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Cuarto informe de Quirino en palabras | Data ESPEJO

El cuarto informe del Gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, es un poco de todo sin causas o convicciones públicas que se traduzcan en una agenda para el estado.

Dicen por ahí que la palabra desnuda, que revela lo que pensamos y lo que no.

Del cuarto informe del Gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, la palabra escrita a su nombre revela una ausencia de causas, de convicciones, que se traduzcan en una agenda para el estado.

Tras un análisis del texto del recién informe entregado al Congreso del Estado, se desprende que la “rendición de cuentas” que hace es un poco de todo sin énfasis en alguna prioridad.

Las 10 palabras que predominan, de mayor a menor frecuencia, son: Sinaloa, Estado, Año, Atención, Desarrollo, Gobierno, Estatal, Salud, Programa y Nacional.

¿Qué no predomina en las palabras del cuarto informe? Como ejemplo, van tres temas que marcaron la agenda pública del 2020.

Educación, hoy en un tiempo en el que el abandono escolar es una amenaza debido a la enseñanza en casa, de acuerdo con información que Mexicanos Primero Sinaloa ha dado a conocer.

Economía, reactivación económica, empleos o nuevas empresas que se marcaron como emergencia debido al paro obligado por la pandemia del Covid-19 y las estrepitosas caídas de los indicadores económicos en abril, mayo y junio.

Covid-19. Si bien, la palabra Salud es la octava que más presencia tiene en el cuarto informe de gobierno de Ordaz Coppel, el problema, el virus, es menos mencionado. Y eso que este fue el año histórico en el que el mundo conoció al Covid-19.

Este es el resultado de un análisis de discurso para conocer al Gobernador en sus propias palabras. El cuarto informe contiene cifras, datos e información sobre montos de recursos y otros indicadores, que merecen otro tipo de evaluación.

“Sabemos que el lenguaje no es transparente, los signos no son inocentes, que la connotación va con la denotación, que el lenguaje muestra, pero también distorsiona y oculta, que a veces lo expresado refleja directamente lo pensado y a veces sólo es un indicio ligero, sutil, cínico”, expone Pedro Santander, de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

“Ya no basta explicar la comunicación humana como un proceso de codificación y decodificación pues ésta tiene un componente fuertemente inferencial, lo que significa que a menudo importa más la inferencia que los signos provocan que el significado literal de ellos, o sea, las palabras significan mucho más de lo que dicen”.

Y en este caso, el discurso podría decir más con lo que no se dice.

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