Familia

‘Nativos digitales’ | La primera generación con menor IQ que sus padres

“Para mí, estos niños se parecen a los descritos por Aldous Huxley en su famosa novela distópica “Un mundo feliz: pasmados por el entretenimiento tonto, privados de lenguaje, incapaces de reflexionar sobre el mundo, pero felices con su suerte”.

FOTO: César Hernández | ESPEJO.

FOTO: César Hernández | ESPEJO.

Las nuevas generaciones, que han nacido en sociedades fuertemente ligadas al uso de tecnologías de la información como computadoras, tablets y teléfonos inteligentes, son los primeros niños en tener un coeficiente intelectual menor al de sus padres, asegura el neurocientífico francés Michel Desmurget.

El autor del best-seller, “La fábrica de cretinos digitales”, indica que esta tendencia se ha documentado en Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Francia, etc. Todos países  donde los factores socioeconómicos se han mantenido bastante estables durante décadas.

Así, Desmurget es de la opinión de que el principal factor que explica esta tendencia es el alto uso de dispositivos tecnológicos entre los menores.

En entrevista para BBC Mundo, el también director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia indicó que “lo que sabemos con seguridad es que incluso si el tiempo que un niño pasa frente a una pantalla no es el único culpable, tiene un efecto importante en el coeficiente intelectual”.

Asimismo indica que son varios los estudios que han demostrado que, cuando aumenta el uso de la televisión o videojuegos, el coeficiente intelectual y el desarrollo cognitivo disminuyen. Los principales fundamentos de nuestra inteligencia se ven afectados: el lenguaje, la concentración, la memoria, la cultura… En última instancia, estos impactos conducen a una caída significativa en el rendimiento académico”, añade.

¿Y por qué el uso los dispositivos digitales provoca todo eso?

Las causas también están claramente identificadas: disminución en la calidad y cantidad de interacciones intrafamiliares, que son fundamentales para el desarrollo del lenguaje y el desarrollo emocional; disminución del tiempo dedicado a otras actividades más enriquecedoras (tareas, música, arte, lectura, etc.); interrupción del sueño, que se acorta cuantitativamente y se degrada cualitativamente; sobreestimulación de la atención, lo que provoca trastornos de concentración, aprendizaje e impulsividad; subestimulación intelectual, que impide que el cerebro despliegue todo su potencial; y un estilo de vida sedentario excesivo que, además del desarrollo corporal, influye en la maduración cerebral.

Se ha observado que el tiempo que se pasa ante una pantalla por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro dentro de diversas redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y la atención.

Hay que enfatizar que no todas las actividades alimentan la construcción del cerebro con la misma eficiencia.

¿Qué quiere decir?

Las actividades relacionadas con la escuela, el trabajo intelectual, la lectura, la música, el arte, los deportes, etc. tienen un poder estructurador y nutritivo del cerebro mucho mayor que las pantallas recreativas.

Pero nada dura para siempre. El potencial de la plasticidad cerebral es extremo durante la infancia y la adolescencia. Después, comienza a desvanecerse. No desaparece, pero se vuelve mucho menos eficiente.

El cerebro se puede comparar con una plastilina. Al principio, es húmedo y fácil de esculpir. Pero con el tiempo se vuelve más seco y mucho más difícil de moldear.

El problema con las pantallas recreativas es que alteran el desarrollo del cerebro de nuestros hijos y lo empobrecen.

Hay estudios que afirman por ejemplo que los videojuegos ayudan a obtener mejores resultados académicos…

Permítame decirlo con franqueza: eso es pura tontería.

¿Cómo cree que serán los miembros de esta generación digital cuando se conviertan en adultos?

Para mí, estos niños se parecen a los descritos por Aldous Huxley en su famosa novela distópica Brave New World (“Un mundo feliz”, en español): pasmados por el entretenimiento tonto, privados de lenguaje, incapaces de reflexionar sobre el mundo, pero felices con su suerte.

¿Algunos países están comenzando a legislar contra el uso de pantallas?

Sí, especialmente en Asia.

Taiwán, por ejemplo, considera que el uso excesivo de pantallas es una forma de abuso infantil y ha aprobado una ley que establece fuertes multas para los padres que exponen a niños menores de 24 meses a cualquier aplicación digital y que no limitan el tiempo de pantalla de los chicos entre 2 y 18 años.

En China, las autoridades han tomado medidas drásticas para regular el consumo de videojuegos por parte de menores: los niños y adolescentes ya no pueden jugar de noche (entre las 22 horas y las 8 horas) ni exceder los 90 minutos de exposición diaria durante la semana (180 minutos los fines de semana y las vacaciones escolares).

Lee la entrevista completa en BBC Mundo.

PARA SABER: Michel Desmurget (Lyon, 1965) es neurocientifico francés, director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia en el que cuenta con datos duros y en forma contundente cómo los dispositivos digitales están afectando gravemente, y para mal, al desarrollo neuronal de niños y jóvenes.

Su libro, “La fábrica de cretinos digitales”, se ha convertido en un best-seller en Francia.

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