos, porque se supone que todo el hospital lo convirtieron en Covid, aunque se siguen recibiendo pacientes con fracturas o niños enfermos.

Y también hay de que si pides un cubrebocas a veces te lo dan, a veces no hay, porque se supone que por turnos los reparten, dicen ‘vamos a dar 30 cubrebocas para el turno de la mañana, 30 para la tarde y 30 para noche. El que alcanzó, alcanzó”, pero eso no es para todos, a veces a los de intendencia no les dan la protección o los camilleros no les dan, y eso nos hizo bien duros, estamos de que si no me dan mi protección yo no me meto.

A veces el Sindicato nos ha apoyado, a veces no porque están coludidos, son el mismo cochinero. De hecho, todos los del Sindicato se fueron a descansar, les hicieron la prueba y aunque no estaba el resultado se fueron a descansar 15 días, y pues muchos compañeros están haciendo eso, prefieren decir mentiras porque ya no aguantan, es muy cansado y no nos cuidan, solo nos estamos exponiendo, así se agarran 15 días con incapacidad.

Yo lo entiendo, porque muchos tienen niños, muchos tienen familia y se entiende, a mí me da terror jugar con eso, porque yo gracias a Dios tengo salud, estoy bien, trato de cuidarme lo mejor que puedo todos los días, porque no puedo dejar de ir a trabajar.

Ahorita es lo mejor, ir a trabajar y no estar en casa creyendo que tengo algo.

Ya están convirtiendo todo el Hospital en Covid, aquí hay cuatro módulos ahorita, el A, el B, el C y el D. El D ya está lleno de pacientes, el C lo están equipando con tomas de oxígeno y en el B hay mitad Covid y mitad de pacientes normales. En el A no hay pacientes Covid, pero lo que quieren hacer llevarse a todos los pacientes que no tienen Covid a otro hospital para empezar a meter puros Covid ahí.

Dicen que van a llegar a ese punto, al que las embarazadas las van a mandar a particulares y Ginecología va a recibir todos los pacientes adultos y niños que no sean Covid, la bronca es que si pasan por aquí ya están contaminados para ir a Ginecología. Es una tontería, ya están contaminados, los compañeros están contaminados. Yo no sé, solo que tienen su plan y poco a poco lo están llevando a cabo.

Los pacientes

Hay pacientes que están bien, hay pacientes que platican. No tienen teléfono y nada en qué entretenerse. Hay personas que te expresan lo que sienten. Hay pacientes que están bien y de la nada les da dificultad respiratoria y se mueren.

Hay médicos que no quieren entrar, no hay suficientes médicos intensivistas y mandan a médicos generales.

Están mandando médicos generales que no saben intubar, muchos pacientes se han muerto por falta de médicos intensivistas, y son muchachos que están saliendo ahorita de la carrera, porque dicen que están contratando jóvenes por si les llega a dar Covid lo puedan superar.

Hay mucho personal contaminado, de hecho hay un médico ahí que estaba intubado que salió, lo dieron de alta y a la semana regresó y aquí está ahorita en el Hospital.

Empiezan con dificultad y no nada más es tenerlos ahí, es que tienes que tener equipo y no es de que tú tantos y yo tantos, sino que nos vamos de uno por uno para aspirarlos y luego la bronca es movilizarlos. Esa es la bronca, que la terapia que se les da es que se les ponga boca abajo y puedan respirar un poquito mejor y funciona. 

A algunos se les da antibióticos y a otros no, el médico valora y cada uno tiene su tratamiento.

Hay personas que se van de alta, se recuperan, pero de cada 10 personas que se ponen malitas una se salva.

Te puedo decir que los que se han salvado es por los médicos o enfermeras que dan la vida.

Aquí el director estuvo malo y sus compañeros se turnaban guardias, contrataron personal, enfermeros intensivistas para no dejarlo y lo sacaron, se recuperó. Pero eso no se puede hacer con todos los pacientes.

Le ayudó que no tenía otra complicación, porque si a ti te da Covid y tienes diabetes o hipertensión no la logras, o tienes asma o cualquier cosita no la haces.

8 horas

Pobres los compañeros de la noche, porque duras 8 horas y no sé cómo le hacen, porque yo no sé cómo soportan sin poder comer, sin descansar, sin dormir porque no te puedes recargar en ningún lado.

A mí no me toca todos los días, he estado unas 15 veces ahí adentro y mis respetos para ellos.

Ahora, el salir… no, eso es lo difícil.

Te tienes que desvestir y no es tan fácil, te tiene que ayudar alguien y tienes que ponerte de acuerdo para saber quién urge más, porque hay que quitar todo y echarlo en una bolsa especial y aparte el traje no se tira, nos lo traemos a la casa y lo lavas con cloro en tu casa, imagínate.

Eso sí, ya que te desvistes y respires y te liberas es guardar todo en una sola bolsa porque está contaminado.

