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Tema de la semana | ¿Un nuevo contrato social de alcance global?

El Foro Económico Mundial quiere resetear la economía global. “Gran Reseteo o Gran Recesión, ¿Qué prefieres?”, cuestiona el organismo.

PINTURA: Sorvolando la Citta (2916), Tullio Crali.

PINTURA: Sorvolando la Citta (2916), Tullio Crali.

Con el subtítulo de “Las historias que dan forma a las agendas Globales, Regionales y de la Industria”, la sección de Agenda Global del sitio web del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) muestra un panorama desolador del mundo.

Temas como el cambio climático, la crisis de los desplazados, los derechos humanos y el impacto global a la salud y a la economía generados por la pandemia de Covid-19 dibujan el preámbulo de una iniciativa que para muchos podría sonar utópica o poco realista, pero que, al ser propuesta por un organismo internacional como el WEF, vale la pena tomarla en cuenta como una posibilidad real: Un ‘Gran reseteo económico’.

Pero, ¿se puede resetear la economía mundial? ¿Qué implicaría hacer esto?

Para el Foro Económico Mundial la mejor prueba de que un cambio paradigmático es posible y necesario es, por un lado, la demostrada incapacidad de los estados nacionales de todo el orbe para manejar retos tan complejos como una pandemia global; la Covid-19 dejó en claro que (tal como pasa con temas tan diversos como el cambio climático, la producción de petróleo y las crisis de desplazados), a un mayor nivel de integración económica y social, existe un mayor riesgo de que el problema de un solo país termine convirtiéndose en un problema de toda la humanidad.

Por el otro, añade el WEF, los cambios que ya hemos visto en respuesta a Covid-19 son la prueba fehaciente de que sí es posible restablecer nuestros fundamentos económicos y sociales.

En ese sentido, puede decirse que ha llegado el momento en que la humanidad tenga que discutir sus problemáticas y posibles soluciones desde una perspectiva tan amplia que abarque a todo el conjunto de nuestra especie y civilización. De tomarle la palabra al WEF nada ni nadie se salvaría, pues la invitación hacía el reseteo propone la renovación de todos los aspectos de nuestras sociedades y economías, “desde la educación hasta los contratos sociales y las condiciones laborales”.

“Deben participar todos los países, desde los Estados Unidos hasta China, y deben transformarse todos los sectores, desde el gas y el petróleo hasta el de la tecnología. Dicho de otro modo: nos hace falta un «Gran Reinicio» del capitalismo”, abunda el organismo en un texto de Klaus Schwab, economista y empresario alemán, fundador de este organismo.

Los datos duros son abrumadores y avizoran un escenario en el que, de no hacer nada al respecto, la gran deuda pública y desempleo afectarán más de lo que ya se trastocó a los niveles de bienestar la humanidad. La amenaza es un mundo “aún menos sostenible, menos equitativo y más frágil”.

Tan provocador como suena, el concepto de un ‘Gran Reseteo Económico’ pone de golpe sobre la mesa aquello que, con mucho tacto, se nos ha invitado a llamar la ‘Nueva Normalidad’, un concepto tan contradictorio nos hace añorar un estado de cosas que muchos piensan no volverá después de un año tan complejo para la civilización como el 2020.

Sin embargo, por lo menos a nivel local y nacional, las acciones para abordar la actual crisis sanitaria y económica siguen quedándose en la ortodoxia y las formulas viejas que una y otra vez han demostrado ser incapaces para construir sociedades más fuertes y resilientes.

Mientras que en otras partes del mundo se discuten temas como la Renta Básica Universal, el cambio total del sistema educativo, el acortamiento de las cadenas de suministro y el fortalecimiento de las economías locales, en México y en Sinaloa las autoridades se han negado a aplicar medidas drásticas que sean efectivas en resguardar los de por sí ya muchas veces precarios niveles de bienestar alcanzados por la población. Al contrario, las reacciones se han concentrado en la reapertura anticipada de la mayoría de los comercios y la adopción de medidas sanitarias con el fin de rescatar lo que se pueda de la paralizada actividad económica.

Lo que no queda aún claro es si esto será suficiente para que nuestras ciudades retomen el curso.

Lo cierto es que, al igual que las autoridades locales, administradores públicos de todo el mundo también se han visto incapaces de manejar la actual crisis sin afectar en gran medida las estructuras sociales construidas a lo largo de más de 200 años y de ahí la sugerencia del WEF de generar un nuevo contrato social en el que participe el conjunto de la comunidad global.

“Para evitar este escenario no bastará con medidas graduales”, “Debemos forjar unos cimientos completamente nuevos sobre los que sustentar nuestras sistemas económicos y sociales”, “un aspecto positivo de la pandemia es que nos ha enseñado que podemos introducir cambios radicales en nuestro estilo de vida con gran rapidez” y “los ciudadanos han demostrado con creces que están dispuestos a hacer sacrificios para el bien de la atención sanitaria”, son frases que urgen al mundo a un gran reinicio del capitalismo como lo conocemos, un cambio que, según el WEF, es mejor que suceda con nosotros que a pesar de nosotros.   

Por último, la propuesta hacia un reset global, pasaría por tres ámbitos:

  • Orientar el mercado hacia objetivos más justos.
  • Garantizar inversiones en proyectos de alcance global que promuevan objetivos comunes, como la igualdad y la sostenibilidad.
  • Aprovechar las innovaciones de la Cuarta Revolución Industrial en pos del bien público.

“La pandemia representa una oportunidad, inusual y reducida, para reflexionar, reimaginar y reiniciar nuestro mundo y forjar un futuro más sano, más equitativo y más próspero”.

Klaus Schwab. Foro Económico Mundial.

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