Bienestar

La última tristeza | ¿Cómo afrontar el choque emocional de la recta final del año?

La última semana del año puede ser la más difícil, pero la esperanza de empezar un nuevo ciclo y la alegría, no deben decaer luego de Navidad.

Aunque las fiestas de navidad se caracterizan por la felicidad, la convivencia y la alegría, la pandemia ahora supone escenarios distintos en los que para muchos puede ser difícil mantener la alegría.

La presión que supone la pandemia por covid-19, el cambio radical de hábitos, los nuevos objetivos y emprender un nuevo año pueden hacer que la persona caiga en un estado de ánimo que se caracterice por la tristeza, apatía y frustración.

Mónica Mendoza, psicóloga y consultora, da las claves para que la última semana del año no se convierta en un martirio emocional.

Con la llegada de la celebración Año Nuevo, viene el primer foco de estrés:

Los propósitos.

Lo primero que advierte Mendoza es que parece una imposición social el hecho de hacerse propósitos nuevos cada año que empieza, cuando no tiene por qué ser así.

En este sentido, la clave es tomarse con calma el nuevo año y no verlo como una obligación el hecho de tener objetivos, precisando que lo que ayuda a conseguir los objetivos es la constancia y no el cambio de año.

Estrés económico.

Tras las compras navideñas, toca reducir gasto y afrontar enero con menos presupuesto, esto hace que muchos empiecen a sentir la soga en el cuello antes de que termine el año y es que la última semana de este ciclo puede estar llena de gastos; sin embargo es importante recordar que la pandemia tendría que reducir nuestra expectativa de gastos en salidas, fiestas y algunas preocupaciones que en una transición normal de año serían comunes.

Culpa por subir de peso.

A la par de los propósitos llega el temor adelantado a la subida de peso, justo antes de la última gran noche del año y muchos se ven tristes por no poder alcanzar esta meta en menos de una semana para lucir como siempre quisieron en la noche más importante de diciembre; sin embargo, la experta precisa que lo importante es tener en la mira este objetivo y trabajarlo periódicamente en lugar de sentir culpas adelantadas por lo que no se logró en el 2020.

La última semana del año puede ser la más difícil, pero la esperanza de empezar un nuevo ciclo y la alegría, no deben decaer luego de Navidad, entendiendo que cada quien lleva su ritmo, es importante saber que la depresión y la ansiedad pueden ser normales en este lapso y que la atención profesional nunca está de más para atender esa tristeza inexplicable de fin de año.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas