Ciudadanía

EL poder de lo local | Ciudad: el espacio de todxs

En medio de este conflicto que a la vez potencia a las ciudades de Latinoamérica, encontramos dos casos especiales: Bogotá y Culiacán.

En los últimos treinta años, las ciudades más importantes de América Latina se han desarrollado de una manera impresionante, convirtiendo a esta zona geográfica en la más urbanizada del planeta.

En América Latina ahora hay mega ciudades que concentran millones de habitantes, este crecimiento de la mancha urbana ha generado retos muy grandes para las personas que viven en ellas.

Se trata de ciudades con altos niveles de desigualdad, contaminación ambiental y servicios públicos deficientes y grandes carencias en materia de políticas públicas que beneficien a la ciudadanía.

‘Las ciudades de América Latina se han convertido en grandes centros productivos que reflejan problemas estructurales de la región como la segregación social, la violencia y un desarrollo poco sostenible con el medioambiente’ señaló la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena.

En medio de este conflicto que a la vez potencia a las ciudades de Latinoamérica, encontramos dos casos especiales, el primero en Bogotá, Colombia, capital del país caribeño que a través de sus conflictos históricos ha convertido la ciudad en un testimonio de lucha social, que invita a la ciudadanía a exigir sus derechos. Por otra parte, está el caso de Culiacán, una pequeña ciudad de México que apenas comienza a expandir sus horizontes mientras lucha por encontrar una identidad paisajística que se adapte a sus condiciones climatológicas, productivas y sociales.

A través del ejercicio ‘El poder de lo local’, contrastamos la visión de 4 activistas en un intercambio de experiencias entre Bogotá-Colombia y Culiacán-Sinaloa sobre el papel de la memoria y la resiliencia en la construcción de paz.

Las ciudades que siempre soñamos

A su corta edad, la activista Mariel Yee tiene una gran trayectoria impulsando políticas públicas que beneficien a sectores vulnerados de la ciudadanía, como feminista, como integrante la población lgbt+ y como ciclista, ha logrado abrir diálogos sobre la importancia de espacios más seguros para los habitantes de Culaicán.

En la búsqueda de ‘la ciudad que siempre ha soñado’, Mariel se adentró hace 7 años, cuando era adolescente, en el mundo del ciclismo, encontrándose con otras personas con las que pudo compartir experiencias y llegar a una conclusión: la ciudad necesitaba ser más humana.

LO DIJO:

‘Tenemos una ciudad que a pesar de no ser muy grande, todavía no somos un millón de habitantes, pero la forma en la que se ha desarrollado la ciudad ha aislado a ciertos sectores a las periferias, en donde se tienen problemas con servicios públicos, transporte y espacios seguros, principalmente para las mujeres y las infancias’.

Mariel Yee. Activista.

Los incidentes viales son quizás uno de los problemas urbanos que más afligen a Culiacán, y es justo el clima de violencia que se vive en la capital sinaloense lo que propicia que los ciudadanos que conducen automóviles lo hagan más rápido que en otras regiones de México, precisa Mariel.

Desde los colectivos en los que colabora, la joven aprovecha cada espacio que se le brinda para hablar sobre la idea de ciudad en la que le gustaría vivir, señalando que Culiacán podría marcar un precedente en México y Latinoamérica de una ciudad incluyente y segura, que se adecue a las necesidades de los ciudadanos y no de las conveniencias políticas y económicas de unos cuantos.

El paisaje de la ciudad

El espacio público se ha convertido en el lienzo de DJLU del colectivo colombiano Juega Siempre, a través del cual toma la ciudad para hacer una remembranza de la historia y del ideal de paz en Bogotá.

Precisa que Bogotá se ha convertido en un escenario ideal para el arte urbano, debido al marco legal que protege a este arte y por su impresionante infraestructura. Así, el ve en Bogotá a una sociedad fragmentada que puede ser reconstruida a través del grafiti.

