Salud

Sector Salud, en el año de sus muertos

La pandemia del Covid-19 ha cimbrado a los trabajadores de la Salud. Entre compañeros muertos y decesos de pacientes, entre inconformidad e impotencia por falta de apoyo de las autoridades, no hayan respiro.

Por Josué David Piña y Albaro Sandoval

A Sinaloa la pandemia llegó en avión. Durante el vuelo comercial, el pasajero infectado de Covid-19, el que habría de ser el primer paciente positivo en la entidad, recibió una llamada de las autoridades sanitarias federales. Era sospechoso de Sars-Cov2.

Pese a la sospecha, el hombre de 41 años de edad, originario de Hidalgo, salió del aeropuerto internacional de Culiacán, tomó un taxi y pidió que lo llevaran al hotel Lucerna, donde se registró con toda normalidad. Hizo el recorrido sin ninguna restricción, como si el asunto no ameritara un cuidado especial.

Era el 27 de febrero de este año.

Días antes ese hombre había estado en Bérgamo, Italia. Se supone que allá trajo el contagio.

Luego, ya hecha la estela de posibles contagios, la Secretaría de Salud del estado lo aisló en un cuarto del hotel. Al día siguiente, Efrén Encinas Torres, secretario de Salud, apareció en una conferencia de prensa para dar a conocer el primer caso positivo que se registraba en Sinaloa.

“No generemos pánico. Preparados y capacitados para tratar el Covid-19…”, intentó suavizar el escenario a través de Twitter.

Desde entonces, el sector Salud se vio obligado a convivir con una enfermedad que apenas mostraba sus uñas. La pandemia estaba aquí.

Y desde entonces el sector Salud ha venido contando una por una las muertes. Uno por uno los muertos. Así, día a día, hasta llegar a los 3 mil 500.

No solo eso. El sector Salud también ha visto una a una las quejas, las protestas montadas por enfermeras, médicos y demás personal.

Su propia gente acusa falta de insumos de calidad para atender a los contagiados, para atajar al virus, para bajar el nivel de riesgo y no peligrar tanto frente al Covid-19.

Hasta el 19 de octubre, 34 médicos, 10 enfermeras, un dentista, un laboratorista y 11 de otras áreas han fallecido por Covid-19 en Sinaloa. 57 en total.

De la población en general, 3 mil 577 han sido los muertos (mil 285 de Culiacán), al corte del 29 de octubre.

Y la pandemia sigue, está aquí.

FIESTAS, APERTURAS, MUERTES

El Carnaval de Altata, entre el 14 y 15 de marzo, fue señalado como un evento donde se propagó el contagio de Covid-19. Alrededor de 10 mil personas acudieron a la bahía.

Marzo contó las primeras 19 muertes, según Salud.

A finales de abril, el secretario de Innovación, José de Jesús Gálvez Cázares, indicó que de acuerdo al mapeo de casos realizado por el call center, el evento pudo haber generado una ola de contagios.

El Día del Niño, el 30 de abril, Sinaloa siguió su fiesta de contagios de Covid-19. Ese día, los padres de familia (en Culiacán principalmente) rompieron la cuarentena y abarrotaron las pastelerías y pizzerías.

Largas filas de hombres, mujeres y niños circularon por redes sociales. El quédate en casa fue ignorado.

Las autoridades sanitarias llamaron la atención a la ciudadanía., La situación provocó el lamento del secretario de Salud: “No se vale que no hagamos caso a las recomendaciones #Sinaloaquedateencasa…”

Abril contó 245 muertos, según Salud.

El Día de las Madres, el 10 de mayo, no agarró desprevenido a nadie. Las autoridades montaron un operativo para evitar lo del Día del Niño. Hubo afluencia, pero también más orden.

En mayo aparecieron lonas atadas en el barandal de la Catedral de Culiacán. La frase en tono de impotencia era: “El personal de Salud no quiere ser parte de las estadística de muerte. No a la apertura de antros, casino y bares”.

Sobre la mesa estaba puesta la apertura de estos espacios que a mediados de septiembre fue aprobada. Hasta los “tables dance” abrieron.

Mayo contó 604 muertos, según Salud.

A principios de junio ya habían abierto, con sus protocolos sanitarios, los restaurantes de la entidad.

