Sociedad

Ernesto Leyva murió por atender pacientes Covid; familiares acusan abandono de autoridades

La familia del médico desconoce cuál será la situación jurídica luego de la muerte, pues ningún funcionario del Hospital General o de la Secretaría de Salud ha llamado o informado de la atención posterior.

Ernesto Leyva Bacasegua fue Médico especializado para atender pacientes con Covid-19 en el Hospital General de Culiacán, pero se contagió, estuvo grave y murió de un infarto tres semanas después. Su familia asegura que fue víctima de abandono y desatención de las autoridades sanitarias.

La madrugada del 13 de julio fue llevado por su esposa y hermanos al Hospital General, donde trabajaba. Pidieron que se le internara porque sus niveles de oxígeno eran bajos. Antes se había internado en su casa para seguir tratamiento, pero no fue suficiente.

Al llegar, el médico de guardia le negó el acceso, tras asegurar a los familiares que el Hospital General estaba saturado de pacientes Covid.

Leyva Bacasegua llamó por teléfono a un compañero para pedirle ayuda y este bajó desde el primer piso para ingresarlo.

“Como a las 2 de la mañana lo llevamos porque ya el oxígeno se le había acabado y era imposible conseguir a esa hora. Llegó saturando a menos de 40 al Hospital y el médico de guardia le negó el acceso, que no podía recibir porque estaba lleno, siendo que había enfermeras esperándolo, sus compañeros ya le tenían una cama”, narró Luis Ángel Leyva Bacasegua, hermano del médico.

“Le dijo que no podía hacer nada, hasta que mi hermano agarró un poco de valor y le habló a otro médico y ese médico fue por él con una camilla y lo ingresó. Él no ingresó por Urgencias porque no quisieron recibirlo siendo médico de ahí”.

El médico, de 34 años de edad, tenía tres meses trabajando en el Hospital General de Culiacán. Fue contratado con el programa federal por la emergencia sanitaria por Covid-19, que ha azotado al mundo con 16.7 millones de personas contagiadas, de las cuales 661 mil murieron.

En el caso de México, hasta la noche del 28 de julio, cuando Leyva Bacasegua falleció, sumaban 402 mil 697 contagiados y 44 mil 876 personas muertas. En Sinaloa, el registro indica 12 mil 567 personas infectadas y 2 mil 88 muertos.

La familia de Ernesto instaló un campamento a las afueras del Hospital General de Culiacán FOTO: Cortesía

La madre, hermanos y esposa del médico instalaron un campamento a las afueras del Hospital, para así estar pendientes de su evolución.

De forma diaria se enteraban sobre su estado de salud, luego de que médicos y enfermeras informaran sobre su estado y el de los demás pacientes tres veces al día, así como de la necesidad de medicamentos para la atención.

La Secretaría de Salud en Sinaloa ya admitió el 22 de julio que se tiene desabasto sobre distintos medicamentos, por ello los familiares deben hacerse cargo de esos gastos.

Sin embargo, la familia Leyva Bacasegua acusó sobre posibles irregularidades para la entrega y aplicación de los mismos.

“Nosotros tuvimos contrariedades porque subíamos medicamento y después no lo encontraban, el medicamento se perdía dentro del hospital”, aseguró.

“Parte del medicamento lo comprabamos y parte del medicamento lo administraba el Hospital General”.

Así sucedió durante 15 días, en los que Leyva Bacasegua tuvo complicaciones y luego, para el viernes 24 de julio, reportó una mejoría en su salud, aunque horas después tuvo que ser sedado nuevamente.

Pasaron tres días, en los que se informó de un estado de salud estable, hasta la noche del lunes 28 de julio.

“El médico que me atendió me dijo que tuvo una complicación y una arritmia, que intentaron rescatarlo, que le dieron RCP y medicamento pero no logró recuperarse”, explicó.

“Me dice el médico que como estaba bajando la saturación (de oxígeno) posíblemente el tubo haya estado mal o se había desconectado alguna manguera, no supo darme una razón”.

La familia del médico desconoce cuál será la situación jurídica luego de la muerte, pues ningún funcionario del Hospital General o de la Secretaría de Salud ha llamado o informado de la atención posterior.

En cambio, la velación y entierro de quien luchó por salvar la vida de centenas de personas contagiadas corrió a cuenta de amigos y familiares que prestaron el plan funerario y la cripta.

“No contábamos con nada de esta, nadie se ha acercado, gobierno no ha dicho nada”, señaló el hermano de Ernesto.

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