Culiacán

Mestizaje culichi | Los griegos y la conformación del Sinaloa agro industrial

Después de la ciudad de México, en Culiacán se encuentra la colectividad griega más numerosa del país.

¿Quién acaso no ha escuchado que Sinaloa es el “granero de México”? El imaginario sinaloense al exterior del estado es el de una región cien por ciento agrícola, a pesar que existen otros sectores productivos importantes como la pesca, la ganadería o la minería. De entrada se puede afirmar que esa configuración es gracias a que Sinaloa es el primer productor y exportador de hortalizas del país hacía los Estados Unidos desde hace más de medio siglo.

Uno de los estereotipos del sinaloense es el representado por los grandes agricultores agro industriales, característica que sin duda ha moldeado parte de nuestra identidad contemporánea. Sin embargo, tal vez pocos culiacanenses y sobre todo los más jóvenes no tengan noción que dicho arquetipo fue producto —en gran medida— de inmigrantes extranjeros y sus aportaciones, específicamente de los griegos. Así es, la comunidad helénica en Culiacán tuvo una destacada participación en la producción de hortalizas para la exportación al grado de que sin ellos, no hubiéramos podido desarrollar este sistema de producción local que en la actualidad aporta en gran medida a la riqueza del país.

Cabe resaltar que después de la ciudad de México, en Culiacán se encuentra la colectividad griega más numerosa del país. Los inmigrantes de origen griego empezaron a llegar a Sinaloa en número muy reducido desde el porfiriato, pero fue a partir de los años 30 del siglo XX que comenzaron a llegar de forma más creciente —muchos obligados por el contexto de inestabilidad que caracterizó a Europa entre los periodos de la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Se calcula que por esas décadas llegaron un total de 100 griegos, algunos con sus familias y otros que posteriormente mezclarían sus genes con el de los culiacanenses. Dos fueron los factores que influyeron para que a partir de 1948 el valle de Culiacán se convirtiera en la primera zona agrícola del estado. Por un lado la creación del canal Rosales en el gobierno de Ángel Flores (1920-1924) acción que conformó el Distrito de Riego No. 10 del Río Culiacán y, por otro lado, las facilidades que el gobierno otorgó a personas con el suficiente capital para invertir en la tierra.

Tal como se explica en el libro Inmigración griega y empresa agrícola en Sinaloa (1927-1971) éxitos y fracasos, del historiador de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Gustavo Aguilar Aguilar, en 1924 el general Juan José Ríos dio en arrendamiento por un periodo de tres años a Luis J. Davlantes 150 hectáreas en el predio La Colorada, conocido como La Esperanza, en Culiacán. Posteriormente, en los años 1925, 1926 y 1927, invertirían Jorge Manus, Demetrio Nicolás, Gustavo Kirkos, Constantino Gerorgelos y Harry Georgelos en diversos contratos de arrendamiento en tierras del valle de Culiacán para la siembra de hortalizas de exportación.

Se trataba en un inicio de pequeños empresarios que al encontrar facilidades para acceder a la tierra por el gobierno local, se dedicaron a la producción de legumbres para exportarlas a Estados Unidos. De acuerdo con la obra citada, para 1948 el 38 por ciento de la cosecha de legumbres en Sinaloa fue exportada al extranjero, de las cuales cuatro quintas partes eran de origen griego.

Entre los cultivos principales que se explotaban en el distrito de riego estaban el garbanzo, tomate, caña de azúcar, legumbres, chile, chícharo. El ajonjolí, el maíz; el frijol y la papa todavía figuraban como productos secundarios. De este modo, el valle de  Culiacán se trasformó en el centro productor más importante de legumbres de exportación, se calcula que desde 1950 salían de la zona 5 mil furgones anuales con tomate hacia mercados de Estados Unidos y Canadá. En esa década Culiacán también desplazó a Mazatlán como el principal centro urbano del estado.

“Entre 1927 y 1971 los inmigrantes griegos en Sinaloa (aunque la mayor parte se concentró en Culiacán) participaron en la creación de 37 empresas, 19 de ellas en el ramo agrícola, sin duda este fue el sector económico en que más empresas crearon. Los inmigrantes griegos preferían asociarse con sus connacionales y con sus familiares más cercanos. Entre 1924 y 1969 los griegos llevaron a cabo 86 contratos de arrendamiento. Desde 1930 los inmigrantes griegos empezaron a comprar tierras en el valle, que escrituraban a su nombre, al de la esposa y al de los hijos que rápidamente incorporaban a la producción. Entre 1934 y 1960 realizaron 73 compras de tierras, adquiriendo, 6 mil 190 hectáreas”, da conocer el historiador Gustavo Aguilar en su libro.

