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Tema de la semana | Morena tiene candidato; falta por ver qué dice el voto ciudadano

Con la definición que hizo el Movimiento Regeneración Nacional para que Rubén Rocha Moya sea su candidato a la gubernatura de Sinaloa se clarifica una parte importante del proceso electoral en marcha, pero de ninguna manera significa que esté resuelto el desenlace de la elección del 6 de junio.

Cuando el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo, informó el 30 de diciembre que Rubén Rocha es el que defenderá las propuestas de este partido en la elección de gobernador en Sinaloa, le quiso cerrar el paso a conflictos que resultaron del desaseado proceso interno que llevó a dicha definición. No obstante el esfuerzo por distender, continúa la rebelión de militantes de cepa y de a pie que da cuenta de una candidatura complicada.

En la tercera ocasión, después de dos intentos fallidos por realizar el “destape”, Mario Delgado detonó el sentimiento de traición en los seguidores de aspirantes que jugaron limpio en su mayoría, y de pretensos que quisieron esconder sus ineptitudes y codicias políticas bajo la máscara de izquierdistas que no fue suficiente para tapar las perversidades.

Según el líder de Morena, la decisión se basó en la encuesta que favoreció a Rocha Moya como candidato aunque tal medición de opinión pública se volvió el instrumento más cuestionado debido a que ninguno de los participantes conoció la metodología, sujetos del sondeo y mucho menos los resultados, convirtiéndose tal secretismo en elemento de discordia entre morenistas y de ilegitimidad para el que fue ungido.

De la misma manera que el proceso se le conflictuó a Morena en al menos la mitad de los 15 estados en que definió candidatos a los gobiernos locales, el caso Sinaloa no fue la excepción. De allí emanó la interrogante de por qué el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador permitió que la decisión se le complicara si estuvo en posibilidad de sacar adelante el perfil elegido sin dañar el proyecto político en sí.

Fue entonces que la prioridad para el candidato fue la cicatrización de las heridas políticas en personajes y grupos que se declararon en calidad de agraviados. Tendrá que esperar el armado de plataforma, estructura y la campaña misma ya que al día siguiente de la postulación Rocha Moya llegó a Culiacán con la encomienda de apaciguar a opositores que amenazan con llevar la inconformidad a los tribunales. Si bien es cierto que inicialmente asumió una postura que poco aporta a la conciliación, al afirmar que “todos sabíamos quien llevaba las preferencias”, los demás días los ha dedicado a restablecer la unidad en torno a él.

Con lo que no contaba es que bloque duro de Morena en Sinaloa le reclamara la posible alianza de facto con el Partido Sinaloense que se concretaría a través de candidaturas comunes. Mientras Rocha abría precampaña en Batequitas, Badiraguato, en Culiacán legisladores, servidores públicos y liderazgos de Morena le decían no al PAS que creó y dirige Héctor Melesio Cuén Ojeda.

Además de la torpe maniobra partidista para determinar al candidato para Sinaloa, Rocha encontró también el inconveniente de que a nivel local Morena desechó formalizar la coalición electoral con otras siglas, como sí se pactó a nivel nacional con el PT y PVEM, dejándole en el camino la difícil y riesgosa labor de organizar alianzas de facto y candidaturas comunes con los partidos disponibles. La probable alianza con el PAS le da espacio a la pregunta de si el candidato de la 4T actúa por decisión propia o la dirigencia nacional de su partido se lo impone.

En los días posteriores a la postulación el ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa se dedicó a resanar las grietas derivadas. Inclusive, con ambiciones desbordadas como las que exhibió Gerardo Vargas Landeros a quien el precandidato de Morena a gobernador ya consideró que sí forma parte de la Cuarta Transformación, se evidencia el viraje radical del anterior discurso confrontador entre ambos. “Ya platiqué con él. A él lo incluyeron en la encuesta por eso es que platiqué con él. Está dentro de la 4T, así lo ha manifestado y está en la idea de no generarnos mayor problema. Eso me lo dijo. Anda afinando cosas”.

El otro frente de discrepancia lo encabeza el alcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez Torres, que acude a las instancias partidistas y tribunales para impugnar el procedimiento de designación. Al proclamarse como quien colocó el primer ladrillo de Morena en Sinaloa, ataca el método más que al resultado. “Me preocupa ir contra un monstruo que creamos con mucho trabajo, con muchos esfuerzos para beneficio del pueblo y que se está volviendo un Frankenstein, el monstruo que viene en contra del pueblo”, dijo “El Químico” en un mitin en Culiacán un día antes de reunirse con Rocha Moya.

En el polo contrario, la alianza integrada por los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y de la Revolución Democrática celebró la enredada consumación de la candidatura de Morena. Sin definir al candidato propio la coalición “Va por Sinaloa” detectó el nerviosismo en el contrincante y según el líder panista estatal, Juan Carlos Estrada, “Morena no la tendrá fácil y Rocha se ve nervioso”.

En síntesis, al margen de quienes plantean una elección constitucional ganada de antemano, lo único que sucedió es que Morena esclareció el nombre del candidato para Sinaloa. En lo que corresponde al proceso comicial en curso todavía falta conocer el comportamiento de actores, factores, acuerdos y circunstancias para que sean las casillas electorales las que digan la última palabra.

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