Tema de la semana

Tema de la semana | Naufraga “Sinaloa sin plásticos” por leyes e instituciones de hule

A nueve meses de que el Congreso del Estado aprobara reformas a la Ley de Residuos y la Ley Ambiental para el Desarrollo Sustentable, se ha detenido con prórrogas interminables la implementación de las disposiciones para eliminar plásticos de un solo uso en la entidad, como una de las acciones cardinales enfocadas a cuidar el medio ambiente en Sinaloa. ¿Nadie se preparó, o no tomaron en serio los nuevos ordenamientos en la materia?

Aquel 23 de enero de 2020 estalló el aplauso de los diputados en el salón de sesiones del Congreso del Estado porque la 63 Legislatura había logrado, por fin, sacar adelante el marco legal para darle un respiro a la ecología. Se le llamó al avance parlamentario “Sinaloa sin plásticos” por el reto que significa ir por el abatimiento gradual de las 3 mil 500 toneladas de residuos sólidos que se generan mensualmente en el estado y de los cuales sólo el 33% es tratado en rellenos sanitarios oficiales.

El nuevo marco jurídico establece:

  1. A los 150 días de entrar en vigor las nuevas reglas aprobadas se prohibirán los popotes y las bolsas destinadas para el traslado de mercancías.
  2. A los 360 días los platos, vasos, tazas, copas, charolas, recipientes, contenedores, cucharas, tenedores, cuchillos, tapas para vasos, mezcladores o agitadores para bebidas y anillos para agrupar, sostener o cargar envases.
  3. A los 540 días los productos derivados del poliestireno expandido o unicel.
  4. A los 600 días las bolsas utilizadas para cubrir platos destinados a tapar alimentos.

A partir de ese momento los propietarios de negocios que utilizan materiales plásticos se dijeron rebasados por lo ordenado en la legislación ya que carecen de capacidad operativa para poner en práctica lo estipulado. Realmente se acercaron ante el Legislativo cuando estaba a punto de recibir luz verde el dictamen correspondiente, pero no en los ocho meses que duró la consulta y socialización del tema.

Al paso de los meses se ha mantenido la queja de los sectores que son sujetos obligados y que plantean la imposibilidad de apegarse a lo ya aprobado. En julio cuando estaba a punto de entrar en vigor la ley se decretó la prórroga de tres meses para comenzar a aplicar multas a los establecimientos comerciales que incumplieran con las nuevas disposiciones.

Pero Todavía el reciente 20 de octubre la Cámara de Comercio de Culiacán se inconformó debido a que llegó la fecha de aplicarles sanciones a los negocios que entreguen bolsas de plástico a sus clientes. “No sé cómo van a subsistir las empresas teniendo encima a las autoridades imponiendo multas por el tema sanitario y además por el uso del plástico. El llamado a las autoridades es que no es el momento de aplicar multas. El comercio no puede resistir ese embate de los inspectores”, dijo Diego Castro Blanco, dirigente de la CANACO.

Sin embargo, la realidad saltó a la vista de todos. Las instituciones encargadas de hacer valer las disposiciones contra el uso de plásticos ni siquiera estaban preparadas para cumplir con la función que les asignan las normas aprobadas por el Congreso. El secretario de Desarrollo Sustentable del Gobierno de Sinaloa, Carlos Gandarilla García, reconoció que los cabildos no han atendido este tema en el que deben involucrarse para cumplir con la ley en la materia.

Es decir, hasta la fecha ni los comercios o empresas que utilizan plásticos, y ni siquiera los gobiernos municipales, están listos para ceñirse a disposiciones legales aprobadas hace nueve meses. Al estilo viejo de cuando resultaba más fácil violar las leyes que respetarla, las dos partes dan a entender que el medio ambiente puede esperar porque, como lo planteó esta semana  el alcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, “¿qué es más importante: la vida de un ser humano o la vida de un tiburón al que se le atora un popote en el pescuezo…”

Allí está el meollo de todo intento fallido por construir el andamiaje legal que salvaguarde lo esencial por encima de cualquier tipo de intereses. Una vez hechas las leyes se quedan en el papel y domina la triste autenticidad donde los ciudadanos hacemos lo necesario para evadirlas y las autoridades competentes ponen la cuota de apatía al no hacerlas valer.

¿Qué está pasando? Si todos se dicen guardianes del medio ambiente y ya existe la plataforma legal para ser congruentes en ese sentido, todo indica que son las voluntades, autoridades y normas la que se volvieron de plástico, tan elásticas según sean los intereses en juego. 

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