Yo no me baño ahí porque me da miedo bañarme, todos los compañeros se bañan ahí y me da miedo que algo esté contaminado, pero cuando llego a casa me lavo todo, la cara, los brazos, lo que tenga expuesto de piel, en cada rincón.

A todo le echo cloro y cuando subo al carro hago lo mismo, echo las cosas a la cajuela y vuelvo echar cloro. A todo le pongo eso.

Cuando llego a casa tengo que entrar por un pasillo y echar todo a una cubeta con cloro, lo lavo y me meto a bañar con agua caliente, la más caliente y luego respiro.

Ya puedo cenar y descansar después de tanto tiempo.

No los puedo tocar

Ya tengo dos meses sin ver a mis sobrinos o a mis hermanos. Benditas videollamadas. Pero mis compañeros que tienen hijos no los están viendo, no los ven, los dejan con su mamá y no los ven.

Yo veo la vida diferente, veo que le ponemos importancia a tantas cosas que no valen nada y ahora disfruto tomar agua, disfruto estar en la calle.

Disfruto el momento en que me salgo a respirar, en el que me quito el cubrebocas y llego a casa.

Todo ha cambiado, desde cómo quieres tomar algo y en todo ves el bicho, ves todo mal, entras en una psicosis de eso, de miedo no de sufrir tú, ese no es mi miedo, mi miedo es enfermar a alguien que lo aisla y se muere solo.

Y se va a morir solo y ya nunca lo voy a ver, porque si lo llego a ver es para reconocer el cuerpo y te dan 10 segundos para que lo reconozcas. Se lo llevan, lo meten en un refri helado para que el cuerpo no empiece a descomponerse y sea mayor la contaminación y de ahí cremarlo.

Aparte las funerarias ya no quieren ir por los cuerpos, pasan 24 horas y el cuerpo sigue donde mismo. No lo recogen.

Ese es mi miedo, no ver más a las personas que quiero.

Eso es lo que me hace fuerte cuando tengo ganas de verlos y me da sentimiento, eso es lo que me hace fuerte. Me digo ‘tengo que echarle ganas, todo esto va a pasar’ y a veces sí me desespero que la gente ande como si nada, que la gente no se cuide.

Con esto de la cerveza me enojo, digo que es una estupidez de la más grande, que la gente se burle de la enfermedad o que haga sus fiestas y no se imagine lo que uno está dejando y ellos bien campantes.

Simplemente cuando salgo del trabajo y veo pistiando a gente en la calle, casi besándose, pasándose el bote y yo vengo cansada y vengo sudada, y vengo frustrada, y vengo a veces sin dormir.

Ya pasé ese punto, pero tenía pesadillas, no dormía, le daba vueltas a las cosas, pero yo lo platico con mi pareja, pero con mamá no porque se preocupa.

Pronto me casaré, ya tenemos lo de nuestra boda y va a ser una chiquita, donde va a ser poquita gente y tengo muchas ganas de que llegue ya la fecha, no porque vaya a estar ya con mi pareja nada más, sino porque quiero mirar a todos, quiero abrazarlos, para vivir solamente.

Le había dicho yo a mi pareja que íbamos a cancelar la boda, porque muchas cosas dejan de ser importantes, como la música, el vestido, todo eso.

He comprendido que lo importante es estar, en darle gracias a Dios por estar, por respirar sin batallar, sin sufrir, poder ver a mi mamá todos los días, ver a mis sobrinos aunque sea en una pantalla pero vernos, a mis hermanos y ser felices aun así, de reírnos aun así.

Lamento por las personas que han salido lastimadas por esto, porque yo veo cuando el doctor habla con los familiares y no puedes hacer nada, porque también te tienes que cuidar tú, tienes que cuidar al hijo, tienes que cuidar a la mamá aunque le duela.

Esto es otro mundo, entras al Hospital y es otro mundo, y entonces te das cuenta que el gobierno no va a decirte que tengas esto para que tú te protejas o aquí está esto para que sea lo mejor para ustedes. No.

Pienso en los que creen que esto ya va a terminar, como la de la mesa de regalos que me habló para decirme que en un mes vamos a regresar, que ya piense en los invitados y le respondí que qué fatal que crea eso, porque el Hospital está lleno, que no es posible que vayan a abrir las tiendas así y el hospital esté lleno.

No sé qué está pasando, si están ocultando, si no lo están entendiendo, pero la realidad es otra.

A veces pasa que ya estoy harta, ya no quiero lavar nada, no quiero hacer ya nada, por que qué caso tiene estar haciendo todo esto y la demás gente no hace nada, pero luego vuelvo, porque tengo que pensar no solo en mí.

NOTA DEL EDITOR: Este testimonio fue dado el 20 de mayo de 2020, cuando las autoridades sanitarias establecían que en Sinaloa había al menos 2 mil 148 personas enfermas y 326 de ellas habían muerto.

En el hospital de María, para esa fecha, las camas que están apartadas para pacientes con Covid-19 estaban ocupadas casi en un 100 por ciento.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas