Tema de la semana

Tema de la semana | Violencia contra mujeres, normalizada e impune

Por un Sinaloa libre de violencia contra las mujeres y exento de amenazas para la población en general no basta con salir un día a gritar a las calles; lo que se necesita es toda una vida de gobiernos y ciudadanos construyendo orden, respeto, convivencia y certidumbres, premisas siempre regidas por la ley y por el derecho a la vida con paz.

Aunque debiera ser prioridad de todos los días, los componentes del sistema de seguridad pública y de procuración e impartición de justicia se activaron en Sinaloa el miércoles 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con eventos o discursos de ocasión que en los 364 días restantes se guardan como se archivan los expedientes de las víctimas de las agresiones.

Si con el mismo énfasis al de esa fecha los gobiernos trabajaran en establecer políticas públicas para resolver la violencia de género, el problema estaría bajo control o prácticamente erradicado. Tal como lo reconoció la titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, México tiene una deuda histórica con las mujeres, y mayoritariamente con las víctimas de violencia puesto que alrededor 3, 800 son asesinadas anualmente en el país.

En efecto, todas las evaluaciones refrendan lo que se sabe desde hace décadas: las leyes obsoletas y la ausencia de justicia en más del 90% de los casos significan la peor afrenta para instituciones y quienes las dirigen que en las efemérides hablan bonito mientras en el contexto nacional y estatal ocurren los feminicidios, desapariciones, violencia intrafamiliar y abuso sexual, entre otros ataques.

Aquí en Sinaloa, por ejemplo, el mismo día que se movilizaban los colectivos, diputados, dependencias de protección a la población femenina y toda la parafernalia alusiva, fue asesinada en Mazatlán una mujer que laboraba en una cadena de abarrotes, al ser herida con arma blanca por un hombre que por fortuna fue localizado y detenido por la policía.

En medio de la conmemoración la violencia se hizo presente con igual crudeza en que está agazapada a la vuelta de cada esquina. Sin embargo, si se analiza la respuesta histórica de las instancias que tienen la encomienda de aplicar las leyes, continúan viendo el fenómeno como problema menor.

Culiacán prosigue en el primer lugar de la estadística de feminicidios mientras Sinaloa en general reduce los delitos tipificados como tales pero crece en homicidios dolosos contra el sector femenino. También hay un número importante de mujeres desaparecidas, golpeadas, desplazadas, sin oportunidades laborales y políticas por discriminación o familias en las que ellas son explotadas o humilladas.

Cerrar los ojos ante dicha realidad y abrirlos dentro de un año para poner de nuevo el dedo en la llaga de la violencia contra la mujer es lo que conduce a los laberintos sin salidas de indolencia, machismo, misoginia y crimen. Las jornadas de activismo que se realizan en Sinaloa en estas fechas no son suficientes para crear conciencia, menos para destrabar los sistemas de investigación y castigo de delitos que son la peor vergüenza de sociedades que se precien de ser civilizadas.

Por desgracia en un tema que apremia a trabajar a toda velocidad, con la concatenación de voluntades y convicciones en pro de la protección de la mujer, los ánimos y las políticas públicas se perciben a medias y una muestra de ello es la denuncia que formula la diputada Francisca Abelló Jordá, presidenta de la Comisión de Equidad, Género y Familia de la 63 Legislatura, en el sentido de que en 2019 Sinaloa aplicó para una convocatoria de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim), pero la falta de voluntad del Gobierno de Sinaloa para aportar recursos impidió la llegada de subsidios encaminados a la edificación de centros de justicia en Ahome, Mazatlán y Guasave.

Y así, mientras la indiferencia, impunidad, prejuicios y discriminación le abren cauce a la cada vez más alta incidencia de violencia contra mujeres, los diferentes tipos de agresiones contra este sector de la población proceden a normalizarse y arraigan en la sociedad o en los hogares las heridas físicas, psicológicas y familiares porque las autoridades no hacen lo que es su obligación para detener el problema.

En el contexto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pero haciendo extensivo y permanente el ahínco por entrarle de lleno y en serio al tema de la inseguridad, gobierno y sinaloenses debemos unir esfuerzos para que la pacificación y el estado de derecho sean las primeras piedras del edificio de legalidad y tranquilidad donde las mujeres ni nadie sean víctimas de cualquiera de los modos de violencia.

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