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Para Coraima Mena, ‘el cuerpo es un cartel’

Para la artista visual los carteles de desaparición se van convirtiendo en documentos históricos.

Coraima Mena. FOTO: Cortesía.

Coraima Mena. FOTO: Cortesía.

A diferencia de muchos proyectos elegidos por la beca Jóvenes Creadores del Fonca para concretarse en alrededor de un año, el trabajo de Coraima Mena posiblemente se prolongue por mucho más. No es que la joven estudiante de sociología y artista visual de 21 años no tenga el tiempo o la disposición de cumplir con los lineamientos oficiales; sino que el trasfondo social del cual se inspira “El cuerpo es el cartel” es una problemática de violencia que va en aumento en Culiacán: la desaparición de mujeres.

Coraima es consiente que tal vez su proyecto no llegue a concluir en el corto plazo, dado que los carteles pegados de mujeres desaparecidas en los espacios públicos van multiplicándose. Comenta que la idea nace luego de ir observando cómo es que dichas imágenes compartían ciertos patrones y como es que se creaba una interacción y especie de diálogo con los transeúntes.

Explica también que, en su mayoría, estos carteles no son emitidos por autoridades de impartición de justicia ni de los programas que se desprenden de ellos como la Alerta Amber, el protocolo Alba, o incluso la alerta de género, sino de la iniciativa de la sociedad civil por encontrar a sus desaparecidos, donde en muchos casos, ni siquiera se ha levantado una denuncia formal.

“Las impresiones que se pegan son de materiales baratos, copias en blanco y negro, en papel bond, están pegados con cinta canela”, narra.

A pesar del deterioro fácil de estos carteles por su procesamiento endeble, para la artista visual estas imágenes se van convirtiendo en documentos históricos, uno que se encuentra enmarcado en un determinado contexto territorial, político, social e histórico en el cual nos encontramos todos como sociedad.

Coraima Mena explica que mientras iba desarrollando su proyecto se encontró con situaciones interesantes más allá del contexto de violencia: la indiferencia y apatía de la mayoría de los sectores de la sociedad y mucho más del gobierno.

Es ahí cuando comienza a cuestionarse la relación que su trabajo guarda con los feminicidios, con el feminismo, la trata de mujeres, el narcotráfico y la memoria.

“Dentro de este mirar también interviene otra acción que se vincula con el lenguaje; algunas personas van directamente a los carteles y los intervienen, lo arrancan, lo rayan; pegan otros carteles publicitarios encima de ellos lo cual crea este diálogo directo con el de desaparición”.

“Esto añade mucho a la discusión de una clase social de mujeres empobrecidas y que las están desapareciendo”, detalla.

La joven lamenta que este tipo de intervenciones en los carteles de mujeres desaparecidas solo contribuye a reducir las posibilidades de encontrarlas y agrega que lo que generó esta discusión consigo misma fue lanzarse la interrogante si ella podría convertiste en una víctima de desaparición.

“Soy parte de este sector de edad, soy mujer, tengo 21 años, soy estudiante; como que se van acumulando todas estas características que bien podrían asemejarse con mi descripción. Entonces creo que establecí como una especie de proyección con estas chicas que están desaparecidas, creo que esto fue lo que me motivó, hacer de esta molestia y del dolor de las familias este proyecto”, comparte.

El cuerpo es el cartel:

Los volantes con la inscripción SE BUSCA perciben el paso del tiempo, volviéndose dualidad, observan y, a veces, son observados. Van mutando con la intervención del testigo, compartiendo un mismo espacio y lenguaje con el resto de los avisos pegados en los muros. En el proceso son rayados, arrancados, borrados. La basurización de estas imágenes es, quizá, una de las últimas formas de violencia que enfrenta una persona desaparecida. Se trata de una múltiple desaparición.

Conoce más del proyecto en ‘Hasta Encontrarles‘.

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