Historia

Amado Nervo como reportero en Mazatlán

Los escritos de Nervo en El Correo de la Tarde van de 1892 a 1894 todas ellas firmadas con el seudónimo de Román o el Conde Juan, entre los que se encuentran 69 crónicas, dos gacetillas y 13 cuentos publicados en la columna “Lunes de Mazatlán”.

La figura de este poeta no es sólo relevante para la época del modernismo sino para la literatura posterior de nuestro país, Amado Nervo logró constituirse por su talento —para muchos— en la figura principal de esta época en México.

El periódico mazatleco de finales del siglo XIX El Correo de la Tarde tuvo el honor de transmitir sus primeros trabajos literarios fuera de su lugar de nacimiento.

Con tan sólo 22 años de edad Nervo se enlista como reportero en el periódico más importante del noroeste de México por aquellos años.

A su llegada, en 1892, el puerto costero contaba con una población aproximada de 13 mil habitantes; y el monopolio del comercio distribuido por la oligarquía extranjera daba al puerto un aire cosmopolita y moderno a la ciudad.

Al futuro poeta le correspondería plasmar columnas del acontecer local sin distinción alguna entre clases sociales. Con una cautivante prosa lograría obtener gran popularidad entre la población mazatleca introduciéndose entre la élite porteña y frecuentando las reuniones más exclusivas como las que se efectuaban en torno al Casino de Mazatlán al cual se pertenecía por rigurosa invitación y una especie de “consejo de ritos”.

Aunque hay que dejar en claro que tales círculos no eran del agrado del poeta por su evidente superficialidad en contraste al espíritu decadente de Fin de siècle que caracterizó gran parte de su juventud como demuestra en una crónica satírica aparecida en el Correo de la Tarde sobre la clase alta mazatleca:

“Como ya soy amigo de tres pollos elegantes y sin dinero, de dos ricos de muchas polendas, de una muchacha bonita y bien vestida, y además gano 30 pesos y la comida… por lo mismo, cuando pase cerca de vosotros, los que no tenéis ni amigos ricos, ni compañeros elegantes…ni nada, no creáis que voy a saludarlos. Vosotros… ¡ya no sois de mi clase!”

La importancia de Amado Nervo en el Correo de la Tarde radica en la iniciación de su carrera literaria como escritor en verso y prosa en aquel puerto, pero sobre todo su marcada influencia de la corriente modernista en boga y que desarrolló en sus días como redactor…

“cuyos rayos suaves vestían de átomos luminosos los pardos muros de palacios sombríos”… “¡Cuánto adjetivo! ¿Eh? No obstante no me culpéis a mí. Es la última moda literaria”, comentaba en uno de sus artículos.

De principio a fin se observa su admiración por los precursores modernistas como Manuel Gutiérrez Nájera y Rubén Darío, este último al que le dedico un artículo entero titulado “Words, Words, Words” donde lo describe con un éxtasis cariñoso…

“Oh, amigo Rubén Darío, tú que así nos pintas el ocaso que sangra al atardecer, como el mar que se cobija en manto gris; tú que sorprendes a los gnomos en sus grutas encantadas y enumeras los zafiros y los topacios, las esmeraldas y las amatistas que guardan esos avaros pigmeos.”

Pero sobre todo también demuestra en sus gacetillas el gusto por la corriente simbolista, requisito indispensable para aquel poeta que practicara el modernismo:

“¿Que ni mis lectores ni yo entenderíamos los escrito? Poco importa; en eso consiste precisamente ahora y la galanura de una descripción, en no entenderla. Lo que todos entienden es vulgar; lo que ninguno comprende, inclusive el autor, es original, elevado, digno.”

En ese sentido, podría ser que Nervo haya descubierto su verdadera vocación como escritor y decidió dedicarse de pleno a ella en este periódico. Lo que sí es seguro, es que se observa a lo largo de los dos años en que redactó en Mazatlán es su progresiva aversión por el puerto y su población…

“¡Un diario en Mazatlán, donde nada sucede; donde nadie lee…vaya! Si el editor hubiera establecido una cervecería, en buena hora, pero en un diario, ¡ca!…El público gusta más de refrescarse con el lúpulo que de nutrirse con la idea”.

Es por eso que de un día para otro Amado Nervo abandona misteriosamente la redacción del Correo de la Tarde sin ningún escrito de despedida. Los escritos de Nervo van del 29 de noviembre de 1892 al 14 de octubre de 1894 todos ellas firmados con el seudónimo de Román o el Conde Juan entre las que se encuentran 69 crónicas, dos gacetillas y 13 cuentos publicados en la columna “Lunes de Mazatlán”. En aquellas columnas nos describe un poco la vida cotidiana de la principal ciudad del noroeste y del estado de Sinaloa.

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