Apenas el pasado 28 de octubre, el alcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, acusó al gremio restaurantero de simular en el cumplimiento de las medidas.

Y ese junio de la apertura de restaurante contó 921 muertos, según Salud: el registro mensual más alto en lo que va de la pandemia.

Y julio contó 801 muertos.

Y septiembre 188.

El último clavo en la agenda de aperturas de espacios con el argumento de cuidar la economía del estado fue el permitir la entrada de aficionados a los estadios de beisbol en la recién inaugurada temporada de la Liga Arco Mexicana del Pacífico, el pasado 16 de octubre.

Y hasta el viernes 29, octubre contaba 393 muertos.

¿HÉROES O MÁRTIRES?

Aun sin el cese de las manifestaciones, sin parar los brotes de inconformidad entre el personal de Salud, el Gobierno de Sinaloa les llamó “Héroes en la pandemia”.

“Esta emergencia nos ha puesto a prueba a todos, pero sobre al sector salud. Hoy en el Día del Médico (23 de octubre) rendimos homenaje a los que han caído en esta lucha, ellos son nuestros Héroes de la Pandemia 2020, y nunca serán suficientes las palabras para agradecerles su generosidad y sacrificio”, dijo el gobernador Quirino Ordaz Coppel.

Días después, Mireya Ramos, enfermera del Hospital General de Culiacán, le respondió: “Nos llaman héroes de la Salud pero eso no se ve reflejado en las condiciones generales de trabajo; no nos estamos viendo beneficiados. En el talón de nuestras percepciones no se ve acreditado”.

“¡Ni somos héroes, ni somos soldados, somos profesionales muy mal pagados!”, decía en una pancarta de los inconformes.

Giancarlo Heras, químico del Hospital de la Mujer, señaló: “Son unos héroes, dicen. De qué me sirve que me alabes si está en tus manos poderme ayudar. No me alabes ni alabes al gremio médico, ayúdame dándome lo que por Ley me corresponde. No pedimos más”.

Caso emblemático es el de los trabajadores de confianza, algunos con más de 10 años de antigüedad, del Hospital Pediátrico de Sinaloa. Desde antes del inicio de la pandemia su demanda era el cumplimiento de una compensación salarial que el Poder Legislativo aprobó desde finales de 2019; exigencias que se acrecentaron con la crisis sanitaria y que han ido sumando inconformidades.

El pasado mes de julio, María Helena Ponce, representante de los trabajadores suplentes del Pediátrico, indicó que con motivo de la pandemia las autoridades pospusieron el proceso para garantizar sus derechos salariales. Reveló que no eran pocos los compañeros que habían sido contagiados por el virus y que los directivos no se hacían responsables de sus gastos médicos.

“Nosotros estamos desesperados. Hemos sido contagiados por Covid y estamos cubriendo los gastos médicos con nuestro dinero. Es mucho el personal que se ha contagiado. Nosotros compramos el gorro, cubrebocas y uniformes quirúrgicos”.

Médico de profesión y aunque no está en la primera línea de combate del Covid-19 en el Hospital General de Culiacán, Luis Humberto Rojas, criticó que el Gobierno de Sinaloa no compensé por alto riesgo a sus compañeros y además les regateé el bono Covid prometido.

“No estamos peleando algo injusto. Pero cuando se anuncia (el bono Covid), dijimos hay que exigirlo”.

Alrededor de 3 mil trabajadores de Salud en Sinaloa, entre médicos, enfermero/as, químicos, trabajadores sociales, dentistas están en una encrucijada.

Son empleados por contratos temporales y no tienen acceso a la seguridad social, ni ningún otro tipo de prestaciones; además de cobrar salarios por debajo de quienes cuentan con una base.

Apenas el 26 de octubre, la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local envió a la comisión de Salud que preside la diputada priista Gualupe Iribe, un documento con nuevas inconformidades por parte de trabajadores del Sector Salud.

“En el tiempo que pasamos a semáforo amarillo hicieron ir a trabajar a miles de trabajadores de alto riesgo… En oficina central se registraron más de 21 casos positivos y aun así nos hacen ir a trabajar a todos juntos pudiendo escalonarnos para evitar aglomeración…”

LA SEGUNDA OLEADA… EL GRAN BROTE

“¿Qué haces?: Bromeas y juegas con el sector (Salud). Nos tratan de la fregada. Bromeas, sales y jugueteas (Gobierno de Sinaloa) que no vas a cerrar… Por ningún motivo vamos a volver a estar encerrados”, dice Giancarlo Heras, un químico con más de 10 años de trabajo en el Hospital de la Mujer.