El tema de movilidad en Colombia a través del flujo migrante vuelve más rico el paisaje de la ciudad, aunque la inseguridad de la ciudad puede convertirse en la principal problemática del centro urbano más importante de Colombia.

LO DIJO:

‘Como artista de calle una de mis actividad principales es promover la inclusión y el espectro diverso de la ciudad, aceptar la divergencia es la premisa de mi obra, haciendo un homenaje a la diversidad, puesto que todos en la ciudad vivimos mismas condiciones y que trabajamos en conjunto generando un solo flujo’.

DJLU. Activista.

A partir del trabajo de temáticas que inviten al respeto y dirigir su obra a la visibilización de los temas que afligen a  la ciudad es el mejor aporte que se puede hacer desde el arte, señala DJLU.

Para el artista la pandemia por coronavirus ha traído nuevos retos, pero sobre todo enseñanzas que dirigen el pensamiento ciudadano hacia el trabajo en equipo y rescatar el sentido humano y el valor de la familia, además de la colaboración son el mejor mensaje que ha dejado este tiempo adverso.

La gente necesita moverse

La actividad en la planeación urbana es un tema sumamente familiar para Juan Carlos Rojo Carrascal, en la función pública y como ciudadano ha sido un incansable impulsor de políticas que mejoren las condiciones de vida para los habitantes de Culiacán.

Como activista, plantea mejores escenarios para que Culiacán cuente con una mejor distribución de espacios que reduzcan el uso de vehículos y que concentren a la población al centro de Culiacán.

Rojos Carrascal señala que el cambio debe comenzar desde un enfoque personal, asumiendo que que el espacio público es un espacio compartido, en el que cada persona debe responsabilizarse de su desplazamiento, ya sea como peatón o como conductor de algún vehículo.

LO DIJO:

‘El derecho a al ciudad es una lucha constante de la ciudadanía y el derecho está en la calle, la gente tiene derecho a la ciudad, al tener inaccesibilidad o de inseguridad, incluso para cruzar una calle, ahí comienza la lucha, la gente busca tener accesibilidad y creo que todos buscamos y merecemos poder sentirnos parte del espacio público’.

Juan Carlos Rojo Carrascal. Activista.

Por último, señala que en Culiacán se han perdido muchas vidas debido a siniestros viales y que mientras estas problemáticas sigan imperando en la ciudad, los habitantes deben socializar la importancia de mejores políticas públicas a través de la denuncia.

Apropiarse del derecho a la ciudad

Andrea SanMarcelo es directora de Qollana Fundación, una organización que busca transformar la realidad de las mujeres colombianas que habitan en Colombia.

Para la activista y ciclista, el que la población conozca y se apropie del concepto de derecho a la ciudad es la herramienta primordial para poder habitar, reconocerse y desplazarse por la ciudad.

LO DIJO:

‘Para mi particularmente como ciclista y como persona disidente es mucho más complejo que este derecho a al ciudad se garantice, no somos personas que seamos convencionales en el espacio público, el lugar de encuentro ciudadano natural’.

Andrea SanMarcelo. Activista.

Qollana plantea repensar las relaciones que se tejen entre los habitantes de Bogotá, en un espacio en el que todos tengan garantías, no solo reconocimiento, precisando que no son privilegios, sino necesidades de todas las personas.

Para SanMarcelo la calle es el espacio de interacción más importante para reivindicar la lucha social, la de las mujeres y la de las mujeres que luchan en contra el poder patriarcal que plantea escenarios desiguales, ante el cual lo único que queda es actuar.

El poder de lo local es un ejercicio de intercambio de ideas y experiencias que se da entre El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación en Bogotá, Colombia y Revista Espejo, en Sinaloa, México a través del Taller de Gráfica Popular Juan Panadero, con la intención de conocer similitudes y divergencias en temas de periodismo, derechos humanos, luchas sociales e interculturalidad.

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