Corrupción

La Fiscalía se desistió de tres testigos principales en caso ‘colchongate’

Con esa renuncia también se quedan sin pruebas para demostrar que Carlos Baltazar Castro Olivas fue quien realizó los pagos de compra de 2 mil colchones podridos en 2018.

La Fiscalía Anticorrupción renunció este lunes a un tercer testigo clave, de cinco, para resolver el caso sobre la compra de 2 mil colchones podridos en octubre de 2018.

Se trata de Raúl Carrillo Castaños, quien fue Secretario de Desarrollo Social cuando ocurrió la tormenta 19-E que azotó al centro y norte de Sinaloa los días 19 y 20 de septiembre de ese año.

Aquella vez se ordenó comprar enceres domésticos para personas damnificadas por las lluvias, entre esos habría colchones, por lo que se conformó un comité encargado de esas compras.

Ahí estuvo Carrillo Castaños, junto a Morayma Yaseen Campomanes, subsecretaria de Planeación Económica Secretaría de Economía de Sinaloa, y Carlos Baltazar Castro Olivas, coordinador administrativo de la Secretaría de Desarrollo Social.

Las compras se hicieron en octubre y a Carlos le tocó comprar colchones fuera de Culiacán.

Días después se dio a conocer que la mayoría de esos muebles resultaron estar podridos. Había colchones con cabellos, mojados, con manchas de sangre y mugre, pesados y apestosos.

Carrillo Castaños acusó a Carlos Baltazar Castro Olivas como el autor de esa compra, por lo que la Fiscalía Anticorrupción inició una investigación en su contra y días más tarde lo llevó ante un juez como el presunto culpable de los delitos de negociaciones ilícitas y peculado.

El relato que se contó describía cómo el ex coordinador administrativo de Sedesol compró colchones a dos proveedores, entre ellos a un hombre de nombre Benjamín Landgrave Buelna, amigo de este.

También se le compraron a una empresa llamada Grupo El Mariachi.

Carlos Tendría conocimiento de que esos colchones estaban en mal estado, pero así los compró. Peor aún, habría pagado a un precio menor para quedarse con dinero, según la Fiscalía Anticorrupción.

Después de dos años, el Ministerio Público no ha podido comprobar esas acusaciones y se ha desistido de testigos clave.

El primer desistimiento fue por Morayma Yaseen Campomanes, quien participó en esas compras y se debió coordinar con Carlos.

El segundo desistimiento fue con Raúl Carrillo Castaños, el acusador y ex jefe de Carlos. Con el ex Secretario se iba a presentar también una serie de documentos para mostrar que su ex empleado fue el que hizo los pagos.

Con el ex Secretario, la Fiscalía Anticorrupción también se desistió de esos documentos.

El tercer desistimiento es con un hombre de nombre Raúl, quien se presentó como representante legal de la empresa Grupo El Mariachi, uno de los proveedores de esos colchones, según las facturas presentadas por la Fiscalía.

La última carta de la Fiscalía es presentar a un nuevo testigo, cinco videos donde se incrimina al ex coordinador administrativo de Sedesol y un supuesto amparo con firmas falsificadas.

Estas últimas pruebas se propusieron al juez encargado del juicio, pero deberá esperarse a analizarlas antes de aceptarlas.

Si el juez no acepta, la Fiscalía tendrá que planear una defensa férrea ante los testigos que propusieron los abogados de Castro Olivas, donde se incluye a esos tres por los que se desistió la Fiscalía.

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