Familia

La Geo “En los ojos de Inés”

“Pienso que eso es un escritor: el que puede ver lo que otros aparentemente no ven, dice Georgina Martínez, autora del cuento publicado este año.

De una foto de Inés Arredondo nace la historia. Georgina Martínez vio la imagen. Estaba en la sala del Museo de Arte Joven del Isic y la mirada se le enganchó. Desde entonces ya no se quedó quieta. El cuento empezó a darle vueltas en la cabeza, a punzarle. A querer salir.

No le quedó más que meterse a través de esos ojos, los de Inés en el retrato. Y ella se convirtió en niña. Y tuvo el atrevimiento de devolver a Inés a su infancia, a los tiempos que la escritora sinaloense vivió en Eldorado, con su abuelo.

“Empecé a imaginarme, a través de sus ojos, cómo hubiera sido ella de niña. Me dije: escribiré una historia imaginándome a Inés Arredondo a finales de los años 30, cuando tenía 10, 12 años. Voy a imaginarme a esa niña con los ojos despiertos. Eso me gusta mucho, cómo de niño ves la vida de otra manera. Y la volví niña”, señala.

Ahí tenía la historia, yendo y viendo, cuajándose. Fue en noviembre de 2018 que se puso a escribir. Por las noches, dice, cuando todos en su casa ya están dormidos. Así acabó el cuento.

Más de un año después publicó por su cuenta “En los ojos de Inés”, un cuento infantil de fantasmas, misterio, árboles de talla enorme, un abuelo y la vieja hacienda de la familia Redo, ubicada en Eldorado.

LOS OTROS HECHIZOS

El primer hechizo estuvo en la mirada de Inés Arredondo. En aquella foto. El segundo hechizo, que es con el que prácticamente arranca la historia es cuando el abuelo Pancho toma un poco de tierra del río y le dice a Inés:

“Mira, con esto tus ojos van a tener magia porque vas a ver lo que los demás no”.

Y entonces se sobrevienen pasajes y paisajes de aquellos años de Eldorado oloroso a caña, a melaza, donde la vida, toda la vida, dependía del ingenio azucarero.

“Es una historia filial de Inés con su abuelo, mitad ficticia y mitad realidad. Ella iba a la hacienda en los veranos. Un lugar donde fuiste feliz lo rehaces cuando lo escribes y lo haces mucho más bello. Salpiqué el cuento de las historias que escuché entre la gente”.

En el cuento, señala, está el ánima del “Hule”, es un árbol que hay en Eldorado, de raíces aéreas. El ánima del árbol del Hule. Hay un misterio en la hacienda y esa ánima se come el alma de las niñas.

Y en tanto, la niña Inés y su amiga Rosa también se vuelven libélulas asomadas a los charcos; monos comiendo mangos y cazadoras de tigrillos o venados.

“Pienso que eso es un escritor: el que puede ver lo que otros aparentemente no ven”.

Y el otro hechizo tiene que ver con algo terrible: cuando los niños dejan de serlo.

“El primer dolor del ser humano es nacer y el segundo es cuando dejaste de ser niña. Lo que más te duele cuando eres joven, aunque digas que eres grande, es que ya no eres niño y la realidad ya la tienes encima”.

ESPIRITU DE NOSTALGIA

Georgina asegura que con los fantasmas del pasado se pueden construir otras historias. Y que a ella, en las suyas, intenta dejarles un espíritu de nostalgia por la vida de la gente de otras épocas.

“Las historias del abuelo de Inés Arredondo la marcaron ya de grande para convertirse en escritora. Inés Arredondo decía que su infancia había estado influida por Eldorado. La historia tiene un final abierto. Es un pequeño homenaje a Inés Arredondo”.

Señala que Arredondo fue una mujer que cambió muchos paradigmas, que sobrevivió y sobresalió dentro de un grupo de escritores en una época muy complicada donde no la tomaban en cuenta.

“En los ojos de Inés” es un libro hecho por mujeres. Por Inés, por ella, Georgina; por la ilustradora María Tuti; por la editora, Maritza López.

LA EDICIÓN: Georgina Martínez añade que el problema no es escribir, es publicar. Menciona que tuvo que conseguir patrocinios, el Instituto Municipal de Cultura de Culiacán le dio trabajo (talleres de lectura) para solventar la edición.

Consiguió el apoyo de la Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO), Buena Vista Sinaloa I.A.P., grupo cultural La Retama, La Luciernaga, el Arte es la Cura y Sociedad de Amigos del Museo de Arte de Sinaloa A.C.

“El problema no es escribir, es publicar. La edición de libros infantiles es cara. Quería saber lo que era todo el proceso de publicar. Así valoras más el trabajo, desde el día uno hasta ahora. Hasta que el libro está en el estante de una librería. He aprendido mucho”.

¿Por qué escribir literatura infantil?

“Es un público al que le podemos llegar. Tengo una conexión con los niños. Cuento cuentos en las escuelas. Me gusta ponerme en el lugar de los niños. Quiero hacer literatura que no sea ‘ñoña’, con personajes reales que a veces no son muy buenos-buenos. Lo que los niños sienten, lo que dicen, así tal cual. Lo que les he escuchado. Me enfrentado a niños de todo tipo de actitudes. Y eso me gusta”.

“Hay pocos escritores de literatura infantil. El más destacado es Alfonso Orejel. Falta que hagamos más literatura para los niños; quiero que tenga un sello de Sinaloa sin que sea una literatura regional”.

A lo largo de 14 años Georgina Martínez ha conducido un programa de radio para niños. Durante 23 años ha impartido clases de baile para niños y niñas. También ha estuvo 16 años en talleres del periódico Alas de papel, donde vio lo que escribían las niñas y niños de todo el estado.

Georgina Martínez ya escribió “Costras”, otro cuento publicado. Actualmente trabaja una serie de cuentos que está perfilando y afinando.

De pronto se le aparece la hoja en blanco y topa con pared. Pero Georgina la convierte en fantasma, paloma, caballo moro, unicornio, nubes, sábana o mortaja.

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