Tema de hoy

Alianzas electorales para mejorar a Sinaloa, no para cobrar venganzas

La partidocracia sinaloense identifica oportunidades para estrenar máscaras que engañen a la sociedad y los agravios inestimables de ayer los embozan como actos heroicos en bien de la gente.

En el tema de las eventuales alianzas entre partidos políticos para contender por los puestos de elección popular que se definirán mediante el voto el 6 de junio de 2021 se ve venir en Sinaloa una avalancha oportunista repleta de ambiciones de poder y carente de propuesta, en detrimento del fortalecimiento democrático porque el propósito central consiste en desplazar del poder al Movimiento Regeneración Nacional y no en lograr buenos gobiernos para mejores ciudadanos.

Hasta el momento brilla por su ausencia el planteamiento sereno, inteligente y factible que motive a rescatar lo mucho que hemos arriesgado al desperdiciar el tiempo en sembrar odios y cosechar división, derribarnos entre ciudadanos iguales hasta que nadie quede de pie y enajenarnos con palabrería hueca que al único lugar que nos lleva es al borde de abismos políticos, económicos y sociales.

En este contexto, la partidocracia sinaloense identifica oportunidades para estrenar máscaras que engañen a la sociedad y los agravios inestimables de ayer los embozan como actos heroicos en bien de la gente. Por sí misma la asociación entre diferentes siglas electoreras constituye celadas que confiesan apetitos políticos pero no son sinceras para clarificar que son las mismas, así como inmutables sus codicias, que llevaron a México al hartazgo.

Los partidos pretenden aliarse en el mismo modelo arcaico de mezclar proyectos de representación social genuinos con intenciones aviesas que conciben el ejercicio del gobierno como licencia para mentir, saquear, traicionar y violentar la legalidad. En la desesperación por restarle fuerza al gobierno y siglas de Andrés Manuel López Obrador no se dan cuenta que plantean iguales mezclas de descrédito que aquellas que fueron rechazadas por los votantes el 1 de julio de 2018.

Así fallarán en el objetivo de reconquistar la confianza ciudadana. En 2021 la batalla en las urnas no es por debilitar a un solo hombre sino por hacer fuerte a todo un país. Esta vez sí importarán el proyecto, la propuesta, las ideas y las personas al significar la elección constitucional la extensión de las expectativas de bienestar con oportunidades, desarrollo y paz. Quien le apueste a restablecer privilegios, impunidades y ofensas está de antemano derrotado.

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