Al respecto, de acuerdo con el director del Archivo Histórico del Estado, Gilberto López Alanís, una característica más del migrante hacia Sinaloa es su carácter innovador en la actividad productiva: en este caso los helénicos fueron actores sociales que al dedicarse a la agricultura incorporaron una cultura que se expresa a través de su ser.

La primera empresa en el valle de Culiacán se estableció en 1929 por Luis Davlantes y Juan Rasura denominado Rasura y Davlantes Sociedad Civil Particular; sin embargo, la más grande de este periodo fue creada en 1955 por Demetrio Evangelatus y Nicolás Panasópulus bajo la denominación Sinaloa Growers S. de R. L.

Entre algunas empresas agrícolas creadas por los griegos entre 1929 y 1958 se encuentran Constantino Petrulias y Compañía en 1937 por Jorge Atanasakis y Constantino Petrulias. Productores Sinaloenses S. de R. L., por Papochis Choros, Demetrio Evangelatus y Nicolás Panasópulos en 1942. Vital y Manus, S. de R. L., por Jesús Vital y Manus Furquiotis en 1942. Agrícola Culiacán, S. de R. L., por Jorge Chaprales y Nicolás Macris en 1949. Agrícola del Pacífico, S. de R. L., por Basilio Gatziones, Constantino Petrulias y Aristeo Canelos en 1952, entre otras.

Algo curioso es que no todos los integrantes de la comunidad griega que llegaron a invertir en el valle de Culiacán por esos años contaban con gran capital. Si bien las empresas citadas en el párrafo anterior son casos de éxito que lograron patentar sus negocios de acuerdo a las normas legales establecidas, en su mayoría predominaron el número de empresas pequeñas que prefirieron el simple contrato de arrendamiento con el gobierno y que nunca se constituyeron formalmente ante el notario.

Stravros Scopelitis, ciudadano nacido en Culiacán pero con ascendencia griega, comenta que su padre Evangelos Scopelitis Georgiu llegó sólo a la ciudad cuando apenas tenía 14 años y sin saber una palabra de español. Comenta que unos familiares ya tenían tiempo radicando en el valle de Culiacán y fue gracias a ellos que logró insertarse al ámbito de la agricultura al que se dedicaban.

“En esos años la Segunda Guerra Mundial estaba en su máximo esplendor y Grecia fue unos de los países que se vieron afectados, muchos griegos llegaron solos y muy jóvenes a México como mi papá”, comparte.

Posteriormente, el padre de Stravros se adaptaría rápidamente al estilo de vida en esta región al grado de especializarse en la agricultura. Con los años estudió Agronomía en la Universidad Autónoma de Sinaloa; contrajo matrimonio con una sinaloense comenzando un mestizaje como hicieron muchos otros griegos que llegaron en las mismas condiciones.

Tal como concluye Gustavo Aguilar, sin duda entre los principales agentes que impulsaron la transformación económica y social que registró el valle de Culiacán entre 1925 y 1970, se encuentran los empresarios agrícolas y sus empresas, entre ellos, los inmigrantes griegos dando lugar a la conformación del sistema productivo local.

Al igual que los japoneses y sus descendientes en Culiacán, la comunidad griega en la capital sinaloense también ha tratado de articularse en torno a asociaciones con el fin de honrar sus raíces y la de sus antepasados. En la actualidad los culichis de origen griego se reúnen en la Comunidad Helénica Sinaloense quienes entablan sus lazos y vínculos con Grecia en esta agrupación.

Uno de los vestigios materiales que podemos apreciar de manera accesible los culiacanenses es una placa conmemorativa que mandó a hacer Basilio Karamanos (un representante de la comunidad) en un rincón de La Lomita en 1988; esto para recordar “a los miembros de origen griego que vinieron y trabajaron en la siembra de hortalizas, granos y ganadería y que hoy es recuerdo por su paso por el valle de Culiacán”.

Cabe concluir que los griegos fueron unos de los primeros promotores en la región para crear asociaciones empresariales con el fin de impulsar colaboraciones entre ellos y sus socios mexicanos. Entre ellas destaca la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES) fundada en 1948 y que hoy en día representa una de las organizaciones más importantes del sector agrícola en la entidad.

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