Tema de la semana

Tema de la semana | Para pacificar a México, tranquilizar primero a la política

Al sumarse la capital del país a los ataques recientemente perpetrados por organizaciones del crimen organizado una nube negra de miedo y escepticismo se posa sobre el territorio mexicano como señal de que llegó el momento en que el gobierno presente arrestos y voluntad política para resguardar la vida y los bienes de los ciudadanos antes de que el principio de legalidad caiga como una víctima más de la anarquía.

El atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana del gobierno de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación, cierra una semana violenta que mostró focos de alarma en diferentes regiones del país, Sinaloa entre éstas, refrendando que la estrategia de combate a la delincuencia les está fallando a la federación y los estados y que es de alta prioridad aceptar los fracasos y virar hacia programas que restablezcan la supremacía de la ley y la paz duradera.

Las masacres de San Mateo del Mar, Oaxaca, Fresnillo, Zacatecas, y de Tepuche, Sinaloa, así como el caos que se generalizó en Guanajuato por la detención de la madre y hermano de José Antonio Yépez “El Marro”, dan la impresión de gobiernos desvanecidos y criminales envalentonados en una normalidad invertida donde el que delinque fija las reglas y los que están en cargos públicos desconocen qué hacer para recuperar el orden.

Todos los sucesos de violencia, pero sobre todo lo ocurrido el viernes 26 de junio en la Ciudad de México donde murió gente inocente, y horas antes el intento frustrado de dinamitar la refinería de Petróleos Mexicanos de Salamanca, Guanajuato, constituyen síntomas inequívocos de desgobierno con el llamado implícito a reconstruir los puentes de gobernabilidad derrumbados por intolerancias y mesianismos.

Para tranquilizar a México es de suma urgencia que sean los actores sociales, políticos y económicos los que le bajen de intensidad a la confrontación pues los intereses de las células delictivas solamente pueden ser combatidos con la unidad nacional. Si el presidente Andrés Manuel ya tiene elementos para comprender que la guerra contra el crimen no la ganará con abrazos, entonces debe reinventar la respuesta de la fuerza pública y cimentarla en la cohesión y participación ciudadana con cinco pilares esenciales:

1 Convocar a un pacto nacional ajeno a las filias y fobias para que la unión de propósitos signifique la primera muralla contra las acciones delictivas y esta activación cívica legitime y fortalezca la figura presidencial como cabeza de un prototipo de paz que repose en el constitucionalismo y fortalecimiento de derechos y libertades. Una nación confrontada está moral y anulada

2 Revisar, y en su caso corregir o reforzar, el modelo de militarización de la seguridad pública si éste es la única oportunidad para la recuperación de la legalidad y paz. Trabajar en los consensos para que desde cada ámbito de responsabilidades las organizaciones de la sociedad, las familias y los ciudadanos acompañen la nueva estrategia contra el delito.

3 Debilitar mediante el trabajo de inteligencia sistemático y a prueba de cohechos el andamiaje financiero de los cárteles del narco y demás organizaciones criminales, creando en los estados más tecnología y recurso humano para tal propósito, así como cercenando los vínculos que el hampa tiene con mandos policiacos y otros servidores públicos.

4 Estudiar, con absoluto respeto a la autonomía del Ministerio Público, la función que desempeñan las fiscalías de la nación y de los estados en materia de investigación, resolución y consignación de delincuentes para que los infractores cada día sean menos el primer eslabón de la cadena de impunidad en México.

5 Avanzar en un sistema de justicia penal acusatorio que sea expedito y eficaz en atender las carpetas de investigación relacionadas con delincuencia organizada, aprovechando las ventajas del nuevo modelo jurisprudencial pero cancelando todas las ventanas burocráticas y de corrupción de las que se vales los presuntos implicados en delitos de alto impacto para evadir la aplicación de la ley.

Los sucesos violentos de la semana que termina sobrepasaron los límites de civilidad, estabilidad y tolerancia ciudadana, llevando las operaciones delictuosas a niveles que desvanecen los principios de autoridad y estado de derecho y subrayando la noción y conversación públicas de rendición de las instituciones y políticos que las presiden. Oaxaca, Guanajuato, Zacatecas, Sinaloa y Ciudad de México aportan a la percepción de que se le perdió el respeto al gobierno legítimo.

Comandos criminales bien entrenados, armados y envalentonados hacen alarde de poderío pese al despliegue policiaco-militar del que las autoridades hablan pero en los hechos se carece de las pruebas de efectividad. Al entrar a la ciudad sede del Poder Ejecutivo Federal y planear ataques a instalaciones estratégicas como las de Pemex, lo único peor que sigue es que se les siga asustando con acusarlos con sus mamás.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas