Sociedad

Las violencias de la pandemia | ¿Qué está pasando con las sinaloenses?

‘Pareciera que la pandemia desplazó temas, pero en la realidad de las víctimas se volvieron más crueles’

Los tiempos de cuarentena no solamente han generado problemas en el espectro de la salud y la economía, el confinamiento ha propiciado escenarios de violencia y de crímenes que han pasado desapercibidos por la ciudadanía.

Un aumento en los protocolos de búsqueda de Alerta Amber en Culiacán para mujeres en las últimas semanas ha puesto en evidencia que la violencia de género se ha incrementado durante el periodo de distanciamiento social.

Fue justo antes de que en México empezar a resguardar a su población en casa, cuando cientos de colectivas feministas protestaron en diferentes regiones de México por las problemáticas de violencia que viven las mujeres, sin pensar que las condiciones que señalaron y denunciaron durante estas movilizaciones aumentarían debido a la crisis sanitaria.

Conversamos con Priscila Salas de la colectiva No se metan con nuestras hijas, quien nos contextualizó el problema de violencia que viven las mujeres en cuarentena, sus orígenes, los protocolos de respuesta y el actuar de las autoridades ante los escenarios de violencia a los que se enfrentan niñas, adolescentes y mujeres en Culiacán.

Sobre el caso de las Alertas Amber, la activista comento que se debe solicitar a la Fiscalía General del Estado un reporte sobre las líneas de investigación sobre las niñas, adolescentes y mujeres que desaparecen, de las que aparecen y también de las que no aparecen.

Existen demasiadas teorías sobre qué pasa con las niñas y adolescentes que desaparecen y luego aparecen. ‘Pero resulta que en la Fiscalía no hay un protocolo de seguimiento para encontrarlas, para saber que pasó en ese lapso en que estuvieron desaparecidas’, señaló.

Las desapariciones y no desapariciones de mujeres tienen que ver o están asociadas a otros delitos, desde violencia sexual, la trata, la esclavitud, violencia familiar, violencia de pareja y otros factores que pueden terminar en feminicidio. El tema de la desaparición es complejo, comenta Priscila, sentenciando que es difícil encontrar un origen, sobre todo cuando dan acompañamiento, porque cada caso es distinto al anterior y es la particular mezcla de una suma de situaciones enmarcadas en diferentes formas de violencia.

´Hay veces que la familia no quiere buscarlas, hay veces que la familia no las quiere de regreso’

¿Cuál es el origen de estas violencias?

Un problema importante del que casi no se habla en Sinaloa y que señala la activista es el de las adicciones que también puede formar parte de estos contextos de violencia que propician la desaparición.

LO DIJO:

‘Por otra parte la Policía Cibernética señala que durante este lapso tiempo (de cuarentena) ha aumentado el delito de Distribución de material de abuso sexual infantil, ese es el concepto y no pornografía infantil, porque cuando se usa la palabra pornografía se le da un giro hacia el consentimiento con fines de lucro, pero las niñas, niños y adolescentes, y es obvio que ellos no tienen consentimiento, usar el concepto Distribución de material de abuso sexual infantil pone el dedo en la llaga. En Sinaloa es  no considerado un delito que atente contra libre desarrollo de la personalidad, sino contra la moral pública convirtiéndolo en un delito no grave’.

Priscila Salas. Activista Feminista.

La cifra en nacional, comenta Priscila, porque ha solicitado datos a instancias locales, sin obtener respuesta.

 ‘Pareciera que la pandemia desplazó temas, pero en la realidad de las víctimas se volvieron más crueles’

En lo privado las problemáticas de violencia contra niñas adolescentes y mujeres se recrudecieron, esto precisa luego de comentar a al quitar a las víctimas del espacio público y forzándola a convivir 24/7 con su agresor.

‘Ahora los delitos que ocurren  en lo privado y regresaron a los tiempos en los que el feminismo no polemizaba lo privado y la autoridad se ha quedado con esta idea de que la ropa sucia se lava en casa´’ comentó.

Se vive una vuelta al espacio de lo privado y los protocolos que se tenían para atender la violencia en este espacio ya no sirven. Priscila señala que los recursos destinados a la política de cuidado están siendo desmantelados, existiendo un desapego por parte de la autoridad a la protección no solo de niñas adolescentes y mujeres, sino de la población en general.

‘Tendremos que encontrar nuevas formas de nombrar y atender las problemáticas de violencia’ finaliza la activista, comentando que ahora que el problema de violencia a las mujeres se mantenga en lo privado se habrán que generar nuevas estrategias para llevar el mensaje y los protocolos a quienes conviven con sus agresores.

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