Sociedad

Censura de empresas tecnológicas genera migración a redes sociales ‘libres’

Las redes sociales se han convertido en protagonistas de los hechos políticos que viven por estos días Estados Unidos, pero también han dado muestra de la fuerte división que sufren sus ciudadanos.

Luego que tanto Twitter como Facebook suspendieran las cuentas del todavía presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tras los sucesos violentos en el Capitolio y sus incitaciones a ella a través de sus seguidores, el debate por la libertad de expresión en internet se ha posicionado con intensidad en la esfera digital.

Hay quienes incluso argumentan que este derecho humano básico tiene sus límites, sobre todo cuando las opiniones son con la intención de manipular, difamar y agredir.

Mientras tanto, para los que condenan las acciones de las empresas que manejan las principales redes sociales, esta medida significó un claro acto de censura y favoritismo político.

Algo claro hasta el momento es que la discusión por la libre expresión del pensamiento tiene límites por lo menos en estas plataformas. Esto último se podría considerar positivo sobre todo si lo que se pretende es cerrar las puertas a las teorías de conspiración, los discursos de odio y contenidos que agiten a la violencia.

Sin embargo, lo que acaba de comenzar como un fuerte debate en torno a la libre circulación de las ideas u opiniones en redes sociales podría virar a una guerra comercial entre estas empresas en los próximos meses.

Prueba de lo anterior fue suspensión de la red social Parler de sus servidores por parte de Amazon Web Services, lo cual la llevó a declararse fuera de servicio. Tras el cierre de sus cuentas seguidores de Trump, e incluso él mismo, promovieron una migración hacia dicha red social; donde las normas sobre temas relacionados con la violencia y mensajes de odio son mucho más flexibles que Facebook y Twitter.

Muchos de estos usuarios llegaron a Parler buscando un sitio donde no existieran normas de uso y no se limitara la moderación de sus contenidos; sin embargo la aplicación también fue eliminada de la Play Store de Google y la App Store de Apple.

Como consecuencia de esto, Trump optó por trasladarse a otra red social con menos demanda de usuarios en internet: Gab. Sin embargo, esto podría ocasionar que sus miles de seguidores de igual forma migren a esta aplicación para evadir la censura. Esta plataforma ha sido fuertemente criticada justamente por promover discursos de odio y violencia. Tras los bloqueos de las cuenta de Facebook y Twitter del presidente, el número de usuarios de Gab ha crecido más del cien por ciento.

Gab es una red social que promete ser un espacio en el que todos puedan comunicar lo que quieran, esta se define como “una red social de libertad de expresión. Nuestra misión es defender, proteger y preservar la libertad de expresión en línea para todas las personas”.

No obstante, tras esta explicación la página también agrega que “no es trabajo de Gab verificar los hechos, opiniones políticas, noticias, historia, problemas matemáticos, memes o cualquier otra cosa”.

Tanto Parler como Gab tienen en su contra un boicot por parte de las grandes empresas tecnológicas de internet; ante esto ambas empresas han señalado que ya trabajan en contar con sus propios navegadores y estarán hospedados en servidores propios para evitar más bloqueos.

Por lo pronto, estas acciones en internet no solo han abierto el debate sobre si esto es una violación a la libertad de expresión, sino cuál es el papel de las redes sociales en las discusiones políticas y hasta qué punto podemos dejar a sus dueños (empresarios que buscan beneficio económico) ser jueces de ideologías o posturas políticas.

No cabe duda que las redes sociales se han convertido en protagonistas de los hechos políticos que viven por estos días Estados Unidos, pero también han dado muestra de la fuerte división que sufren sus ciudadanos.

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