Derechos Humanos

Desabasto de medicamentos | “Quiero tu número, te vamos a llamar”, le dijo AMLO a Jazmín

Al saber en qué hotel de Culiacán se hospedaría, Jazmín no lo pensó dos veces y se lanzó con el único propósito de entregarle el sobre personalmente a López Obrador.

Las hijas de Rosario Cristerna se manifestaron a las afueras de Álamo Grande. FOTO: Rolando Carvajal/ESPEJO.

Las hijas de Rosario Cristerna se manifestaron a las afueras de Álamo Grande. FOTO: Rolando Carvajal/ESPEJO.

Rosario Cristerna Barraza es una madre de familia de 60 años que apenas hace un año llevaba una vida normal junto a sus hijas. Se dedicaba a preparar menús en un colegio para niños especiales, los cuales requieren ciertas dietas. De esta forma apoyaba con los ingresos de su casa. Pero todo eso cambió en noviembre del año pasado cuando recibió una mala noticia: le diagnosticaron cáncer pancreatobiliar. Un mes después fue intervenida en una operación, pero su salud no mejoró. 

Su condición fue empeorando al grado de no poder sostenerse en pie o comer. Su estilo de vida dio un giro repentino al igual que el de toda su familia. Dejó de trabajar y, desde entonces, sus hijas tuvieron que hacerse cargo de ella. 

Al ser derechohabiente tanto del ISSSTE como del IMSS, su familia consideró que el servicio de salud pública sería un gran apoyo para sobrellevar los altos costos de los tratamientos, pero el medicamento para tratar ese tipo de cáncer ya no era subrogado por la Secretaría de Salud ni se distribuía en los hospitales públicos.

El oncólogo le prescribió Pembrolizumab (keytruda), un fármaco cuyo valor en el mercado es de 80 mil pesos, monto que tiene que ser desembolsado por la familia de Rosario cada 21 días.  

El desabasto

En enero de este año el Gobierno Federal se vio envuelto en una serie de acusaciones por el desabasto de medicamentos en hospitales del Seguro Social.

Esto debido a que el presidente López Obrador decidió suspender los contratos que se tenía con farmacéuticas que se encargaban de distribuir ciertos medicamentos en los hospitales. En este caso, la empresa Pisa tenía el monopolio del medicamento para el cáncer en el servicio de salud pública en el país. En consecuencia, la farmacéutica retuvo la medicina.

Mientras que el gobierno justificó aquella decisión como una medida para combatir la corrupción en el sector salud, la reacción inmediata fue de inconformidad entre aquellos derechohabientes y familiares a quienes se les suspendieron sus tratamientos médicos, en especial a los afectados por cáncer.   

Ante aquel panorama, Jazmín Barrientos, hija de Rosario, decidió interponer una demanda al ISSSTE donde exigía a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) que dicha institución de salud le garantizara el medicamento que su mamá requería por el simple hecho que todos los mexicanos tienen derecho a la salud tal y como se establece en la Constitución. Pero se enfrentaron a otro obstáculo esta vez por una catástrofe natural: la pandemia del coronavirus. Todos los juzgados del Poder Judicial como muchos otros rubros de la sociedad tuvieron que interrumpir sus actividades. “El proceso se estancó”, lamentó Jazmín.  

En paralelo, la única explicación que el personal administrativo del ISSSTE le daba a la familia de Rosario Cristerna era que ese medicamento en específico ya no se les surtía por decisión del Gobierno Federal, señalando incluso que cortar el suministro del Pembrolizumab (keytruda) fue una resolución directa del presidente López Obrador.

Jazmín comenta que de los nueve meses que su mamá lleva de tratamiento solo en una ocasión se les ha proporcionado el medicamento para 21 días. A partir de ahí las dificultades económicas para lograr estabilizar la salud de Rosario ha orillado a su familia a vender parte de su patrimonio y caer en el endeudamiento. El sentimiento de solidaridad y acción de respuesta de parte de sus amigos y demás familiares ha sido positivo, pero no es suficiente.

En medio de esa encrucijada Jazmín supo que el presidente vendría a Culiacán como parte de sus regulares giras por el País. Era su última oportunidad. Se propuso abordarlo de frente sabiendo de antemano las posibles dificultades por acercarse al mandatario. Tenía que exponerle personalmente el caso de su mamá. Quería escuchar de su voz que él no había dado ninguna orden para suspender el medicamento de su madre.

“Yo y mi familia hemos hecho todo de acuerdo a lo que es, ir al ISSSTE, meter documentos, esperar respuestas: nos dijeron que no. Entonces metemos abogado, el proceso con el abogado se detiene, pedir peticiones a Quirino: no se nos da respuesta. Pues entonces ya lo que me quedaba era el presidente. Y cuando me dijeron que venía dije pues no pierdo nada”

“Armé un expediente con todo lo que se le ha hecho a mi mama por fuera, costos, su diagnóstico oficial, la demanda, todo en un sobre y una carta de petición dirigida a él con mi nombre y número de teléfono. Lo que yo buscaba también con esta acción era que las redes sociales hicieran sonar el caso de mi mamá y de esta forma presionar principalmente al ISSSTE”, explica.

Al saber en qué hotel de Culiacán se hospedaría, Jazmín no lo pensó dos veces y se lanzó con el único propósito de entregarle el sobre personalmente a López Obrador. Se plantó afuera del edifico toda la noche para verlo salir muy temprano rumbo a su conferencia mañanera en el cuartel militar de El Sauz.

“En ese momento el presidente me atiende en la recepción, nunca se nos acercó nadie para impedir hablar con él, nos atendió bien. Le digo quién que es mi mamá, y que me han dicho que él es el que no está mandando medicamento, cosa que yo no creo porque él repite constantemente que está en contra de la corrupción”, manifiesta.

Jazmín logró cumplir su cometido y sin perder la esperanza espera que su petición sea atendida en el corto plazo y personalmente por el presidente de México.

Mientras tanto, ahora su mundo gira torno a la respuesta del mandatario y pronta resolución a su palabra:

“Quiero tu número, te vamos a llamar”, le dijo.

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