Derechos Humanos

La “suerte” de Martín y Fidel

El Colectivo Sabuesos Guerreras encontró a dos personas que habían permanecido como desaparecidas. Ambas encontraron a sus familias tras la difusión de sus rostros en redes sociales.

Fidel vagaba por la calle Enrique Félix Castro, al norte de la ciudad de Culiacán. Era un camino habitual desde hace seis años pasar por los negocios, pedir limosna y comer lo que encontrara en la calle. Un camino que terminaba en el bajo puente del distribuidor vial de la colonia Infonavit Humaya, pero el 12 de octubre de 2020 eso cambió.

Caminaba sobre el mismo bulevar y una mujer le gritó, era María Isabel Cruz Bernal, fundadora del colectivo Sabuesos Guerreras, integrado por más de 200 familias con personas desaparecidas, quien lo vio desorientado y sucio. Pensó que sería buena idea preguntarle por él, de dónde era y qué lo tenía en la calle.

“Así me dijo que venía de Matías Romero, Oaxaca, que se llamaba Fidel, que su mamá se llamaba Eulalia”, cuenta Cruz Bernal.

“Hablaba muchas cosas y me decía muchas incoherencias. Me dijo que tenía muchos años sin ver a su familia, que a los 14 años salió de su casa y que de ahí perdió el contacto. Había estado viviendo debajo de un puente”.

Tenía 6 años en Culiacán. Él solo recuerda que lo deportaron de Estados Unidos, fue golpeado cuando lo dejaron en la frontera norte y estuvo caminando hasta llegar a Culiacán.

La fundadora del colectivo le pidió permiso para tomarle una fotografía para poder subirla a redes sociales, él accedió y luego se retiró. Este es un método de búsqueda de personas desaparecidas que usan distintos colectivos en México, pedido también a las comisiones locales y la Comisión Nacional de Búsqueda, pues se ha documentado que esta forma de localización puede ser efectiva con la colaboración de las instituciones.

Fidel fue encontrado vagando por las calles de la colonia Infonavit Humaya

Así sucedió con Fidel, se subió la fotografía a Facebook e Instagram, en canales y grupos de WhatsApp y en menos de 24 horas María Isabel recibió una llamada, era la hermana de Fidel.

“Subimos la foto a redes sociales y en la madrugada me habló su familia. Y sí era, porque me contó que tenía 14 años desaparecido, lo mismo que me contó él. Luego me dijo que nunca pusieron denuncia, porque esperaron a tener más información, pero así pasó el tiempo y hasta su mamá ya lo daba por muerto”, contó la fundadora de Sabuesos Guerreras.

Por la mañana se le habló a Juan Carlos Saavedra Ortega, Comisionado Estatal de Búsqueda, para pedirle ayuda para localizar a Fidel. Habría que ir por él y buscar en bajo puentes, pero la respuesta se limitó a que enviaría a funcionarios solo si el colectivo salía a buscar.

María Isabel le recordó que ese tipo de acciones debía encabezar la Comisión, no el colectivo. Colgó el teléfono y llamó a las integrantes de Sabuesos Guerreras.

“Les hablé a las del colectivo y nos pusimos a buscarlo y nos fuimos al puente que está en el Mercadito Humaya y ahí estaba. Estaba dormido y lo despertamos. Nos pusimos a platicar con él, pero dijo que ya no tenía confianza en nadie”, contó.

Fidel estaba desconcertado, se negaba a la ayuda y prefirió quedarse ahí, refugiado.

La mañana siguiente el Comisionado Estatal de Búsqueda llegó al lugar y lo llevó a un refugio, al Buen Samaritano. Ahí fueron a verlo nuevamente las integrantes de Sabuesos Guerreras para llevarle ropa, platicarle que habían contactado a su familia.

La familia de Fidel viajó hacia Culiacán, tardó cerca de dos días en llegar, pues lo hicieron en autobús, pidiendo prestado a familiares, amigos y vecinos.

María Isabel cuestionó eso al Comisionado de Búsqueda, quien respondió no tener recursos para ese tipo de acciones.

Es por eso que el colectivo hizo una colecta y pidió ayuda a Óscar Fidel González Mendivil, Comisionado Estatal de Víctimas, quien se contactó con los familiares de Fidel para pagar los gastos de vuelta a su pueblo, en Oaxaca.

Fidel y su familia se reencontraron en el refugio Buen Samaritano. Fue un intercambio de emociones entre todos los que estuvieron presentes. Una persona desaparecida volvió viva con su madre, quien pensó no lo vería nunca más.

Ahí estaba María Isabel y entre tanto festejo conoció a Martín, otro hombre con una situación casi idéntica.

Fidel regresó con su familia tras 14 años de estar vagando por el norte de México como indigente

Martín

Tiene 30 años y 15 de esos sin saber de su familia. No recordaba ni el nombre de su mamá, solo de su hermana Berenice. 

Recordó que era de Tierra Caliente, Chilpancingo, Guerrero, y María Isabel decidió repetir el método: le tomó una fotografía y la subió a redes sociales. Al siguiente día siguiente sonó el teléfono, era un hermano de Martín.

“Su mamá ya lo daba por muerto, porque imagínate tanto tiempo, pensaron en poner denuncia, pero no lo hicieron”, contó Cruz Bernal.

Martín tiene VIH, está ciego, tiene embolia y vive en condiciones precarias. No puede caminar y por ello el colectivo Sabuesos Guerreras pidió apoyo social para darle una silla de ruedas.

Martín fue encontrado en el albergue Buen Samaritano

“Vive en condiciones precarias, quisiera ayudarlo más, pero no podemos hacer más. Ya su familia viene y se lo llevará para cuidarlo”, aseguró.

El colectivo Sabuesos Guerreras emprendió una campaña de fondeo, con la rifa de una escaladora eléctrica, y el dinero que han recaudado ha servido para pagar los gastos de la familia, para que pueda llegar a Culiacán y llevárselo a su pueblo en Guerrero.

Martín tiene dificultad para caminar, por lo que el colectivo Sabuesos Guerreras consiguió una silla de ruedas

Martín dejó su casa cuando tenía 14 años. Viajó hacia Estados Unidos, pero al llegar a la frontera lo detuvieron, golpearon y deportaron hacia México. Llegó a Culiacán sin saber cómo y se quedó refugiado como indigente y luego en el albergue Buen Samaritano.

Ahí ha pasado varios años, pero ahora volverá con su familia.

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