Historia

Historia de una utopía | Topolobampo y la sociedad que no fue

En 1886, luego de previas misiones de exploración en territorio sinaloense, el Congreso Federal aprobó el contrato de colonización celebrado entre la Secretaría de Fomento y The Texas-Topolobampo and Pacific Railroad Telegraph.

El actual sistema de mercado y su producción acelerada genera inconformidad y crítica por la concentración inequitativa de la riqueza entre la población mundial. Del lado más extremo de disrupción al orden establecido se encuentran grupos como Ocupa Wall Street y Antifa en los Estados Unidos. Mientras que en México, quienes han mostrado un claro ejemplo de organización autogestiva es el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) habitando zonas autónomas denominadas ‘Caracoles’.

Para finales del XIX este modo de producción se encontraba en una fase de consolidación donde las potencias más industrializadas persuadieron a las zonas periféricas del mundo (como África, Asia y Latinoamérica) a integrarse a la globalización, aunque de manera subordinada. Del lado opuesto a ese desarrollo económico se encontraban las ideas comunistas de Karl Marx y una búsqueda del bien colectivo donde la clase obrera del mundo se uniera para el bien común.

Sin embargo, entre esos extremos ideológicos también existieron personajes que no eran convencidos por uno ni otro sistema de organización económica. Entre ellos se encontró el ingeniero estadounidense Albert K. Owen, extranjero ligado íntimamente a la historia del actual municipio de Ahome, en Sinaloa.

En 1886, luego de previas misiones de exploración en territorio sinaloense, el Congreso Federal aprobó el contrato de colonización celebrado entre la Secretaría de Fomento y The Texas-Topolobampo and Pacific Railroad Telegraph que permitía a Owen adquirir tierras y llevar colonos a dicha región. Ese mismo año desembarcó en Topolobampo el primer grupo de colonos norteamericanos que venían a establecer una comunidad agrícola. Este fue el inicio de la ocupación y desarrollo de lo que sería Los Mochis.

No obstante, lo interesante de este pasaje de la historia de Sinaloa son las posturas ideológicas muy particulares con las que Albert Owen intentó crear una sociedad diferente a la dictada por el capitalismo estadounidense.

Dos años antes a su llegada a la Bahía de Ohuira, Owen publicó una obra en Estados Unidos titulada Social Study, donde sostenía que la humanidad no había logrado armonizar los dos aspectos esenciales de la civilización: la producción y la distribución de los bienes necesarios entre las sociedades.

Por lo tanto y de acuerdo a su opinión, esto generaba un desequilibrio social que se reflejaba en “una monstruosa opulencia por un lado, y una monstruosa miseria por otro, todos los placeres para unos pocos, todas las privaciones para la mayoría”.

A partir de las ideas cooperativistas que promovían tanto el socialismo como el comunismo, articulado con postulados religiosos protestantes  de Estados Unidos como los Quakers, así como la fe en el trabajo dictado por el capitalismo, Owen propuso la “Cooperación integral”, proyecto que pondría en marcha en Topolobampo.

Los principios básicos de la cooperación integral consideraban que los recursos naturales de la tierra tenían que ser comunitarios y su uso cedido a los particulares.

Mientras tanto y de acuerdo a sus ideas, el Estado tenía que encargarse de planificar la exploración de los recursos y la circulación de los bienes, pero eran los individuos propietarios del producto de su trabajo.

Cabe resaltar que el contrato celebrado con las autoridades mexicanas contemplaba la construcción de una línea ferroviaria que partiría de Norfork, Virginia en la costa atlántica de los Estados Unidos y que atravesaría los estados del sur hasta la sierra Tarahumara en Chihuahua, para finalmente llegar al puerto de Topolobampo. Este proyecto ferroviario e interoceánico seria bautizado como The Great Southern. Sin embargo, de esto último solo se lograría concretar dos kilómetros de vías, quedando el ímpetu de expansión en un sueño utópico.

Desafortunadamente tras casi una década de ocupación, la colonia estadounidense cayó en cuenta de las condiciones adversas del contexto geográfico. Por lo que el optimismo de Owen plasmado en su gran campaña publicitaria en aquel país fue diluyéndose entre sus seguidores. Las tierras de la bahía de Topolobampo eran áridas y arenosas, lo que las convertían en una zona poco fértil para la agricultura.

De igual forma el abastecimiento del agua y los sistemas de irrigación eran de manufactura difícil. Aunado a lo anterior, para esos años en la zona de la bahía proliferaba la malaria transmitida por mosquitos. La autosuficiencia que serviría como prototipo para una nueva sociedad más igualitaria se frustró.

Luego de estos años de esfuerzo los conflictos internos fueron orillando a la deserción y a la ruptura definitiva de la colonia.

A algunos colonos no les quedó otra opción que retornar a sus lugares de origen en Estados Unidos, mientras que otros más decidieron integrarse a la sociedad sinaloense.

A pesar de todo lo anterior Albert Owen insistió que era posible crear una sociedad más equilibrada e incluso fue reforzando su idealismo. Para 1897 crea un folleto titulado Dream of an Ideal City haciendo alusión a la zona de Topolomanpo y el ensayo The Crédit Foncier of Sinaloa. A Social Study.

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