Derechos Humanos

“Te nombré en el silencio”, un documental sobre Las Rastreadoras de El Fuerte

“Esta película está hecha para la audiencia, cada escena esta entretejida para que tenga un impacto, para sacudir el cerebro de quien la vea y hacerlo pensar lo que están pensando esas mujeres y lo que estamos pasando como país”.

José María Espinoza de los Monteros  —joven cineasta de Culiacán— cuenta que desde hacía tiempo tenía la inquietud de desarrollar un proyecto audiovisual enfocado en problemas de violencia que sufre la región. Tenía claro que el argumento debía girar en torno a la normalización de la violencia en el estado. Tenía en mente, también, crear un cortometraje de denuncia para plasmar dichas ideas.  Al ir recopilando información sobre índices de criminalidad en Sinaloa para concentrarse en alguno de ellos, comenta como un día lo contactaron con Mirna Nereida Medina Quiñónez, líder del grupo de búsqueda de desaparecidos Las Rastreadoras del Fuerte.

Tras reunirse con ella, Mirna le comparte el caso de cómo se llevaron a su hijo y de cómo lo encontró y de cómo a partir de entonces se dedicó a apoyar a otras madres que se encuentran en circunstancias similares creando un colectivo de buscadoras.

“Después cuando volví a la CDMX (donde radica actualmente) y vi el material dije: ‘Ah okey, ¡Esto tiene que ser un largometraje!’, se me prendió el foco, un largometraje solamente de Las Rastreadoras de El Fuerte, porque tiene una urgencia”, enfatizó.

Comenta estar al tanto que la realidad de las madres con familiares desaparecidos sí está muy documentado por la prensa y periodistas, no obstante; destaca como el ojo del cine, en cambio, es un ojo muy particular, ya que presenta una realidad de una manera distinta, una realidad más completa. Es ahí donde nace “Te nombré en el silencio”, un documental que durante un año sigue los pasos de Las Rastreadoras. Año en el que atestigua el abandono del estado, las agresiones del narco, la indiferencia de la sociedad, el dolor constante por sus seres queridos y su desesperación por no encontrarlos.

“A eso va tener acceso la gente que vaya a verla, a esa realidad, ya no a cachitos”, asegura.

A continuación compartimos un poco más la entrevista con José María Espinoza de los Monteros donde expande más sus ideas entorno a este proyecto:

¿Qué pensaron ellas sobre tu proyecto al planteárselo, cómo lo tomaron? Es decir, en el sentido que lo vean, o no, como algo positivo para visibilizar la circunstancia en la que se encuentran.

No soy el primero que hace un documental sobre ellas. A Mirna le pareció una buena idea. Yo hablé con varias y lo ven como algo positivo, mi impresión es que les emocionaba la idea de que alguien más aparte de El Kaos (otro documentalista) tuviera interés de comunicar hacía afuera de Sinaloa, su labor. Creen que esto les pudiera ayudar en cosas prácticas, por ejemplo, el tema del presupuesto con la Comisión Nacional de Búsqueda, el tema de su atención psicológica; temas que en el día a día a ellas sí les van a ayudar.

A partir de tu experiencia desde el acercamiento con ellas me imagino que te has empapado mucho sobre el tema de la desaparición forzada, ¿Cómo  crees tú que reacciona la sociedad en general frente a los desaparecidos?

Creo que tanto el estado como la sociedad reaccionan con indiferencia. El estado ¿por qué?, porque no busca, no apoya, porque ni siquiera otorgan las herramientas suficientes para que ellas busquen. Las rastreadoras están haciendo el trabajo del estado, el estado no está ahí ni siquiera para apoyarlas. Así ha sido desde el gobierno de Vicente Fox hasta el actual: todos se han quedado cortos.

Y en la sociedad creo que hay distintas reacciones. El círculo rojo, es decir, los periodistas, los activistas, son los que empujan el tema hacía adelante, son los que ponen el tema en la agenda, ellos les dan voz a las rastreadoras.

Ese es el círculo rojo, me refiero a intelectuales, periodistas, activistas; pero la sociedad en general yo creo que si hay una falta de empatía, indiferencia. La misma Mirna lo dice, “yo vivía bien a gusto, veía las noticias y decía ¡hay pobrecitos!”. Entonces, esa es la actitud de la mayoría de la sociedad también… Creo que la mayoría de la gente hasta que no le toque no va reaccionar y esa es una de las razones principales por la que yo hice el documental.


¿Cómo hacer que la población en general tenga acceso a este documental y no permanezca solo en ciertos círculos? Es decir que no se quede solo en la muestra de algún festival de cine internacional o reconocimiento de algún premio y luego no haya seguimiento.

Creo que tienes toda la razón y este es uno de mis miedos. El que se quede la película como tú dices en estos segmentos de la población, que sí son progresistas; pero si solamente la pelota está botando ahí pues no va pasar nada y es lo que pasa con otras películas como Tempestad de Tatiana Hueso o Hasta los dientes de Alberto Arnaud. Esas películas son de justicia social importantes de los últimos cinco años. Hasta los Dientes cuando entró a Netflix fue cuando empezó a tener este arrastre y pudo salir un poco de estos círculos.

Las otras película son grandes películas pero se quedaron en esos círculos, no salieron de ahí y la idea, por lo menos la mía, es que si voy hacer un documental quiero impulsar un cambio, se tiene que apelar a la población en general y para eso es nuestra campaña de impacto.

También es una campaña en medios y redes sociales para intentar que la película sea de largo aliente, que llegue a diferentes segmentos de la población. Esta película está hecha para la audiencia, cada  escena esta entretejida para que tenga un impacto, para sacudir el cerebro de quien la vea y hacerlo pensar lo que están pensando esas mujeres y lo que estamos pasando como país. También en cómo cada persona que vaya a ver esta película y salga de la sala se pueda poner a platicar de cómo pueden apoyar. Lo que queremos es armar una ola para que la gente se suba y conozca la realidad de estas familias, visibilizar el problema y que se quede ese problema en la mente de la audiencia.

SINOPSIS CORTA: El 14 de julio de 2014 desapareció Roberto Corrales. Su madre, Mirna Nereida Medina. Se acercó a las autoridades en busca de ayuda pero éstas se la negaron. Junto a otras madres, fundó Las Rastreadoras de El Fuerte, un grupo que sale al desierto con picos y palas en busca de sus hijos desaparecidos. Durante años se han enfrentado al abandono del estado, la complicidad de las autoridades con el crimen organizado y la indiferencia de la sociedad. Esta es una mirada íntima al día a día en la lucha por mantener la llama de la esperanza y la fuerza para seguir buscando a sus seres queridos.

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