Es la locura, dice. Es una locura. Sabemos hacia dónde vamos, vamos de vuelta al confinamiento. Sé que va a haber una contaminación masiva. Vamos de vuelta a la enfermedad masiva. La apertura de centros comerciales, antros y estadios es encaminarnos totalmente al confinamiento de nuevo. Y aumentar el número de muertos desgraciadamente.

Asegura que viene una carga de trabajo para ellos. Y un nivel de riesgo más alto. Habla de una segunda oleada de contagios provocada por las aperturas de estadios y otros espacios. Y ahí, en la segunda oleada, indica, habrá más compañeros caídos.

“Yo no le llamo reinfección porque no se ha acabado la infección. Se llama segunda oleada. En la segunda oleada va a haber quienes ya no podamos sobrevivir. Ojalá que el gobierno sea más sensible esta vez”.

Heras menciona que los hospitales están saturados en este momento. No cree en las cifras que ofrece la Secretaría de Salud estatal. “Me digo: de dónde las sacan. Nosotros como trabajadores de Salud las estamos viviendo, viendo. A nosotros no nos pueden engañar. Sabemos que están ya rebasados”.

Dice que quienes realmente llevan la batuta en la pandemia son los trabajadores de la Salud. Nadie más. Ninguna otra autoridad. Que son ellos aunque otros salgan a presumir.

“Pero también nos estamos muriendo”. Indica que Salud reconoce 57 trabajadores de la Salud muertos. “Pero son más. Están los que no se han publicado. Y además muchos más compañeros que se han enfermado y no han tenido atención médica”.

Qué decirle a la gente…

“¿Qué le podemos decir que no se le haya dicho? Quédense en casa. Es la única manera de parar esto. Que nos ayuden. Pero el perro es huevón y le pones un tapete… La gente quiere salir, no cree en esto, no lo ha vivido de cerca con un familiar, un amigo, un vecino. El Gobierno tiene que amarrarse, cerrar para que la gente se quede en casa. Es la única manera que veo para superar esto”.

Para Neftaly Gómez, doctora del Hospital de la Mujer, con las medidas tomadas por el Gobierno de Sinaloa, es inevitable un aumento en los contagios.

Sobre la reapertura de estadios y otros espacios señala que le parece una burla. Habla de compañeros muy cercanos muertos por haberse infectado atendiendo pacientes con Covid-19.

“Sabemos que habrá un gran brote de enfermos. Es muy difícil porque estamos expuestos, hay menos personal. Sentimos impotencia de que estamos vulnerables todo el tiempo. Se están abriendo oportunidades para que haya un rebrote…”

Y vuelve a la pala impotencia. Siente que el gobierno no apoya a las unidades hospitalarias, y menos los compañeros que se enferman, que han tenido que invertir su patrimonio en medicamento.

Ella es trabajadora de contrato. No tiene seguro social. Si se contagia, dice, tiene que poner de su bolsa para atenderse.

“Creo que existe la gran posibilidad de que nos vuelvan a confinar o por lo menos debe caber en nosotros mismos como sociedad la responsabilidad enorme de evitar salir de casa lo más que se pueda”.

Es octubre. Y octubre cuenta ya 3 mil 577 muertos en ocho meses de pandemia. El Covid-19 no da respiro. Y hay en este asunto alguien que se lava las manos frecuentemente…

Es 2020: el año de los muertos del Sector Salud.

SAQUE CUENTAS

El panteón San Juan y el panteón de La Lima fueron inaugurados con una capacidad total de 3 mil 23 lotes. Con los muertos por Covid-19 de Sinaloa ya se habrían llenado ambos.

El panteón Jardines del Barrio abrió disponiendo de mil 285 lotes. Con los muertos por Covid-19 de Sinaloa ya se habría llenado, prácticamente, tres veces.

El panteón de Bachigualato abrió con mil 650 lotes… El panteón de Loma de Rodriguera con mil 850 lotes… Con los muertos por Covid-19…

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