Sociedad

La impresionante vista de Reyna

“Se ve muy bonito, ni enterada que costó eso, ya quisiera una, ¿no?”, dijo Reyna mientras veía hacia el horizonte, frente a su casa de lámina y madera, donde se está levantando el edificio que podrá albergar a 25 mil espectadores y donde se gritará el gol de los locales o los visitantes.

Reyna tiene 33 años, es de Nayarit y vive con su esposo y su hija en la ampliación San Antonio, en un cuarto hecho con lámina y madera de unos 3 metros de ancho por otros 3 de largo. Esta es una colonia de personas pobres, que no tienen drenaje, agua potable o electricidad, pero sí una vista impresionante: el estadio de futbol de Mazatlán, que ha costado más de 700 millones de pesos.

“Tenemos ya más de 5 años aquí, porque mi hermana nos dijo que podíamos vivir en este terreno. Ella vive allá enfrente. Nosotros estábamos en la (colonia) Juárez, pero nos dijeron que aquí estaba muy bien. Ya vamos a hacer nuestra casita en un terreno aquí abajo, va a ser de madera”, contó mientras tejía una servilleta debajo de un árbol.

“Ya andamos queriendo irnos, pero no ha salido mucho con esto del Covid, no ha salido trabajo y así no podemos”.

Su esposo es un ayudante de albañil, pero también sabe de plomería y carpintería. Su hija aún estudia, y ella teje servilletas para venderlas.

“No hay mucho a quién venderles. Sí hay gente que compra, pero es poquita, no como antes”, dijo y luego entró a su casa para sacar una de esas servilletas, una de tela blanca con una flor bordada de color rojo, como las rosas silvestres que hay en su jardín.

“Esto es lo que hago para salir, porque ya ve cómo está la cosa, que casi no  hay dinero ni trabajo”.

Vista del estadio de Futbol en Mazatlán desde la invasión San Antonio

En esta zona, al oriente de Mazatlán, es donde se concentran un tercio de la población del Puerto en invasiones y colonias populares con personas que están en situación de pobreza y pobreza extrema.

Es el contraste de lo que pasa hacia el poniente, donde están las decenas de hoteles y restaurantes, fraccionamientos de condominios, campos de golf y un malecón que ha sido remodelado tres veces en menos de 10 años.

Son edificios y calles que han sido fotografiadas en innumerables ocasiones durante los carnavales, las vacaciones, los congresos de trabajo y los visitantes de fin de semana, pero que hoy están vacíos por las restricciones sanitarias impuestas por el alto número de contagios en Sinaloa.

Hasta el 8 de junio, cuando Reyna contó esto, ya se habían confirmado 4 mil 778 personas contagiadas por Covid-19, de las cuales 733 han muerto. Es Sinaloa el quinto estado con el mayor número de defunciones por la enfermedad en el País.

Esa es la razón por la que pararon todas esas actividades consideradas “no esenciales”, entre ellas los comercios y servicios, de lo que se sostiene el 60 por ciento de la población. Y por ello se iniciaron campañas de ayuda a personas vulnerables, con reparto de 40 mil tarjetas en las que está impreso el logotipo publicitario de Gobierno del Estado, que dice “Puro Sinaloa”, con las que se podrá comprar despensas mientras se reactiva la economía.

Y la apuesta, ha declarado Quirino Ordaz Coppel, un empresario hotelero de Mazatlán que ahora es Gobernador, es que al término de la contingencia sanitaria comience a incrementar el turismo con nuevas ofertas, entre ellas la de tener un equipo de futbol de primera división.

“Se pueden decir muchas cosas: una, hay un estadio muy competitivo y es dentro de los seis mejores estadios a nivel nacional en fútbol; dos, la plaza, la conectividad, el destino, la atractividad, el crecimiento hacia ser una afición importante, la escuela que va a representar para niñas y niños porque alrededor del equipo de primera división vienen cuatro equipos más. Eso va a abrir mucha posibilidad de desarrollo, de fortalecer el orgullo, la identidad, la protección que le va a dar a nivel nacional e internacional a Sinaloa”, dijo en entrevista con periodistas el 4 de junio, cuando hablaba de la construcción del inmueble que ha costado 700 millones de pesos y será concesionado a Grupo Salinas.

Ese estadio de futbol, donde jugará el equipo que bautizaron como Mazatlán F.C., propiedad de Ricardo Salinas Pliego, el segundo hombre más rico de México, se construye en la zona pobre y marginada del Puerto.

“Se ve muy bonito, ni enterada que costó eso, ya quisiera una, ¿no?”, dijo Reyna mientras veía hacia el horizonte, frente a su casa de lámina y madera, donde se está levantando el edificio que podrá albergar a 25 mil espectadores y donde se gritará el gol de los locales o los visitantes.

-¿Y qué haría con uno de esos millones?

“Uy, oiga, qué no haría, mi casita bien hecha y no de madera. Pero para qué se ilusiona una”.

-¿Al menos le han traído apoyos, despensas, de las que anunció Gobierno?

“No, de esas no, han venido de otras, de gente que hace comida y nos trae, y el otro día de Letty Coppel, que nos dejó una despensa buena, con galletas”.

-Pero dijeron que repartirán en las colonias pobres.

“A lo mejor del otro lado, en la invasión Tutuli, pero aquí me la llevo y no han pasado”.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas