Historia

La primera biblioteca pública de Culiacán en 1875

Este tema fue abordado en el marco de las celebraciones del 489 aniversario de Culiacán.

La primera biblioteca pública en Culiacán comenzó a funcionar en 1875, este fue el tema que tocó el historiador Leonel Rodríguez Benítez  quien fue invitado por el Instituto Municipal de Cultura para llevar a cabo su exposición en el marco del 489 aniversarios de Culiacán.

El expositor explicó que esta primera biblioteca pública estuvo ligada de manera muy directa al Colegio Rosales, antecedente de la Universidad Autónoma de Sinaloa. En esta institución sus promotores vieron como prioritario cubrir dos necesidades para dotar a este colegio las características de una institución moderna, comentó.

Primero, satisfacer los requerimientos necesarios para la enseñanza experimental de las ciencias y de la técnica. Es decir, dotar de laboratorios, talleres, gabinetes. En segundo lugar, tener un espacio suficiente para los servicios bibliotecarios que apoyaran el proceso educativo: tener los libros, revistas o impresos que sirvieran de apoyo tanto para los alumnos como para el cuerpo docente.

Informó que el gobernador Eustaquio Buelna se preocupó por llevar a cabo una política educativa en la región y necesaria para esos momentos. Dentro de esa misión, dijo, estuvo la creación del Liceo Rosales en Mazatlán en 1873, que un año después, al cambiar la sede de los poderes a Culiacán se transformó de Liceo a Colegio Rosales.

“El mercado del libro en Sinaloa prácticamente no existía, los que editaban en el estado eran hechas por las imprentas de los periódicos y principalmente en Mazatlán. Eran de un costo elevado y no de consumo cotidiano. Sin embargo en 1877, ya en el periodo de gobierno del general Francisco Cañedo, se comenzó a hacer pedidos a las grandes librerías de la ciudad de México”, indicó.

De igual modo, un aspecto que fue importante para este acervo es que las autoridades educativas intentaron acomodarse a los programas de estudio de la capital o buscar asesorías de ellos para formar listados de libros que debían adquirir para los cursos de distintos niveles del Colegio Rosales. Sin embargo, el acervo también se fue formando por donaciones de personajes destacados de la ciudad como empresarios o el mismo gobernador.

“No fue hasta 1876 que empieza a crearse un sistema de servicio bibliotecario mucho más claro. Es en 1877 que se hace pública la necesidad de tener una biblioteca escolar mucho más formada y con servicio no solo a los integrantes del colegio, sino para aquellos que quisieran consultar ese material”, continuó el historiador.

Es así cuando el ingeniero Luis Orozco, que en ese entonces era el director de la institución, solicitó al gobierno de Porfirio Díaz más materiales a manera de donación. La respuesta fue positiva mandándose lotes importantes de publicaciones, y de esta forma, la biblioteca del Colegio Rosales empezó su existencia real, destacando libros de Geografía, Historia, Estadística y Derecho.

“Las intenciones de esa petición era la creación de una biblioteca pública y de importancia para la ciudad de Culiacán. Empataba este proyecto con lo que a nivel nacional se estaba formando, el de crear más bibliotecas públicas que ayudaran a formar un estado nacional y una comunidad identificada como nación con lo que se consolidaría el proyecto liberal”, explicó.

Los directivos hicieron pública a través de la prensa local su intención de abrir en 1878 una biblioteca pública. Posteriormente el Congreso del Estado decidió formalizar el carácter público de esta biblioteca. Aquella Legislatura tomó dos medidas para dicho centro tuviera una existencia real: dotar una plaza de bibliotecario, que no existía; y la otra pedirle a los directivos del Colegio la creación de un reglamento que se publicó en la prensa.

“Dentro del acervo con su carácter público en 1875, podemos encontrar que era formado por libros de carácter de texto, que fueron considerados de apoyo para la enseñanza y que en su mayoría era consultado por estudiantes, pero también para los profesores. Sin embargo, se fue enriqueciendo por revistas y los periódicos de la época.

La biblioteca estuvo ubicada en el edificio que posteriormente fue sede del gobierno estatal y que actualmente funciona como el Archivo Histórico del Estado de Sinaloa, no obstante, para 1876 el gobierno acondicionó un espacio donde hoy es el edificio del Centro Centenario de las Artes, antes Mesón de San Carlos.

El desarrollo cultural y educativo de la región, y en particular de la ciudad de Culiacán, no ha sido abordado de manera completa por los historiadores regionales; es un tema prácticamente inédito, pero de gran importancia para comprender el desarrollo que las bibliotecas han tenido en Culiacán.

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